Nuevas vías para impulsar las enfermedades inflamatorias inmunomediadas

Redacción
La inmunidad y la inflamación desempeñan un papel esencial en el mantenimiento del equilibrio del organismo y en la defensa frente a agentes externos. Sin embargo, cuando se desregula, se convierte en el origen de un amplio espectro de enfermedades. Entre ellas, destacan las enfermedades inflamatorias inmunomediadas (IMID, por sus siglas en inglés), como la artritis reumatoide, el lupus o la psoriasis, un conjunto de patologías crónicas caracterizadas por una activación inapropiada de la respuesta inmune e inflamatoria sin que exista un agente externo que lo justifique.

Debido a la enorme complejidad biológica de estas enfermedades, el abordaje clínico tradicional ha dependido de la modulación inespecífica del sistema inmune basándose en un modelo de «ensayo y error». En este contexto, la irrupción de la medicina personalizada de precisión está permitiendo una transición hacia estrategias basadas en los mecanismos moleculares específicos de cada paciente.

Los especialistas destacan la necesidad de clasificar y tratar las IMID según su mecanismo molecular específico, y no solo por el órgano afectado

Con el objetivo de analizar este cambio de paradigma, la Fundación Instituto Roche ha impulsado la publicación de un nuevo Informe Anticipando, en esta ocasión, sobre Inmunidad e Inflamación en la Medicina del Futuro. El documento, elaborado desde elObservatorio de Tendencias en la Medicina del Futuro, aborda cómo la Medicina Personalizada de Precisión permite comprender mejor las IMID y avanzar hacia decisiones clínicas más individualizadas.

El Dr. José Luis Pablos Álvarez, jefe de Servicio de Reumatología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, catedrático de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y coordinador del informe, explica que las IMID «son patologías con un curso temporal y de afectación de diferentes órganos muy variables y difíciles de predecir. Sus consecuencias, en forma de cronicidad, daño orgánico, equivalente de discapacidad, o su respuesta a las diferentes opciones terapéuticas no son fáciles de anticipar». Por ello, el experto hace hincapié en que «es necesario pasar de la medicina del órgano y del diagnóstico tradicional a la medicina del mecanismo y la diana molecular con el fin de tratar de una manera transversal y más eficiente las enfermedades inflamatorias inmunomediadas».

La inteligencia artificial y los biomarcadores permiten anticipar brotes, identificar pacientes de riesgo y optimizar decisiones terapéuticas

Intervenciones según el perfil del paciente

Para poder abordar estas enfermedades de forma más precisa y personalizada, es fundamental empezar a clasificarlas y tratarlas en función de su mecanismo interno molecular específico y no por el órgano afectado. En este sentido, el Dr. Pablos Álvarez señala que «el descubrimiento, en el año 2000, de los agentes anti-TNF o inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF), puso de manifiesto que numerosas enfermedades como las diferentes artritis crónicas, la enfermedad inflamatoria intestinal o la psoriasis podían ser tratadas con los mismos fármacos».

Sin embargo, la respuesta de cualquiera de estas enfermedades a estos agentes no es nunca universal para todos los pacientes, por lo que «es necesario precisar más los endotipos para predecir qué pacientes no responderán con el fin de ganar tiempo libre de enfermedad, evitando gastos innecesarios», en palabras del especialista.

La implementación de la medicina personalizada de precisión está permitiendo comprender la enorme heterogeneidad de las IMID e identificar nuevos subtipos moleculares mediante la combinación de tecnologías ómicas y de análisis celular junto con modelos computacionales y herramientas bioinformáticas. La integración de biomarcadores genéticos y técnicas de imagen avanzada permiten establecer el mecanismo patogénico exacto de cada paciente y mejorar la precisión en el diagnóstico. Por ejemplo, en el lupus eritematoso sistémico, se están utilizando estudios epigenómicos para clasificar a los pacientes en distintos subgrupos según sus patrones de metilación del ADN.

