Dr. Mauro G. Maroa Salvucci, licenciado en Medicina y Cirugía, especialista en Ortopedia y Traumatología, Máster en Valoración del Daño Corporal y Médico Perito de Promede
El debate sanitario en España suele centrarse en el déficit de médicos asistenciales, las listas de espera o la presión sobre la atención primaria. Sin embargo, existe un ámbito menos visible pero igualmente crítico: la escasez de médicos peritos, una carencia estructural que impacta directamente en la seguridad medicolegal de los pacientes y en la calidad del sistema judicial.
El médico perito desempeña una función esencial en procesos de responsabilidad sanitaria, valoración del daño corporal, incapacidades, discapacidades y determinación de contingencias, entre otros. Su labor consiste en emitir un dictamen técnico-científico, objetivo e imparcial, basado en conocimientos médicos especializados, que permita auxiliar al órgano judicial o a las partes en la valoración de hechos con relevancia sanitaria dentro de un procedimiento judicial o extrajudicial. En este contexto, la prueba pericial no es un elemento accesorio, sino un componente determinante en la toma de decisiones.
Esta carencia estructural impacta directamente en la seguridad medicolegal de los pacientes y en la calidad del sistema judicial
En los últimos años se ha producido en España un incremento sostenido de la necesidad de intervención de médicos peritos, especialmente en procedimientos vinculados a la práctica sanitaria. Este fenómeno ha conllevado un aumento significativo de la demanda de informes periciales, alcanzándose en 2025 cifras récord de reclamaciones sanitarias. A ello se suma una creciente complejidad técnica de los casos, que exige valoraciones cada vez más especializadas y rigurosas.
Sin embargo, esta evolución no ha ido acompañada de un desarrollo equivalente en la oferta de profesionales. Diversas estimaciones sitúan el déficit de médicos peritos en España en torno a los 300-400 profesionales, evidenciando un desequilibrio progresivo entre oferta y demanda.
A este escenario se añade un factor demográfico relevante: el envejecimiento del colectivo médico. Se prevé que en la próxima década se produzcan aproximadamente 70.000 jubilaciones, con una proporción significativa de facultativos por encima de los 55 años. Este aspecto es especialmente crítico en el ámbito pericial, donde la experiencia clínica constituye un elemento clave, lo que implica una pérdida progresiva de perfiles altamente cualificados.
Diversas estimaciones sitúan el déficit de médicos peritos en España en torno a los 300-400 profesionales, evidenciando un desequilibrio progresivo entre oferta y demanda
Otro elemento limitante es la falta de información estructurada. En España no existe un registro oficial de médicos peritos ni indicadores consolidados que permitan conocer con precisión el número de profesionales en activo, su distribución o su tasa de reposición. Esta ausencia de datos dificulta la planificación y evidencia la escasa integración de la pericia médica dentro de las políticas sanitarias y judiciales.
Las consecuencias de esta situación son relevantes. Por un lado, se producen retrasos en los procedimientos judiciales por la dificultad de acceso a peritos especializados, especialmente en áreas de alta complejidad clínica. Por otro, la variabilidad en la formación y experiencia de los profesionales puede generar diferencias en la calidad de los informes, con impacto directo en la seguridad jurídica.
Además, la actividad pericial carece de un itinerario profesional claramente definido dentro del sistema sanitario, lo que limita la incorporación de nuevos profesionales y dificulta la estandarización de competencias.
En este contexto, resulta imprescindible poner en valor las oportunidades de desarrollo profesional que ofrece la pericia médica. Lejos de ser una actividad complementaria, se configura como un ámbito de especialización con creciente demanda, alto componente técnico y un impacto directo en la toma de decisiones jurídicas.
Esta ausencia de datos dificulta la planificación y evidencia la escasa integración de la pericia médica dentro de las políticas sanitarias y judiciales
En este sentido, iniciativas formativas como las promovidas por Promede, en colaboración con instituciones académicas como la Universidad Camilo José Cela, constituyen una vía estructurada y rigurosa para la capacitación en este campo.
Programas como el Máster en Valoración del Daño Corporal, Pericia Médica y Resolución Extrajudicial de Conflictos, así como el curso de Experto en Valoración del Daño Corporal, permiten adquirir competencias específicas en un área que hasta ahora ha carecido de un itinerario formativo claramente integrado. Esta formación no solo aporta conocimientos técnicos, sino también herramientas prácticas en metodología pericial, redacción de informes y actuación en sede judicial, aspectos esenciales para el ejercicio profesional con garantías.
Desde una perspectiva profesional, la actividad pericial presenta además una ventaja diferencial: la posibilidad de compatibilizarla con la práctica asistencial. Este modelo permite diversificar la actividad médica, optimizar el desarrollo profesional y acceder a un ámbito de trabajo con autonomía técnica y proyección a medio y largo plazo. La pericia médica no exige desvinculación del entorno clínico, sino que se nutre directamente de la experiencia asistencial del facultativo, convirtiéndola en un valor añadido.
La actividad pericial presenta además una ventaja diferencial: la posibilidad de compatibilizarla con la práctica asistencial
Asimismo, para los médicos ya formados en valoración del daño corporal, su integración en estructuras organizadas como Promede facilita el ejercicio de la actividad pericial en un entorno profesionalizado, con soporte técnico, acceso a casos de diversa complejidad y posibilidades de desarrollo continuo, reduciendo barreras de entrada y mejorando la calidad de los informes.
En un escenario de creciente demanda y déficit de especialistas, la incorporación de nuevos profesionales y la integración de perfiles clínicos experimentados no solo representa una oportunidad individual, sino también una necesidad del sistema. Fomentar la formación específica y facilitar el acceso a estructuras organizadas constituye una estrategia eficaz para mejorar la calidad de las valoraciones y garantizar la sostenibilidad del modelo.
En conclusión, el déficit de médicos peritos en España no debe entenderse únicamente como una limitación estructural, sino también como una oportunidad de desarrollo profesional. La formación especializada y la incorporación a entornos consolidados permiten dar respuesta a una necesidad creciente y avanzar hacia un modelo más versátil, cualificado y alineado con las demandas actuales del sistema sanitario y judicial, con impacto directo en la calidad de las decisiones y en la protección de todas las partes implicadas














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