Tierra de los hombres valientes es el nombre que le dan algunos grupos indígenas al territorio con los bosques vírgenes contiguos más extensos de la Amazonia. Se trata del Corredor Territorial Yavari-Tapiche, un espacio amazónico que abarca más de 16 millones de hectáreas —el doble de la superficie de Panamá— ubicado en ambos lados de la frontera entre Perú y Brasil.
Este territorio, que alberga la concentración más grande de pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial (PIACI), está bajo presión debido a las amenazas que ponen en riesgo a la población que lo habita y a todo el ecosistema.
Vista aérea de pueblos indígenas en la Amazonía. Foto: cortesía ORPIO
“Ellos dicen ‘vamos a tener desarrollo’, pero será para las grandes empresas, para la gran agricultura, para los automóviles y el combustible: ellos lo tendrán. Nosotros tendremos que lidiar con las enfermedades, la explotación sexual, los narcotraficantes y la delincuencia: eso es lo que nos tocará a nosotros”, dice Leo Chuma Teca Beso, jefe de la comunidad indígena Matsés en Loreto, Perú, para el estudio Huellas que se desvanecen: la carrera para proteger a pueblos indígenas en aislamiento de la Amazonía, publicado el miércoles 6 de mayo de 2026.
Esta investigación ha documentado estas amenazas mediante el análisis geoespacial y testimonios directos de las comunidades ubicadas a lo largo del corredor territorial. El análisis permite conocer la presencia de los lotes petroleros y de gas, la tala ilegal, la minería ilegal, la expansión de la infraestructura vial que se superponen con este territorio amazónico. También expone las presiones que amenazan a los pueblos indígenas que viven en el corredor. Otro dato relevante del estudio tiene que ver con los grandes volúmenes de carbono que almacenan sus bosques.
El estudio ha sido un trabajo conjunto de la Organización Regional de Pueblos Indígenas del Oriente (ORPIO), la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB), la Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) y Earth Insight, una organización que impulsa iniciativas para restringir las amenazas para ecosistemas clave y comunidades indígenas.
“Quisimos destacar la importancia de proteger el corredor, por eso, buscamos mostrar las amenazas, tanto legales como ilegales”, señala Edith Espejo, directora de programas de Earth Insight, en conversación con Mongabay Latam.

El mapa muestra los lotes de petróleo y gas en el Corredor Territorial Yavarí-Tapiche. Fuente: cortesía Earth Insight
Espejo también explicó que en 2023 se hizo un informe sobre los bloques de petróleo y gas que se superponen a las reservas indígenas y áreas protegidas que forman parte del corredor territorial. Tras ese informe, las organizaciones indígenas Aidesep y ORPIO de Perú y COIAB de Brasil coordinaron con Earth Insight para hacer un mapeo que incluya todas las amenazas en el corredor territorial Yavari-Tapiche. “Gran parte del trabajo que hacemos suele venir de solicitudes de los grupos indígenas que quieren mapear amenazas extractivas específicas en sus territorios”.
El corredor territorial abarca los estados fronterizos Amazonas y Acre, en Brasil, y los departamentos de Loreto y Ucayali, en Perú. El 90 % de los bosques que forman parte del corredor en el territorio brasileño se encuentran bajo algún tipo de protección, mientras que el lado peruano está formado por parques nacionales y áreas protegidas que se superponen con reservas indígenas.
En este corredor hay cuatro reservas oficiales de pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial (PIACI) y dos reservas propuestas. Está habitado, además, por lo menos por 10 pueblos reconocidos oficialmente: matsés, matis, korubo, kulina-pano, flecheiro, remo, marubo, iskonahua, mayoruna y kapanawa.
Al hacer el mapeo se encontró que los bloques de petróleo y gas se superponen a 1.7 millones de hectáreas de bosque del territorio, es decir, cubre el 10 % de este territorio. De esta cifra, 537 000 hectáreas se ubican dentro de territorios destinados para pueblos indígenas en aislamiento mientras que 669 000 hectáreas están sobre áreas clave para la biodiversidad, casi un tercio del corredor.
Vista aérea de una carretera ilegal en la Amazonía. Foto: cortesía ORPIO
En el caso de la minería, el análisis ha permitido ver que existen 13 concesiones mineras que se superponen al corredor. El informe también precisa que existe escasa documentación sobre estas concesiones mineras. Sin embargo, detalla que las imágenes satelitales revelan deforestación relacionada con las que parecen estar operativas.
También se precisa que dentro del corredor se ha identificado una concesión para casiterita, un mineral crítico de óxido de estaño, vinculado al desarrollo de la minería ilegal y las redes criminales en Brasil. El informe señala que “la extracción de casiterita en territorio yanomami financió la minería ilegal de oro desenfrenada que provocó una crisis de salud pública por envenenamiento con mercurio”.
En cuanto a la tala ilegal, en el lado peruano las concesiones madereras se superponen con 500 000 hectáreas del corredor, mientras que del lado brasileño no se observan concesiones de madera. Sin embargo, el estudio indica que la madera talada en los bosques brasileños se vende como madera procedente de concesiones peruanas, utilizando los documentos legales de estas concesiones, con el fin de blanquear la madera ilegal extraída de otras áreas protegidas en ambos países.
En cuanto a las actividades ilegales, el mapa las registra en los límites del corredor, identificando caza, tala y pesca ilegales en la frontera entre ambos países; así como caza y tala ilegales en zonas netamente de Brasil.