Las terapias celulares avanzadas, como las células CAR-T, amplían las opciones de intervención en enfermedades inmunomediadas

Por otro lado, una característica común de las IMID es la escasa capacidad de predecir su curso con las herramientas clínicas tradicionales. En este sentido, tal como señala el doctor, «la predicción derivada de las aplicaciones de la inteligencia artificial sobre datos multidominio (clínico, imagen, biomarcadores…) es ya una realidad y facilitan la identificación de pacientes de alto riesgo, anticipar la aparición de la enfermedad y la evolución de su actividad».

En artritis reumatoide, se han desarrollado redes neuronales para detectar inflamación subclínica en radiografías, ecografías o resonancias magnéticas, así como modelos de aprendizaje automático que integran datos clínicos, serológicos y multiómicos para predecir la progresión, nuevos brotes o la respuesta terapéutica. Asimismo, existen modelos de IA que analizan el microbioma intestinal para detectar el riesgo de desarrollar enfermedad de Crohn varios años antes de su inicio clínico.

En la actualidad, los tratamientos buscan reducir la inflamación global más que corregir la causa específica origen de la enfermedad de cada individuo. Por el contrario, la medicina personalizada de precisión permitirá intervenciones dirigidas basadas en mecanismos biológicos y en el perfil del paciente. Así, destacan las terapias basadas en ácidos nucleicos, el inmunoperfilado para guiar la selección de tratamientos y el desarrollo de terapias celulares avanzadas, como las células CAR-T, que amplían las opciones de intervención y permiten una aproximación más específica y potencialmente más eficaz.

La IA ya permite identificar pacientes de alto riesgo y anticipar la evolución de la actividad inflamatoria

Además, la integración longitudinal de datos clínicos, moleculares y de imagen está posibilitando una monitorización más dinámica y precisa de la evolución de los pacientes, la detección temprana de cambios en la actividad inflamatoria y la anticipación de recaídas y optimización de las decisiones terapéuticas. Por ejemplo, en el caso de la esclerosis múltiple, el seguimiento de la patología está evolucionando mediante el uso de biomarcadores moleculares cuantificables en sangre, como los neurofilamentos de cadena ligera (NfL). Este biomarcador refleja el daño neuroaxonal a lo largo del tiempo, facilitando la detección de inflamación subclínica y la adaptación individualizada de la dosis terapéutica.

Asimsmo, el documento señala que el estudio de la respuesta inmune está cambiando el paradigma de patologías tradicionalmente ajenas a las IMID, como el cáncer, el envejecimiento (inflammaging), las enfermedades cardiovasculares o los trastornos neuropsiquiátricos como la depresión. Así, el Dr. Pablos Álvarez manifiesta que «la medida y la caracterización de los cambios en el sistema inmune y del componente inflamatorio asociado a casi todos los procesos y formas de enfermar está siendo un importante motor de progreso en todas estas enfermedades».

El Dr. Pablos subraya que es necesario precisar más los endotipos para predecir qué pacientes no responderán

«Entender cómo estos factores modifican su curso y el impacto de las terapias inmunomoduladoras dirigidas está cambiando radicalmente el manejo de enfermedades como el cáncer, donde se ha pasado de abordar la proliferación de la célula tumoral a modular el entorno inmune-inflamatorio», agrega.

En relación con los desafíos, el facultativo señala la necesidad de progresar en la utilización de nuevos biomarcadores para resolver cuestiones clínicas cotidianas. En este sentido, sería necesario ampliar la formación académica en biomarcadores, así como facilitar la realización de estudios traslacionales que demuestren su valor y faciliten su incorporación.

En palabras de la directora gerente de la Fundación Instituto Roche, Consuelo Martín de Dios, «la medicina personalizada de precisión está transformando la forma de entender las enfermedades inflamatorias inmunomediadas al permitir avanzar hacia un abordaje basado en los mecanismos biológicos de cada paciente. Este cambio representa una de las líneas de desarrollo con mayor potencial para mejorar el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de estas patologías en los próximos años».

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