“Una ley nacional que regule los cuidados paliativos de forma equitativa y generalizada no es un gasto, es una inversión en dignidad”

Patricia Durán Carrasco
La financiación de fármacos innovadores, la incorporación homogénea en la práctica clínica de las pruebas de biopsia líquida y una ley nacional que regule los cuidados paliativos de forma equitativa y generalizada son las tres principales propuestas que la Alianza frente a la Metástasis: Innovación y Apoyo (Almia) ha llevado ante la Comisión de Sanidad del Senado el pasado 18 de junio.

En esta entrevista para iSanidad, la presidenta de Almia, Pilar Fernández Pascual, ha defendido que la innovación sanitaria solo cumple con su función cuando llega a tiempo a los pacientes y cuando su acceso no depende de la comunidad autónoma en la que residan.

¿Cuál es la valoración que hace Almia de su comparecencia y de su paso por la Comisión de Sanidad del Senado?
Nuestra valoración es positiva. Creemos que nos han escuchado atentamente y que se han tenido en cuenta todas las necesidades no cubiertas que hemos planteado en representación de los pacientes metastásicos, cuya atención puede contribuir de manera significativa a mejorar su situación y su calidad de vida.

“En cáncer de mama se han aprobado tan solo dos fármacos en los últimos 16 meses y cuando son aprobados, llegan con importantes restricciones”

¿Qué principales demandas trasladaron desde la alianza a los senadores y cuáles llamaron más la atención a los legisladores?
Las principales demandas que hemos trasladado a esta Comisión de Sanidad están relacionadas con la financiación de fármacos innovadores, una cuestión en la que venimos insistiendo desde hace mucho tiempo. Seguimos necesitando que se reduzcan los plazos hasta su financiación y, aunque es cierto que los tiempos de acceso han mejorado, la realidad es que los fármacos siguen sin llegar a tiempo a muchos pacientes ni de forma equitativa. En cáncer de mama se han aprobado tan solo dos fármacos en los últimos 16 meses y, en muchos casos, cuando finalmente son aprobados, llegan con importantes restricciones.

También hemos solicitado que los test de biopsia líquida se incorporen de forma homogénea a la práctica clínica, incluyendo su utilización en la Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud. Otra de nuestras demandas es garantizar el acceso a biomarcadores para todos los pacientes, independientemente de la comunidad autónoma en la que residan, mediante una estrategia nacional que asegure un acceso equitativo. Asimismo, hemos podido abordar la necesidad urgente de que España cuente con una ley nacional unificada sobre cuidados paliativos.

¿Por qué considera Almia imprescindible incorporar las biopsias líquidas a la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud? ¿Qué ventajas clínicas y económicas presentan las biopsias líquidas para los pacientes metastásicos?
La biopsia líquida es una técnica clave en la oncología de precisión porque es mínimamente invasiva y permite repetir la prueba para monitorizar la evolución de la enfermedad, detectar recaídas tempranas o identificar nuevas mutaciones en tiempo real. Sin embargo, todavía no está incluida en la Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y, aunque es una herramienta estrechamente vinculada a la práctica oncológica, su aplicación en las diferentes comunidades autónomas es heterogénea. En la mayoría de los casos, su utilización se limita a proyectos de investigación, ensayos clínicos o situaciones muy concretas, como las de aquellos pacientes que no disponen de suficiente muestra de tejido para realizar análisis moleculares.

Una biopsia líquida cuesta aproximadamente un 50% menos que una biopsia de tejido

La incorporación de la biopsia líquida es especialmente importante porque permite detectar las mutaciones del tumor sin necesidad de quirófano, anestesia ni tiempo de recuperación. Además, facilita la elección de tratamientos dirigidos en cuestión de días, en lugar de semanas. También hace posible monitorizar el ADN tumoral circulante y anticiparse a la aparición de metástasis una media de 83 días antes de que sean visibles en una prueba de imagen. Para los pacientes, esos días pueden suponer tiempo de vida.

Pero la biopsia líquida no solo aporta importantes beneficios clínicos y una mejor calidad de vida para los pacientes durante su proceso oncológico, sino que también genera un impacto económico positivo para el sistema sanitario. Su utilización contribuye a reducir los costes hospitalarios, evita cirugías y biopsias tradicionales de tejido, disminuye los días de ingreso y el uso de quirófanos y reduce las complicaciones derivadas de estos procedimientos.