El mapa muestra las concesiones mineras y madereras en el Corredor Territorial Yavarí-Tapiche. Fuente: cortesía Earth Insight
La infraestructura vial también forma parte de estos mapas de amenazas. El estudio indica que por cada kilómetro de carretera legal que se construye en la Amazonía se calculan unos 3 kilómetros de vías ilegales que se desprenden de ellas, aumentando el riesgo de deforestación y creando lo que se conoce como efecto espinazo. “Taladores, buscadores de oro, asentamientos ilegales y redes criminales se expanden a partir de las rutas oficiales, lo que expone los bosques vírgenes a la deforestación y a un mayor riesgo de incendios”, precisa el documento.
En el informe se presentan dos proyectos de autopistas superpuestas al corredor. La primera es la que conecta Cruzeiro do Sul, en Brasil, con Pucallpa, en Perú, una vía que ha sido cuestionada ampliamente porque amenaza a comunidades de pueblos en aislamiento en la reserva indígena de Isconahua y afecta a un corredor transfronterizo de conservación en ambos lados de la cordillera Sierra del Divisor. La segunda vía es la que conectaría Jenaro Herrera, en Loreto, Perú, con Colonia Angamos, cerca de Brasil, en la cuenca del río Yavarí, una región fronteriza con presencia de bandas criminales, minería ilegal y contrabando.
Beatriz Huertas, asesora en políticas sobre pueblos en aislamiento de Rainforest Foundation Norway, recuerda que en 2021 se realizó un estudio para sentar las bases del Corredor Territorial Yavarí-Tapiche y que, con este estudio, lo que se está haciendo es actualizar la información sobre la situación de las reservas indígenas, en cuanto a temas antropológicos y ambientales, pero también sobre las amenazas y presiones en ambos lados de la frontera.

Viviendas tradicionales en la comunidad indígena Matsés, que tiene cerca de medio millón de hectáreas, lo que la hace la más grande de Perú. Foto: Mongabay
Huertas señala que el mapeo realizado aporta información nueva y actualizada sobre el avance de las amenazas en este territorio y, sobre todo, “ofrece un mapeo con cálculos sobre la cantidad de áreas afectadas por diferentes frentes económicos como el hidrocarburífero, de infraestructura, a través de la construcción de carreteras, y el de las actividades económicas ilegales”. “También enfatiza el papel de los pueblos indígenas y las organizaciones en la iniciativa de los corredores territoriales, una propuesta que viene de ellos”, afirma.
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“Para nosotros es muy importante proteger el corredor territorial porque significa la supervivencia para los pueblos en aislamiento, porque ellos tienen derecho a la vida, a tener su su territorio. ¿Qué sería de ellos si nosotros dejamos así nomás, sin defensa el territorio? Entrarían diferentes actividades que pueden destruir sus hábitats, su medioambiente, su río, su quebrada”, comenta el líder indígena matsés Leo Chuma Teca Beso, durante la presentación del informe.
El líder indígena destaca también la importancia de la autodeterminación de los pueblos para la protección de los territorios, la biodiversidad de flora y fauna y las reservas de agua en este territorio, que “no solamente es para las comunidades indígenas, sino para todo el mundo”.

