Anuario iSanidad 2025
Dr. Marcos Paulino, presidente de la Sociedad Española de Reumatología (SER)
En el año 2000, la población española era de 40 millones de habitantes y un 17%, 6,7 millones, tenían más de 65 años. En aquella época entrábamos en un nuevo milenio, había dificultades para encontrar trabajo al finalizar la residencia y nuestra pirámide poblacional comenzaba a presentar signos preocupantes.


25 años después, somos 49 millones de habitantes, el segmento de mayores de 65 años ha crecido en cuatro puntos porcentuales (21%) y ya suma más de 10 millones de personas. Es decir, tenemos uno de los países más envejecidos del mundo, con el consecuente aumento de la cronicidad, la fragilidad y la dependencia, un incremento que va a ir a más.
Ahora, de momento, hay trabajo. Múltiples ofertas de empleo para médicos, en el sector público y en el privado, con zonas infradotadas por la profusión de plazas de difícil cobertura.
Tenemos uno de los países más envejecidos del mundo, con el consecuente aumento de la cronicidad, la fragilidad y la dependencia, un incremento que va a ir a más
¿Estamos preparados para afrontar esta nueva realidad? ¿Somos conscientes de cómo estamos y de lo que viene? ¿Vamos a ser capaces de responder a este desafío monumental huyendo de la demagogia y buscando soluciones que garanticen un cuidado digno del paciente y la equidad en la atención, independientemente de nuestro código postal? ¿Es sostenible nuestro sistema universal de salud con su estructura y diseño actual?
Desde la Sociedad Española de Reumatología (SER) nos estamos preparando. Hemos realizado un mapa de la situación de la reumatología pública: identificando áreas con plantillas insuficientes para la población que atienden, hospitales desiertos, servicios o secciones infradotados o con plazas vacantes, edad media de los profesionales, número de jubilaciones previstas y de residentes en formación para los próximos cinco años, entre muchas otras cuestiones. Es una foto fija que se quedará obsoleta en poco tiempo, pero nos sirve como punto de partida para conocer la situación de nuestra especialidad.
Con más de 11 millones de personas afectadas en España y más de 90 millones en la Unión Europea, las enfermedades reumáticas son la principal causa de incapacidad por enfermedad, la cuarta de baja laboral, el segundo motivo de visita al médico de cabecera y generadoras de un coste anual de 200.000 millones de euros en Europa.
Las enfermedades reumáticas son la principal causa de incapacidad por enfermedad, la cuarta de baja laboral y el segundo motivo de visita al médico de cabecera
Ante esta realidad impactante, los especialistas de reumatología y los profesionales sanitarios implicados en el cuidado de los pacientes reumáticos son más necesarios que nunca.
En el año 2000, un grupo de expertos de la SER se reunió para calcular, entre otras cosas, cuál era la necesidad de reumatólogos por 100.000 habitantes y se estimó que era uno por 40-50.000 personas.
Parece razonable, tras el tsunami demográfico registrado y el aumento de las patologías reumatológicas, que esa horquilla haya pasado ya al segmento de uno por cada 30-40.000 personas. Esto nos da una ratio de 2,86 reumatólogos por 100.000 habitantes.
Estamos lejos de esa cifra. Hay 2,2 reumatólogos por 100.000 personas en nuestro país y necesitaríamos 400 reumatólogos más para alcanzar ese objetivo.
Los servicios de reumatología están haciendo un esfuerzo enorme para generar más plazas de residentes, manteniendo la calidad y excelencia formativa. Pero esto, de manera necesaria, debe ir asociado a la creación y financiación de nuevas plazas de reumatología en los hospitales españoles.
Hay 2,2 reumatólogos por 100.000 personas en nuestro país y necesitaríamos 400 reumatólogos más para alcanzar ese objetivo
Esto no va de plantear qué hay de lo mío, sino qué hay de lo nuestro. Analizar las necesidades de médicos, enfermeras, auxiliares, fisioterapeutas, psicólogos, terapeutas ocupacionales, asistentes sociales, etc. Enfrentarnos a las necesidades reales de nuestra sociedad, los requerimientos futuros, pero también ser conscientes de cuál es nuestra capacidad y cuál es nuestro límite.
Es tarea de los gobiernos, junto con el concurso de las sociedades científicas, las asociaciones de pacientes, los sindicatos, las organizaciones empresariales, los colegios de médicos y de la sociedad civil en general, repensar el sistema, buscar alternativas y estar abiertos a soluciones distintas. Si insistimos en no conocer cuál es nuestra nueva realidad, estaremos ofreciendo soluciones para un mundo que ya no existe.














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