Asimismo, permite administrar terapias dirigidas únicamente a aquellos pacientes que realmente van a beneficiarse de ellas, evitando el gasto asociado a tratamientos fallidos de elevado coste y reduciendo, además, los efectos adversos. La biopsia líquida también puede sustituir pruebas de imagen costosas y repetidas, como los TAC, así como intervenciones quirúrgicas destinadas a comprobar si el tumor ha mutado o si el tratamiento está siendo eficaz. Todo ello supone un importante ahorro para el sistema sanitario.

“La biopsia líquida todavía no está incluida en la Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y su aplicación en las diferentes comunidades autónomas es heterogénea”

Una biopsia líquida cuesta aproximadamente un 50% menos que una biopsia de tejido. Algunos ejemplos de este ahorro pueden encontrarse en la Comunidad Valenciana, donde se estima una reducción del gasto de entre siete y ocho millones de euros anuales solo en cáncer de colon. Por su parte, el Sistema Nacional de Salud británico ya está ahorrando más de 11 millones de libras al año únicamente en cáncer de pulmón. La biopsia líquida no es un lujo, sino un imperativo de equidad y una garantía para la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario. Tenemos que conseguir que el futuro de la oncología llegue a todos los pacientes por igual.

¿Qué obstáculos siguen dificultando la implantación homogénea de los biomarcadores en España? ¿Qué propuestas hacen desde Almia para reducir o acabar con esas desigualdades?
Los biomarcadores son herramientas imprescindibles en la oncología de precisión. Si bien es cierto que no existen problemas de regulación, el principal problema radica en su aplicación desigual entre las comunidades autónomas, ya que su utilización depende de los protocolos y de los presupuestos de cada una de ellas.

El principal problema de los biomarcadores radica en su aplicación desigual entre las comunidades autónomas

Necesitamos un marco estatal único que regule la evaluación, la implementación y la financiación de los biomarcadores de forma equitativa. En este sentido, desde Almia seguiremos reclamando una estrategia nacional de acceso equitativo ante todas las instituciones con competencias en esta materia.

¿Por qué reclama la Almia una ley estatal de cuidados paliativos? ¿La alianza cuenta o prevé impulsar algún programa enfocado a la atención de pacientes metastásicos en situación de paliativos?
Actualmente, en España no contamos con una ley nacional unificada sobre cuidados paliativos. Somos de los pocos países de Europa que aún no disponen de un marco legislativo propio en este ámbito, y esto genera una enorme desigualdad entre comunidades autónomas. El acceso a los cuidados paliativos depende, en gran medida, de la comunidad en la que residan los pacientes. Además, consideramos que la necesidad de cuidados paliativos es una necesidad creciente que va en aumento: más de 80.000 personas fallecen en España cada año sin recibir cuidados paliativos, y esta cifra sigue creciendo por diversas circunstancias, como el envejecimiento de la población o la cronificación de algunas enfermedades.

“Necesitamos un marco estatal único que regule la evaluación, la implementación y la financiación de los biomarcadores de forma equitativa

Los modelos integrados de cuidados paliativos reducen significativamente los ingresos en urgencias y las estancias hospitalarias, lo que también se traduce en una reducción del gasto sanitario.

Como dije en mi comparecencia en el Senado sobre los cuidados paliativos: “Crear una ley nacional que regule los cuidados paliativos de forma equitativa y generalizada no es un gasto, es una inversión en dignidad”.

¿Cuáles son los siguientes pasos que llevará a cabo Almia para impulsar estas reivindicaciones ante las instituciones responsables de la toma de decisiones sanitarias?
Desde Almia seguimos llevando la voz de los pacientes ante aquellas instituciones con capacidad para solucionar los problemas que estamos denunciando. Hacemos especial hincapié en las comunidades autónomas, ya que sabemos que, si generalizamos, la mayoría de las carencias y problemas que hemos planteado son consecuencia de la falta de equidad territorial que venimos sufriendo desde hace tiempo. Es necesario hacer llegar nuestra voz y nuestras reivindicaciones a las comunidades autónomas.

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