En Piura, hay un oso de anteojos que se ha convertido en embajador inesperado de la fauna peruana rescatada del aún urgente problema del tráfico ilegal. Su nombre es Curioso, vive en el santuario Margarita Zoo y es el protagonista de “Guardianes de la fauna”, un videojuego creado por estudiantes locales que busca educar mientras entretiene.
Detrás del juego hay una historia que empezó lejos de las pantallas. Curioso llegó al santuario hace tres años, cuando era apenas un osezno. Fue rescatado en Huancabamba, luego de quedar huérfano a causa del tráfico ilegal con fines en la chamanería. Desde entonces, su vida transcurrió entre cuidados constantes del lado humano, en un espacio diseñado para su bienestar y junto a un equipo que lo ha visto crecer. Hoy, esa misma historia —la de un animal que no puede volver a la vida salvaje, pero que encontró un lugar donde estar a salvo— es la que inspira una experiencia digital pensada para que otros no corran la misma suerte.
En la foto, el equipo de Toulouse Lautrec creador del videojuego: Renzo Guido, Adela Romero, Pablo Mansilla y Mateo Cayo. A ellos se sumó también el alumno Ítalo Yupanqui, en el diseño y propuesta artística. (Foto: Diego Moreno)
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Conmovidos por el relato, y con la motivación de sumar a un cambio, alumnos y maestros de Toulouse Lautrec (@toulouselautrecperu) pusieron manos a la obra en sus laboratorios creativos. “Siempre hacíamos videojuegos en eventos cortos, y con el tiempo quedaban dispersos. Queríamos crear un entorno con un impacto”, explica al respecto Renzo Guido, coordinador de la carrera de Dirección y Gestión de Proyectos de Videojuego de la institución educativa. Esa estructura inicial encontró sentido cuando apareció Margarita Zoo en el camino. “Nos dijeron: ‘Tenemos un osito que puede encajar perfecto’. Y todo empezó a tomar forma”, añade.
El reto no era menor: traducir una problemática compleja —el tráfico ilegal de animales— en una experiencia amigable para niños. “Lo más difícil fue explicar todo de forma simple, sin perder el mensaje”, cuenta por su lado Mateo Cayo, alumno de la carrera. “Los niños pierden rápido la atención, entonces tienes que dosificar la información, engancharlos y seguir”, precisa.

El videojuego invita al jugador a asumir el rol de guardián del centro de conservación Margarita Zoo, hogar de Curioso, a través de distintos minijuegos. Ya está disponible en la tienda de aplicaciones de Android y iStore. (Foto: Toulouse Lautrec)
Para resultar cautivante, el diseño cobra especial relevancia en “Guardianes de la fauna”. Adela Romero, estudiante a cargo de la identidad visual, tenía claro el equilibrio: “Quería que fuera lo más adorable posible, pero sin perder lo que representa el oso de anteojos. No es solo un personaje, es un animal real con una historia”, reflexiona. El resultado fue un universo de minijuegos donde los usuarios no solo interactúan, sino que aprenden, personalizan e incluso se encariñan con Curioso.
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Pero el impacto de esta iniciativa no planea quedarse solo en las pantallas. El juego tiene una meta concreta: alcanzar 5 mil descargas para llevar a 50 niños de escasos recursos en Piura a conocer el santuario. Un puente directo entre lo virtual y lo real.

Segundas oportunidades. El sueño de conservación animal Cecilia Margarita empezó con un albergue para perros hace más de una década, que hoy sigue en pie y alberga a más de 80 engreídos, listos para adoptar y apadrinar. Entérese más en @oma.rescata. (Foto: Antonio Melgarejo)
Porque Margarita Zoo (@margarita.zoo) no es un zoológico convencional, aunque su nombre pueda cargar con estereotipos no deseados. “Más allá del nombre, nuestra idea siempre ha sido ser un centro de rescate: recibir animales que vienen del tráfico ilegal, darles un espacio seguro y, si es posible, ayudarlos a volver a su hábitat. Los que se quedan con nosotros son los que ya no pueden regresar”, explica Lissette Ramos, coordinadora general.
El santuario alberga hoy desde monos y guacamayos hasta pumas y cocodrilos. Algunos están de paso; otros, como Curioso, se quedan. “Los que permanecen con nosotros son los que no pueden ser reinsertados. Han tenido demasiado contacto humano o lesiones irreversibles”, añade Ramos.
EN CIFRAS
50 niños de escasos recursos podrán visitar Margarita Zoo en Piura y conocer más de su historia de conservación si se alcanzan las 5 mil descargas del videojuego.
300 especies de vida silvestre en el Perú enfrentan riesgo de desaparición. El tráfico ilegal una de las amenazas más graves.
89 perros forman parte del albergue de la ONG Cecilia Margarita, proyecto que fue punto de partida para incursionar en el rescate de fauna silvestre.
10 kilos de frutas y verduras es lo consume por día Curioso. Su dieta se complementa también con peces.
El caso de Curioso es especialmente delicado. Fue rescatado en una zona donde los osos de anteojos suelen ser víctimas de la chamanería, una práctica que deja a muchas crías sin posibilidad de sobrevivir por sí solas. Criado en contacto con humanos, su regreso a la naturaleza ya no es una opción.

Guacamayos y loritos comparten el almuerzo en el centro de conservación. En la foto, un guacamayo rescatado del comercio ilegal con las alas fracturadas. Hoy, aunque no puede volar, es cuidado y querido por los cuidadores de OMA. (Foto: Antonio Melgarejo)
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Ahí es donde espacios como Margarita Zoo se vuelven clave. “Sin centros de rescate, muchas veces no hay dónde llevar a los animales. Y la alternativa termina siendo dormirlos”, señala Álvaro Infante, administrador. Una frase dura, pero real. Asimismo, hacen un recuento de cómo llegaron al título de zoológico: “En un principio solo éramos un centro de rescate. Y nuestro primer rescate fue Junior, un hurón. Sin embargo, de pronto llegaría a nuestro camino Peluche [oso de anteojos fallecido el año pasado, por vejez], con apenas meses de nacido. No tenían dónde llevarlo y lo iban a dormir. Para recibirlo, al ser una especie grande, teníamos que cambiar nuestra resolución. Lo hicimos para darle una oportunidad, un hogar”, explican conmovidos.

Alexis Rosas es uno de los cuidadores más queridos por Curioso. En la foto, le ofrece su almuerzo. Al día, el osito andino consume 10 kg de frutas y verduras. (Foto: Antonio Melgarejo)
En esa línea, hace unos meses el santuario también ha decidido abrir sus puertas para continuar autogestionándose y educando con visitas controladas (de lunes a domingo, en turnos, a las 11 a.m. Las reservas se hacen vía @margarita.zoo o al 923 778 955).

Los monos (tití, machín y emperador, este último en la foto) y las aves son las especies más numerosas en Margarita Zoo. Todos ellos rescatados del tráfico ilegal y el maltrato. (Foto: Antonio Melgarejo)
Para cerrar con broche de oro, y bajo ese mismo espíritu, “Guardianes de la fauna” acerca el zoo a cualquiera en el país y el mundo: un videojuego que no solo entretiene, también sensibiliza. Para sus creadores, el impacto está garantizado, despertando curiosidad y conciencia. //














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