Las claves del juicio entre Altman y Musk por el futuro de OpenAI, creadora de ChatGPT | Telecomunicaciones

Un tribunal en California inició el juicio entre Elon Musk y Sam Altman, en un caso que busca determinar si el magnate fue engañado sobre el rumbo de OpenAI, en medio de una disputa que pone en juego el modelo y el futuro de la compañía.

El proceso arrancó en Oakland con la selección de un jurado de nueve personas, que evaluará si hubo incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto tras la transformación de OpenAI. La jueza Yvonne Gonzalez Rogers tendrá la decisión final. La demanda, presentada por Musk en 2024, también alcanza a Greg Brockman y a Microsoft.

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La disputa se remonta a los inicios de OpenAI en 2015, cuando fue creada como una organización sin fines de lucro. Musk, uno de sus cofundadores, aportó financiamiento y promovió el liderazgo de Altman, pero abandonó el proyecto en 2018. Con el tiempo, la empresa evolucionó hacia un modelo de “beneficio limitado” y estrechó vínculos con Microsoft, lo que, según el empresario, traicionó su propósito original de beneficiar a la humanidad.

Musk sostiene que OpenAI se ha convertido en una estructura orientada al lucro y exige una indemnización multimillonaria, además de revertir su reestructuración y destituir a sus directivos. Según ha señalado, su intención es que la compañía retome su carácter sin ánimo de lucro y que la compensación económica se destine a fines benéficos.

This illustration photograph taken in Mulhouse, eastern France on February 11, 2025, shows the logo of OpenAI’s artificial intelligence chatbot ChatGPT. (Photo by SEBASTIEN BOZON / AFP)

Además de los propios Altman y Musk, se espera que hable Satya Nadella, presidente ejecutivo de Microsoft, socio estratégico de OpenAI, compañía que también ha sido demandada por Musk en este caso.

Desde la otra parte, OpenAI rechaza las acusaciones y afirma que la demanda busca que Musk tome el control de la compañía y también así poder desarrollar en plenitud su propia empresa de inteligencia artificial, xAI. La empresa insiste en que su objetivo sigue siendo desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad, pese a operar bajo un modelo híbrido.

Actualmente, OpenAI funciona con una estructura particular: una entidad matriz sin fines de lucro que supervisa una empresa con fines limitados, lo que le permite atraer inversión privada —como la de Microsoft— sin perder, en teoría, su misión original.

El juicio se desarrollará en dos fases: primero se determinará si hubo irregularidades y luego se evaluarán posibles reparaciones. El veredicto del jurado será consultivo y la decisión final recaerá en la jueza. Se espera que esta primera etapa concluya en mayo.

El caso se produce en un momento clave para OpenAI, que analiza una eventual salida a bolsa mientras enfrenta mayor competencia y crecientes cuestionamientos sobre el impacto y la gobernanza de la inteligencia artificial.

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