Enfortumab vedotina y pembrolizumab en cáncer de vejiga

Redacción
La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha puesto el foco en la terapia perioperatoria con enfortumab vedotina y pembrolizumab como uno de los avances más relevantes en cáncer de vejiga, con datos que apuntan a un cambio de práctica clínica tanto en pacientes candidatos como no candidatos a cisplatino. Este avance se enmarca en un contexto de transformación del abordaje de este tumor, donde la inmunoterapia, los anticuerpos conjugados y los biomarcadores están redefiniendo las estrategias terapéuticas y mejorando el pronóstico de los pacientes.

Con motivo de la celebración, este martes, 5 de mayo, del Día Mundial de esta enfermedad, ha destacado los últimos avances en el abordaje de la misma, entre los que se encuentra la citada combinación de fármacos, «con datos positivos tanto en pacientes no candidatos como candidatos a cisplatino».

La inmunoterapia y los anticuerpos conjugados han marcado un antes y un después en el manejo del cáncer de vejiga

Así, en pacientes no candidatos, el estudio en Fase III Keynote-905/EV-303 ha mostrado que esta suma, administrada antes y después de la cirugía, «mejora de forma significativa la supervivencia libre de eventos, la supervivencia global y la tasa de respuesta patológica completa frente a la cirugía sola», ha indicado la SEOM, que ha añadido que «estos datos han sido especialmente importantes porque cubren una necesidad histórica en una población con opciones limitadas».

Además, ha informado de que, en los candidatos a cisplatino, el estudio en Fase III Keynote-B15/EV-304, presentado recientemente, ha constatado que el esquema perioperatorio con enfortumab vedotina y pembrolizumab «también supera al estándar clásico de quimioterapia neoadyuvante con gemcitabina y cisplatino, con mejoras en supervivencia libre de eventos, supervivencia global y respuesta patológica completa».

Casi 24.000 casos en 2026

Por tanto, ha subrayado que, en conjunto, estos resultados sitúan esta combinación como «una de las estrategias con mayor potencial de cambio en el tratamiento perioperatorio del tumor localizado». Todo en un tumor del que, según las estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan) y SEOM para 2026, en España se diagnosticarán 23.929 nuevos casos.

La incidencia «sigue siendo claramente superior en varones, en los que se estiman 19.496 nuevos diagnósticos, frente a 4.433 en mujeres«, ha continuado, para agregar que es «uno de los tumores más frecuentes» y «una patología con un importante impacto sanitario». «La mayoría de los tumores se diagnostican en estadios localizados, donde existen opciones terapéuticas con intención curativa», ha explicado.

Enfortumab vedotina y pembrolizumab emerge como una de las combinaciones con mayor potencial de cambio en el tratamiento perioperatorio

En la enfermedad localmente avanzada o metastásica, los avances terapéuticos de los últimos años «han mejorado de forma sustancial la supervivencia de los pacientes y han abierto la puerta a secuencias terapéuticas cada vez más eficaces y personalizadas», ha insistido, tras lo que ha puesto en valor la campaña En Oncología, cada Avance se escribe en Mayúsculas.

Prevención y factores de riesgo

Esta acción ahonda en factores de riesgo, como el tabaco, que sigue siendo el principal porque no solo daña la vía respiratoria a través del humo. Muchos de los compuestos carcinógenos del cigarrillo se absorben, se eliminan por la orina y entran en contacto prolongado con el urotelio, favoreciendo la transformación maligna de sus células.

Junto al hábito tabáquico, la SEOM especifica otros factores de riesgo, como la exposición ocupacional a determinadas sustancias químicas de uso industrial, la previa a ciclofosfamida y la esquistosomiasis en zonas endémicas. Además, diversos estudios también han sugerido una posible asociación entre la infección por virus del papiloma humano (VPH) y algunos casos de cáncer de vejiga, aunque este aspecto sigue siendo objeto de investigación.

La monitorización del ADN tumoral circulante y nuevas dianas como HER2 refuerzan el avance hacia una oncología más personalizada

Precisamente, ha señalado que esta última está «contribuyendo de forma significativa a mejorar el pronóstico y aumentar las posibilidades de tratamiento y de control prolongado de la enfermedad». Los datos del proyecto The Cancer Genome Atlas (TCGA) han identificado el carcinoma urotelial como uno de los tumores con mayor carga de alteraciones genómicas y las clasificaciones moleculares disponibles, aunque no idénticas entre sí, coinciden en distinguir grandes subtipos basales y luminales, con diferencias pronósticas y, probablemente, terapéuticas.

Papel relevante de los biomarcadores

La investigación clínica «ha comenzado a traducir esa complejidad biológica a la práctica: biomarcadores como las alteraciones de FGFR, la expresión de HER2 o la detección de enfermedad mínima residual mediante ctDNA están adquiriendo un papel cada vez más relevante para seleccionar tratamientos y establecer el riesgo de recaída», ha afirmado.

Esta sociedad ha señalado que, en carcinoma urotelial músculo-invasivo, el tratamiento de elección «sigue siendo la cistectomía radical con linfadenectomía». Hasta el momento, la recomendación de tratamiento neoadyuvante para pacientes de tumores cT2/4N0M0, o como tratamiento adyuvante en pacientes con factores de alto riesgo después de la cistectomía radical, se fundamentaba en la quimioterapia basada en cisplatino con esquemas como MVAC a dosis densas (metrotexate, vinblastina, doxorrubicina y cisplatino) o la combinación de cisplatino y gemcitabina.

El tabaco sigue siendo el principal factor de riesgo del cáncer de vejiga, responsable de una parte significativa de los casos diagnosticados

De cualquier forma, en pacientes seleccionados «también puede valorarse una estrategia de preservación vesical mediante tratamiento trimodal, que combina resección transuretral máxima y radioquimioterapia concomitante», ha informado, al tiempo que ha apuntado que, «en los últimos años, en el entorno adyuvante, el estudio CheckMate 274 supuso el primer gran cambio de paradigma al demostrar el beneficio de nivolumab en pacientes de alto riesgo tras cistectomía radical».

La SEOM, que ha declarado que «el estudio Ambassador reforzó el papel de la inmunoterapia adyuvante al demostrar beneficio en supervivencia libre de enfermedad con pembrolizumab en una población similar», se ha referido al entorno perioperatorio, ya que «el estudio Niagara consolidó otro paso adelante al demostrar que la incorporación de durvalumab a la quimioterapia basada en cisplatino y gemcitabina antes de la cirugía, seguida de durvalumab adyuvante, mejora la supervivencia global frente a la quimioterapia neoadyuvante sola».

«Otra novedad de gran interés es el estudio IMvigor011, que ha aportado la primera demostración en Fase III de una estrategia adyuvante guiada por enfermedad mínima residual», ha proseguido, para resumir que, «en pacientes con ctDNA detectable tras la cistectomía, atezolizumab mejoró la supervivencia libre de enfermedad y la supervivencia global frente a placebo».

Por último, y tras señalar que, «durante décadas, el tratamiento de elección para la enfermedad avanzada fue la quimioterapia basada en platinos», ha indicado que, «respecto a los tratamientos en segundas y sucesivas líneas, el enfortumab vedotina ha demostrado, en el estudio en Fase III EV-301, beneficio en supervivencia global tras el tratamiento con platinos e inmunoterapia». Además, «a finales de 2025 se comunicaron resultados del estudio en Fase III RC48-C016 muy prometedores en tumores con expresión de HER2», ha finalizado.

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