Las amenazas de la infraestructura vial en el Corredor Territorial Yavarí-Tapiche. Fuente: cortesía ORPIO
Wanen Kanamari, técnica en el Programa de Pueblos Aislados de COIAB y defensora de la Amazonía brasileña, manifestó su preocupación por las amenazas que enfrentan los pueblos indígenas en el corredor territorial, sobre todo, los que viven en aislamiento voluntario. “Lo que nos preocupa son los retos que tenemos sobre los territorios. Recientemente estuve en el Valle de Yavarí, donde tenemos la mayor concentración de pueblos indígenas aislados, y en ese territorio la presión de la minería ilegal es muy fuerte”.
Kanamari destaca que en el valle del Yavarí “está la unión de los pueblos indígenas”, quienes realizan “la vigilancia en el territorio y son un ejemplo para otros estados y otros territorios”. “Sin esta unión se facilita el acceso a los invasores, que cada vez hacen más presión”. Sin embargo, señala que requieren más apoyo y más proyectos para seguir fortaleciendo el trabajo de los pueblos indígenas.
En el informe se proponen algunos caminos para la protección del corredor, entre ellos, el fortalecimiento de los sistemas de gobernanza indígena para garantizar la autodeterminación y una gestión territorial efectiva. También se plantea apoyo para desmantelar las redes criminales en tierras indígenas, así como ampliar los equipos de monitoreo indígena e integrarlas directamente a mecanismos y agencias estatales.
Otro aspecto que se propone en el estudio está dirigido a la economía de los pueblos indígenas. Se plantea invertir en “economías dirigidas por los pueblos indígenas con enfoques socio y bioeconómicos”, con el fin de “reemplazar a las industrias extractivas”, así como invertir en infraestructura como electricidad, conectividad digital y equipos que ayuden a los pueblos indígenas en la vigilancia y protección de sus territorios. También, eliminar las concesiones y establecer zonas de exclusión o zonas de vida para las actividades extractivas e industriales a gran escala.

Paredes de selva tropical se cierran sobre el río Yavarí, entre Perú y Brasil. Foto: Mongabay
Edith Espejo, de Earth Insight, sostiene que “uno de los aspectos más importantes que se desprenden de este informe es la financiación directa a las comunidades indígenas que viven en el corredor y sus alrededores”. “Si no reciben suficiente financiación, si están enfermas, si no tienen acceso a agua potable, será difícil proteger el corredor”.
Espejo también señala que los mapas elaborados en este estudio ayudarán en el trabajo nacional y regional para la protección de los pueblos en aislamiento, puesto que existen campañas para negar la existencia de estos pueblos. “Tenemos análisis y mapas sobre el terreno, documentamos las reservas con evidencia adecuada, contamos con testimonios y también datos sobre las amenazas de las actividades extractivas, que complementan el trabajo de los pueblos indígenas de divulgación, educación y defensa del territorio”.
Beatriz Huertas enfatiza el compromiso de los pueblos indígenas y sus organizaciones hacia los pueblos en aislamiento. “A través de los gobiernos autónomos se viene fortaleciendo la gobernanza de los pueblos indígenas y adoptando una serie de instrumentos para el bien común, para la toma de decisiones que favorezca a sus pueblos y a los pueblos vecinos también. La iniciativa de los corredores territoriales incluye esa estrategia de fortalecimiento de la gobernanza indígena para proteger y gestionar sus propios territorios y los territorios de los pueblos en aislamiento”, asegura.
El artículo original fue publicado por Yvette Sierra Praeli en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.
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