perdió de local contra O’Higgins y salió chiflado

El equipo embajador firmó una temporada para el olvido. Luego de haber quedado por fuera de los ocho finalistas de la Liga BetPlay, solo le quedaba la Copa Sudamericana para rescatar su semestre.
Los dirigidos por Fabián Bustos venían de empatar ante Sao Paulo en el estadio Morumbi y había ilusión luego de la derrota de O’Higgins ante Boston River en Uruguay. Sin embargo, cuando Millonarios dependía de sí mismo y necesitaba de una victoria o un empate para clasificar al repechaje de la Copa Sudamericana, cayó derrotado de local.

La derrota 1-2 en El Campín dejó un ambiente de frustración en la hinchada azul, que vio cómo el equipo volvió a mostrar las mismas falencias defensivas y la falta de contundencia ofensiva que marcaron gran parte del semestre. El conjunto bogotano cerró así una campaña internacional decepcionante, en la que nunca logró consolidar una idea clara de juego ni responder en los momentos determinantes.

Mientras desde las tribunas se mezclaban los silbidos y la resignación, el panorama para Millonarios se oscurece aún más de cara al futuro inmediato. Eliminado de la Liga y ahora fuera de la Copa Sudamericana, el club llegará a la celebración de sus 80 años sin pelear títulos y con múltiples cuestionamientos sobre el proyecto deportivo encabezado por el técnico argentino.

Un primer tiempo que condenó a Millonarios

El partido prácticamente quedó definido en los primeros 45 minutos. Millonarios mostró enormes problemas defensivos y O’Higgins aprovechó cada error para golpear en momentos clave. El conjunto chileno abrió el marcador apenas al minuto 7, luego de un centro desde la derecha de Francisco González que atravesó toda el área y encontró a Bastián Yáñez, quien apareció solo por el segundo palo para definir.

La anotación desnudó nuevamente una de las principales debilidades del cuadro azul durante el semestre: el juego aéreo y las desconcentraciones defensivas. El equipo de Bustos nunca logró reaccionar y mostró un mediocampo sin recuperación ni generación de fútbol, mientras los delanteros lucían imprecisos y desconectados.

El segundo golpe llegó al minuto 38 y terminó por encender el malestar en las tribunas de El Campín. Otra vez Francisco González apareció como protagonista, esta vez con un cobro de tiro de esquina que terminó en el cabezazo del defensor Alan Robledo. La defensa embajadora y el arquero Diego Novoa quedaron comprometidos en la acción.

Reacción insuficiente y fracaso consumado

Para el segundo tiempo, Bustos intentó cambiar el rumbo con modificaciones ofensivas. Ingresaron Álex Castro, Jorge Cabezas Hurtado y Carlos Sarabia, mientras salieron referentes como Andrés Llinás y Mackalister Silva. El técnico abandonó la línea de cinco defensores y apostó por un esquema más agresivo.

La reacción llegó parcialmente al minuto 54, cuando Cabezas Hurtado envió un centro al área y Contreras descontó con una media vuelta que devolvió algo de esperanza. Poco después ingresó Radamel Falcao García en reemplazo de Leonardo Castro, uno de los jugadores más cuestionados por su rendimiento.

Sin embargo, Millonarios nunca encontró claridad para igualar el partido. O’Higgins manejó el ritmo del encuentro, hizo tiempo y aprovechó la ansiedad del conjunto capitalino, que terminó atacando más con desespero que con fútbol.

El pitazo final confirmó otro duro golpe para la institución. Millonarios cerró el semestre eliminado de la Liga BetPlay y de la Copa Sudamericana, dejando más dudas que certezas alrededor del proyecto de Fabián Bustos y aumentando la presión de una hinchada cansada de los fracasos internacionales.

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