Peleas organizadas entre domiciliarios generan preocupación en el norte de Bogotá

Lo que debía ser una zona tranquila, hoy es escenario de peleas callejeras, La FM conoció denuncias de ataques colectivos y un creciente temor entre residentes del norte de Bogotá.

Según vecinos del sector, en inmediaciones del parque de la calle 93, se estaría consolidando lo que ya algunos califican como un “club de la pelea” protagonizado por grupos de domiciliarios.

La denuncia realizada por vecinos de la zona, advierte sobre una situación crítica de seguridad y convivencia en este sector exclusivo de la ciudad.

Más de 30 personas se reúnen de manera recurrente

Según denunciaron habitantes del sector, “más de 30 personas se están reuniendo de manera recurrente, varios días a la semana, para enfrentarse físicamente en plena vía pública, incluso en horarios donde hay presencia de familias y menores de edad”.

En ese mismo sentido, los mismos habitantes del sector aseguran que no se trata de hechos aislados. Denuncian que, “además de las riñas, han aumentado los hurtos, las intimidaciones y los ataques en grupo por parte de motociclistas, especialmente contra conductores que circulan por la zona o intentan ingresar a parqueaderos”.

Incluso, advierten que quienes han decidido denunciar estos hechos han sido objeto de amenazas, lo que aumenta la sensación de desprotección.

El tema llegó al Concejo de Bogotá

De la mano del concejal Juan David Quintero. El funcionario relaciona estos casos con otros episodios recientes en la ciudad, donde grupos de domiciliarios han reaccionado de forma violenta ante procedimientos de las autoridades o conflictos en la vía. En uno de esos casos, un conductor fue perseguido y agredido por varias personas, en un hecho que generó indignación en redes sociales.

En otro incidente, un requerimiento de tránsito terminó en un intento de asonada, tras la llegada de más repartidores al lugar.

Llamado a la administración distrital, encabezada por el alcalde Carlos Fernando Galán

De acuerdo con el concejal Quintero, frente a este panorama, el llamado es directo a la administración distrital, encabezada por el alcalde Carlos Fernando Galán.

El concejal pide que este tema “sea tratado como un problema estructural de ciudad y no como hechos aislados”.

“Se requiere liderazgo real y decisiones de fondo”, advirtió al tiempo que insistió en la necesidad de una mesa de trabajo con plataformas digitales para establecer reglas claras y responsabilidades frente al comportamiento de los repartidores.

Aún no se han visto soluciones concretas ni articuladas

También cuestiona que, aunque el alcalde ha calificado la situación como inaceptable, aún no se han visto soluciones concretas ni articuladas.

En medio de este contexto, la plataforma Rappi asegura haber intensificado sus controles. Solo en Bogotá, más de 2.300 cuentas de repartidores han sido bloqueadas por irregularidades, fraudes o comportamientos que incumplen las normas.

Además, la compañía realiza cerca de 29 mil validaciones diarias y rechaza uno de cada cuatro intentos de registro por no cumplir con estándares de seguridad.

Sin embargo, para el concejal, esto no es suficiente. Insiste en que la solución no puede limitarse a sanciones, sino que debe incluir alternativas de formalización laboral, regulación clara y opciones de movilidad más seguras.

Otro punto crítico es el uso de motocicletas y ciclomotores modificados que circulan por ciclorrutas y andenes, aumentando el riesgo para peatones y ciclistas.

Mientras tanto, las autoridades han intensificado operativos en la ciudad, que ya han dejado la inmovilización de cientos de motocicletas por irregularidades.

A pesar de que algunas cifras oficiales muestran reducción en ciertos delitos, lo que ocurre en sectores como el norte de Bogotá evidencia una tensión creciente en el espacio público.

Para muchos, la ciudad está frente a un punto de quiebre. Sin acciones coordinadas entre autoridades, empresas y ciudadanía, advierten, estos escenarios de violencia podrían seguir repitiéndose, afectando la seguridad, la convivencia y la confianza en las instituciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *