Regiotram enfrenta dudas por diseño y costos del proyecto

El proyecto del Regiotram sigue en el centro del debate en Bogotá, esta vez, con advertencias claras desde la Alcaldía sobre los retos que enfrenta su implementación en la ciudad.

El encargado de hablar del tema fue el alcalde Carlos Fernando Galán, quien si bien aseguró que Bogotá quiere y necesita este sistema férreo, dejó claro que, tal como está planteado actualmente, el proyecto presenta problemas importantes de integración urbana.

Según el mandatario, no se trata de oponerse al Regiotram, sino de garantizar que su ejecución sea adecuada y funcional para la ciudad.

Galán explicó que hay tres temas críticos que deben resolverse antes de avanzar, y que incluso condicionan la inversión de 2,3 billones de pesos que Bogotá tiene prevista para el proyecto.

El primer punto tiene que ver con el impacto urbanístico.

Dentro de la ciudad, el Regiotram contempla cerca de 24 kilómetros de recorrido, de los cuales 6 kilómetros serían en estructuras elevadas. Por esa razón Galán destacó que se trata de una infraestructura distinta a la del Metro de Bogotá, con columnas y una altura aproximada de 7 metros, que en algunos tramos puede extenderse hasta casi un kilómetro continuo.

«Es una estructura elevada con 2 columnas, una estructura elevada a 7 metros de altura, y que tiene longitudes como la que ustedes ven en la imagen. Esa es particularmente en la avenida El Dorado, donde el tren tiene una estructura elevada de cerca de 960 metros de longitud», dijo Galán.

Para la Alcaldía, este tipo de estructuras genera barreras urbanas que deben ser mitigadas, especialmente porque dificultan la movilidad peatonal y la conexión entre sectores de la ciudad.

«Entonces, para nosotros es importante, teniendo en cuenta que, además, estamos trabajando en mitigar el impacto de la estructura elevada del metro, que es una estructura permanente, siempre entre 13, 14 y 15 metros de altura, que una estructura como estas, que está a 7 metros de altura, que tiene 2 columnas y que tiene longitudes en total de 6 kilómetros, tenga un esfuerzo de mitigación del impacto urbanístico en el corredor por donde pasa el Regiotram», dijo el alcalde de Bogotá.

El alcalde advirtió además, que estas estructuras, por sus pendientes y características, pueden impedir el paso de un lado a otro en varios puntos, lo que obliga a diseñar soluciones claras para evitar afectaciones en el entorno.

El segundo tema crítico está relacionado con las intersecciones

Según el Distrito, hay varios cruces que no están contemplados en el proyecto actual, especialmente en zonas de expansión hacia el norte de la ciudad, donde el desarrollo urbano sigue creciendo.

«En este momento consideramos que hay intersecciones que no están resueltas. Por una parte, hay intersecciones que van de la 200 al norte, por lo menos 4 intersecciones que no están contempladas en el proyecto» dijo Galán y aseguró que «la ciudad ya está creciendo allá, se está desarrollando en el marco de lo que es el ‘posnorte’ o el lagos de Torca, y necesita unas soluciones para quienes viven en esta zona y van a vivir en esta zona en términos de poder trasladarse de un lado al otro de donde esté el tren».

En ese sentido, el alcalde señaló que, sin ajustes, el Regiotram podría generar problemas de movilidad para quienes necesiten cruzar de un lado al otro del corredor férreo: «Entonces, consideramos que el tema de intersecciones es clave en lo que tiene que ver con las que faltan hoy en el proyecto como está y lo conoció Bogotá».

Sumado a ello, Galán cuestionó los costos estimados para algunos puentes vehiculares incluidos en el proyecto. En ese mismo sentido el mandatario indicó que los recursos proyectados serían insuficientes para garantizar estructuras completas que también contemplen el paso seguro de peatones y ciclistas.

El tercer punto clave es la integración del sistema

El alcalde insistió en que el Regiotram debe conectarse de manera eficiente con el resto del transporte público de Bogotá.

Esto incluye la integración física en estaciones, para facilitar los transbordos; la integración operativa, para coordinar frecuencias y funcionamiento; y la integración tarifaria, para que los usuarios puedan movilizarse con un solo tiquete entre distintos sistemas como TransMilenio, SITP o el Metro.

«Cómo se coordina la operación del sistema del Regiotram con la operación del sistema integrado de transporte público, eso aún no está resuelto, y creemos que es fundamental resolverlo» cuestionó Galán y se refirió también a la integración tarifaria: «un componente clave para que quien se suba al sistema, al Regiotram, pueda a futuro, bajarse y con la misma, digamos, tiquete, pueda pasarse al siguiente sistema de transporte público que escoja dentro de Bogotá».

Para la Alcaldía, estos tres aspectos son fundamentales para que el proyecto realmente funcione como un complemento al sistema de transporte de la ciudad.

Galán aseguró que estos puntos ya han sido planteados en mesas de trabajo con la Gobernación de Cundinamarca y el Gobierno Nacional, y reiteró que deben ser resueltos de manera conjunta.

Finalmente, el mandatario ratificó el compromiso de Bogotá con el proyecto, pero fue enfático: los recursos de la ciudad están condicionados a que se solucionen estos problemas.

Un mensaje que deja claro que, aunque el Regiotram es visto como una oportunidad para mejorar la movilidad regional, su éxito dependerá de cómo se integre de manera efectiva al tejido urbano de la capital.

Galán responde al presidente Petro por cuestionamientos sobre el Regiotram

Frente a los cuestionamientos del Gobierno Nacional, el alcalde Carlos Fernando Galán también explicó por qué Bogotá no ha podido avanzar más rápido en los compromisos financieros del proyecto.

El mandatario aseguró que la ciudad sí tiene la voluntad de apoyar el Regiotram y ratificó que existe interés conjunto con la Gobernación de Cundinamarca y el Gobierno Nacional para sacarlo adelante.

Sin embargo, explicó que hubo limitaciones técnicas y de tiempos que hicieron inviable cumplir con algunos pasos clave en 2024.

Uno de los puntos centrales fue la aprobación del CONPES, documento necesario para avanzar en la estructuración financiera del proyecto.

Este se aprobó apenas el 30 de octubre, es decir, a solo ocho días del inicio de la ley de garantías.

Un plazo que, según Galán, hacía prácticamente imposible que el Concejo de Bogotá aprobara las vigencias futuras extraordinarias requeridas para comprometer los recursos de la ciudad.

Y es que, como explicó el alcalde, estos procesos requieren tiempos más amplios para ponencias, debates y votaciones, lo que no se puede resolver en poco más de una semana.

Ante ese escenario, el Distrito buscó una alternativa a través de vigencias futuras ordinarias, que no requerían el mismo trámite en el Concejo.

Pero de acuerdo con el alcalde Galán, esa opción también tenía una dificultad: exigía que Bogotá comprometiera cerca del 15% de los recursos en el mismo año 2025.

Un requisito que, a finales de octubre, ya no era viable dentro del presupuesto distrital.

Por eso, Galán insistió en que no se trata de falta de voluntad, sino de condiciones técnicas y administrativas que deben cumplirse para garantizar la viabilidad del proyecto.

Un punto que se suma al debate actual, donde Bogotá reitera su interés en el Regiotram, pero insiste en que se deben resolver tanto los aspectos financieros como los problemas de integración urbana antes de avanzar definitivamente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *