El cáncer colorrectal se perfila como el más diagnosticado en 2026, aunque detectarlo a tiempo eleva la supervivencia al 90%

Redacción
En 2024, 10.424 personas fallecieron en España por un cáncer colorrectal. De hecho, se espera que este tipo de cáncer sea el más diagnosticado en 2026. Respecto a la incidencia por sexos, en los hombres fue el segundo tumor con mayor mortalidad, solo por detrás del cáncer de pulmón, mientras que en mujeres ocupó el tercer lugar, tras el cáncer de mama y el de pulmón. Sin embargo, cuando el cáncer colorrectal se detecta de forma temprana, la supervivencia alcanza el 90%.

En España se diagnostican cada año más de 44.000 casos de cáncer colorrectal. Gracias a los programas de cribado, cada vez se diagnostican más tumores en fases iniciales, lo que se traduce en mejores resultados. “Además del cribado mediante test de sangre oculta en heces, existen hábitos que marcan la diferencia: realizar actividad física de forma regular, mantener una dieta rica en frutas, verduras y fibra, reducir el consumo de carnes procesadas y ultraprocesados, no fumar y limitar el alcohol, señala el Dr. Sigfredo Romero Zoghbi, coordinador del Grupo de Tumores Digestivos de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR-GI). El especialista recomienda consultar al médico ante síntomas persistentes, como sangre en las heces, cambios en el ritmo intestinal o pérdida de peso sin causa aparente, y participar en los programas de cribado, “que son una herramienta fundamental para detectar la enfermedad de forma precoz”.

La supervivencia del cáncer colorrectal alcanza el 90% si se detecta de forma temprana

Aunque el cáncer colorrectal sigue siendo más frecuente en personas mayores, en las últimas décadas ha aumentado la incidencia en adultos menores de 50 años, donde representa alrededor del 4,7% de todos los tumores diagnosticados en este grupo de edad en España. Este fenómeno se ha observado en, al menos, 27 países, por lo que es necesario reforzar y revisar las estrategias de prevención y mejorar el conocimiento de los síntomas tempranos.

En este sentido, y con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Colon y Recto, la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) presenta la campaña ‘Si previenes, ganas vida’, una iniciativa que pone el foco en la importancia del diagnóstico temprano, la participación en los programas de cribado y mejora de la supervivencia en el cáncer colorrectal. La campaña, que cuenta con la colaboración de Norgine y Recordati, se compone de tres vídeos en los que médicos especialistas en aparato digestivo conversan con personas que han superado la enfermedad. Los temas que se tratan durante estas conversaciones incluyen cómo funcionan el cribado y la colonoscopia, cuáles son los factores de riesgo de desarrollar un cáncer colorrectal y qué se puede hacer para prevenirlo, la importancia de la experiencia del paciente y el caso de aquellas personas que tienen un riesgo aumentado de desarrollar la enfermedad.

Radioterapia para combatir el cáncer colorrectal

Tras el diagnóstico de cáncer colorrectal, el objetivo principal es curar a más pacientes cuando la enfermedad es localizada o localmente avanzada. “No todos los cánceres de colon y recto son iguales. Analizamos las características del tumor para elegir el tratamiento más eficaz para cada paciente. Ajustamos la radioterapia en dosis y áreas a tratar para maximizar el beneficio y minimizar los efectos secundarios”, explica el Dr. Romero.

En este contexto, la radioterapia juega un papel fundamental, especialmente en el cáncer de recto, permitiendo una mayor precisión, al concentrar la dosis en el tumor, proteger mejor los órganos sanos y reducir efectos secundarios; así como una reducción del tumor antes de la cirugía, evitando cirugías más agresivas y, en algunos casos, preserva el órgano. La radioterapia no solo contribuye a la curación en fases iniciales, sino que también es esencial en enfermedad avanzada, ayudando a controlar síntomas como el dolor o el sangrado. “Curar es importante, pero vivir bien también lo es. Cada vez prestamos más atención a los efectos a largo plazo del tratamiento: reducir secuelas digestivas, mejorar el control del dolor, la fatiga, ofrecer apoyo psicológico y acompañar a los pacientes en su recuperación. No se trata de vivir más, sino de vivir mejor después de un cáncer”, concluye el Dr. Romero.

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