Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias ‘Niño Guerrero’, fue abatido en un operativo descrito como “rápido y letal” por el Ejército de Estados Unidos en el estado venezolano de Bolívar, según informó el presidente estadounidense, Donald Trump, el viernes 12 de junio, antes de que el Ejecutivo venezolano confirmara la noticia.
A sus 43 años, se había consolidado como el principal líder del Tren de Aragua, una organización criminal que surgió después de 2010, se expandió por varios países de América Latina y fue catalogada por Estados Unidos como una organización terrorista extranjera en 2025.
En entrevista con La FM, Luis Isquiel, profesor de criminología y abogado penalista, explicó los detalles de la operación conjunta entre Estados Unidos y autoridades venezolanas contra el Tren de Aragua, así como las implicaciones tras la muerte de alias ‘Niño Guerrero’.
Durante la conversación, Isquiel señaló que el crecimiento del Tren de Aragua se habría dado con apoyo institucional. “Creció, se fortaleció y extendió sus tentáculos a Colombia, Chile, Perú, México y otros países”, afirmó. Además, indicó que la organización operó “con complicidad de altos funcionarios del gobierno venezolano” durante años.
El experto también explicó que alias “Niño Guerrero” asumió el control de la organización en 2012 y convirtió la cárcel de Tocorón en su principal centro de operaciones. “Se convierte en líder del Tren de Aragua en el año 2012 y toma la cárcel como feudo criminal”, señaló, al advertir que esto fue posible por la falta de control institucional.
¿Qué implica la muerte de ‘Niño Guerrero’ para el Tren de Aragua?
Isquiel aseguró que la muerte del líder representa el golpe más fuerte contra la estructura. “Es el mayor de los golpes”, indicó, al explicar que la organización ya había perdido previamente el control de Tocorón en 2023.
El especialista señaló que el grupo también perdió otra fuente clave de recursos. “Terminan perdiendo un feudo criminal que era la mina Las Claritas”, afirmó, al referirse al lugar donde ocurrió la operación. Según dijo, esa zona era una de sus principales fuentes económicas.
Sobre la sucesión en la estructura, afirmó que no hay claridad. “Todavía no hay una respuesta cierta”, indicó. Sin embargo, mencionó que uno de los posibles sucesores sería “alias Joan Petrica”, quien controlaba actividades en el estado Bolívar.
Isquiel también destacó que la operación fue posible por cambios recientes en el contexto político. “Esa operación hubiera sido imposible en otros tiempos”, dijo, al señalar que hubo una “mayor participación de los Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado”.
¿Puede replicarse una operación similar contra el crimen en Colombia?
El experto explicó que una acción de este tipo dependería de la cooperación entre gobiernos. “Eso dependería de la voluntad de cooperación del gobierno colombiano con los Estados Unidos”, afirmó, al señalar que existen tratados que permiten este tipo de acciones conjuntas.
Agregó que varias organizaciones tienen presencia binacional. “Recordemos que varias de estas organizaciones criminales son binacionales como el ELN y la FARC”, explicó, al indicar que operan tanto en Venezuela como en Colombia.
Sobre posibles víctimas en el operativo, indicó que la información es limitada. “Solo se habla de la muerte de alias Niño Guerrero”, dijo, aunque mencionó que podrían existir otros fallecidos. Sin embargo, aclaró que “seguramente quienes murieron eran secuaces de él”.
En relación con la posible participación de autoridades, sostuvo que hay elementos para presumir colaboración. “Uno puede presumir claramente participación de altos funcionarios, civiles y militares”, afirmó, al explicar que la expansión del grupo no se entiende sin ese respaldo.
Isquiel abordó la violencia característica de la organización. “El Tren de Aragua es una banda criminal de origen carcelario”, explicó, al señalar que su nivel de violencia se deriva de su formación dentro del sistema penitenciario.
Según indicó, el liderazgo en estos entornos se construye a partir de la fuerza. “Para ganar la jefatura dentro de una cárcel hay que ser tremendamente feroz”, afirmó. Añadió que “Niño Guerrero se convirtió en un ‘pran de pranes’”, es decir, un líder con control sobre otros jefes criminales.
El experto expresó que ese origen explica la expansión regional del grupo. “De ahí salen estos individuos que hoy están desplegados por Latinoamérica”, dijo, al vincular su crecimiento con dinámicas internas de violencia carcelaria.
*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM












Deja una respuesta