Anuario iSanidad 2025
Dr. Manuel F. Herrera Artiles, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas)
En 2025, la salud pública en España se encuentra en un momento decisivo. La creación de la Agencia Estatal de Salud Pública, junto con los procesos abiertos en varias comunidades autónomas para constituir sus propias agencias, configura un escenario que no solo responde a una demanda histórica, sino que abre una oportunidad única para reforzar la capacidad del país en anticipar, prevenir y responder a los grandes retos de salud colectiva.

En este marco, el papel de las sociedades científicas se hace indispensable. No son un elemento accesorio, sino una pieza estructural. Su mayor fortaleza radica en convertir el conocimiento en estrategias útiles que mejoran la vida de las personas.
La investigación sin mediación no siempre se traduce en cambios reales, por eso resulta esencial una voz legitimada y organizada que traslade los hallazgos al terreno de la acción política
La investigación sin mediación no siempre se traduce en cambios reales, por eso resulta esencial una voz legitimada y organizada que traslade los hallazgos al terreno de la acción política. Esa voz la encarnan las sociedades científicas.
Junto a esta función de transferencia, ejercen una labor de evaluación independiente que aporta credibilidad a las decisiones públicas. Al ofrecer un análisis externo, ayudan a que las políticas no se apoyen en impulsos coyunturales, sino en criterios contrastados.
Su papel resulta igualmente decisivo para impulsar la visión de salud en todas las políticas, recordando que ámbitos como la educación, la vivienda, el transporte o el medio ambiente tienen efectos directos sobre la salud de la población. De este modo, contribuyen a que las decisiones se adopten con mayor coherencia y perspectiva de futuro.
En una época marcada por la abundancia de información y la circulación de mensajes sin respaldo científico, la independencia de las sociedades científicas constituye un activo esencial. Su compromiso no está sujeto a ciclos electorales ni a intereses particulares, sino a la defensa del conocimiento y de la salud de la población.
Su compromiso no está sujeto a ciclos electorales ni a intereses particulares, sino a la defensa del conocimiento y de la salud de la población
Esa legitimidad, sustentada en miles de profesionales de la salud pública, convierte a estas organizaciones en referentes sociales de primer orden. Su influencia trasciende la elaboración de informes ya que garantizan que la voz de la ciencia tenga un lugar visible en el debate público y en la acción de gobierno.
Las sociedades científicas desempeñan también un papel clave en el fomento de la investigación, la difusión de nuevos conocimientos y el intercambio de ideas. Son espacios de colaboración que permiten compartir hallazgos y experiencias, impulsando así el avance del conocimiento y la mejora de la calidad de vida.
Además, ayudan a mantener estándares de calidad en la práctica profesional y aseguran que quienes trabajan en salud pública se mantengan actualizados. En un mundo interconectado, la circulación de los avances científicos es esencial para abordar problemas sociales, económicos y ambientales y para orientar políticas basadas en la mejor evidencia disponible.
Las sociedades científicas desempeñan también un papel clave en el fomento de la investigación, la difusión de nuevos conocimientos y el intercambio de ideas
Por ello, resulta imprescindible defender y promover a las sociedades científicas, porque sostenerlas equivale a sostener el progreso y, en última instancia, el bienestar de la ciudadanía.
En España, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) es la organización de referencia en este ámbito. Su carácter multiprofesional, con más de 4.000 socios integrados en 11 sociedades federadas, refleja la diversidad y complejidad de la salud pública y refuerza la solidez de sus planteamientos.
Sespas mantiene una actividad intensa en la difusión de conocimiento, con publicaciones y documentos de consenso reconocidos a nivel nacional e internacional, que orientan tanto la práctica profesional como la formulación de políticas. Su estructura federada le permite integrar distintas perspectivas en una visión amplia y cohesionada de los problemas y de las posibles soluciones.
Su estructura federada le permite integrar distintas perspectivas en una visión amplia y cohesionada de los problemas y de las posibles soluciones
Más allá de ser foros de debate, las sociedades científicas se han consolidado como espacios de consenso y motores de propuestas, combinando independencia, pluralidad y compromiso social. En este sentido, Sespas ejemplifica cómo la ciencia organizada colectivamente puede generar coherencia en el sistema y traducirse en valor tangible para la sociedad.
El espíritu que guía a estas organizaciones no es la confrontación, sino la colaboración leal con las administraciones públicas. Las instituciones conservan su responsabilidad de decisión, mientras que las sociedades aportan análisis rigurosos y perspectivas diversas que enriquecen esas decisiones.
En un momento en el que España refuerza sus estructuras de salud pública, esta cooperación resulta más necesaria que nunca. La alianza entre instituciones y sociedades científicas es la mejor garantía de que las políticas se diseñen con bases sólidas y visión de futuro.
Reconocer y fortalecer el papel de estas organizaciones significa apostar por una gobernanza más robusta, en la que la salud pública se construya desde la participación y el conocimiento compartido.
La alianza entre instituciones y sociedades científicas es la mejor garantía de que las políticas se diseñen con bases sólidas y visión de futuro
Sociedades como Sespas, con su carácter multiprofesional y su capacidad de integrar voces diversas en un mismo proyecto, aportan equilibrio y coherencia al sistema. Su contribución no se limita a generar evidencias, sino que consiste en articular consensos y transformarlos en propuestas útiles para las instituciones y la ciudadanía.
Si queremos que el futuro de la salud pública en España repose sobre cimientos firmes, será necesario mantener y reforzar estas alianzas. Contar con sociedades científicas sólidas no es sólo un apoyo para el sistema sanitario, sino una inversión en confianza, en calidad democrática y en un legado de salud más justo y sostenible para las próximas generaciones.














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