“Perder la voz es una de las renuncias más dolorosas para una persona”

Redacción
La música puede tener un impacto muy profundo en las personas: reduce el estrés, mejora el estado de ánimo, estimula la memoria y favorece la comunicación, especialmente en situaciones en las que las palabras empiezan a faltar. De hecho, cada vez hay más estudios que analizan el papel de la música y de la voz en la salud como acompañamiento emocional. Pero también puede utilizarse en procesos de rehabilitación o en enfermedades neurodegenerativas como instrumento para compartir emociones, presencia y, sobre todo, humanidad.  

Esta relación entre la música, la voz y la salud protagonizó una entrevista a la cantante y actriz Nina en el Córner de Innovación: Onda 36 ANDE, un innovador espacio de entrevistas, tertulias y reflexión que se ha desarrollado durante las 36 Jornadas de Nacionales de Enfermeras Gestoras que se celebraron en Palma de Mallorca organizadas por la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE). 

“La voz es permeable a las emociones, a la energía… Tanto a lo físico como a lo cognitivo. Y, por supuesto, a nivel de personalidad: cómo te expresas a nivel de intensidad acústica o a nivel de la velocidad del habla lo dice todo. Por la voz se sabe todo. La voz es el espejo del alma”, ha comentado Nina. Y es que, además, de su formación y trayectoria artística, es logopeda y tiene formación en investigación clínica. A través de Nina Academia, ha acompañado a personas con enfermedades neurodegenerativas, ayudándolas a mantener la comunicación y la calidad de vida a través del trabajo vocal. 

«Lo primero que debemos tener claro al prestar asistencia a estas personas es que tienen que preservar la comunicación hasta el último de los momentos», señala Nina sobre el papel de la logopedia en pacientes con ELA. 

Y, más allá de la técnica vocal, Nina ha defendido el valor terapéutico del canto y de la música. “Quien canta su mal espanta”, ha recordado entre sonrisas, convencida de que existe una dimensión emocional y liberadora en el acto de cantar. A su juicio, la práctica musical también ayuda a desarrollar habilidades muy útiles para la vida diaria, como la constancia, la disciplina y la capacidad para gestionar la frustración. “En la música nada sale sin repetir muchas veces. Estamos muy acostumbrados a recibir un no y aprender a seguir adelante”, ha reconocido. 

Logopedia para mantener la comunicación hasta el último momento 

De sus múltiples facetas profesionales, una de las experiencias que más ha marcado a Nina en los últimos años ha sido el acompañamiento a personas diagnosticadas de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Este trabajo le ha permitido comprobar de primera mano hasta qué punto la comunicación es una necesidad esencial para el ser humano y cómo la pérdida progresiva de la voz puede convertirse en una de las consecuencias más dolorosas de esta enfermedad. 

“Lo primero que debemos tener claro al prestar asistencia a estas personas es que tienen que preservar la comunicación hasta el último de los momentos, ha explicado. Aunque reconoce que la logopedia no puede ralentizar el avance de una enfermedad neurodegenerativa como la ELA, sí puede ayudar a que los pacientes mantengan durante más tiempo su capacidad para expresarse y relacionarse con los demás. 

La artista recordó especialmente el caso de Salvador, un paciente apasionado por la música con quien trabajó buscando estrategias para conservar la comunicación oral cuando la enfermedad ya limitaba seriamente su capacidad para articular palabras. Lejos de presentar esta experiencia desde una perspectiva exclusivamente asistencial, Nina destacó el enorme aprendizaje personal que le ha aportado convivir con personas diagnosticadas de ELA. Estar rodeada de personas diagnosticadas de ELA es un chute de energía. Tú te crees que das, pero no, tú recibes, y mucho”, afirmó emocionada. 

La voz, una herramienta que no valoramos hasta que la perdemos 

Durante la entrevista, la cantante reivindicó la necesidad de prestar más atención a la salud vocal. A su juicio, la mayoría de las personas desconocen cómo funciona realmente la voz y la importancia que tiene en la vida diaria. 

“Voz solo hay una y tenemos que cuidarla”, advirtió. En este sentido, recordó que, a diferencia de otros órganos, no existe la posibilidad de trasplantar una laringe o unas cuerdas vocales, por lo que la prevención resulta fundamental. 

Precisamente, una de las personas con las que trabajó le hizo comprender mejor que nadie el valor de la comunicación. “Puedo aceptar que no voy a poder mover nunca más las piernas o los brazos, pero perder la voz, no poder comunicarme, eso nunca lo voy a aceptar”, le confesó una paciente diagnosticada de ELA. Una frase que, según reconoció Nina, resume una de las renuncias más difíciles asociadas a esta enfermedad. 

Dormir, hidratarse y hacer ejercicio 

Como especialista en voz, Nina ha aprovechado para compartir algunas recomendaciones básicas para protegerla. La primera, dormir adecuadamente. “El sueño es reparador y durante la noche se reparan también las microlesiones que se producen en los pliegues vocales”, ha comentado. A ello añadió la hidratación y el silencio, especialmente en aquellas personas que utilizan la voz como herramienta profesional. “Nos cuesta mucho porque vivimos rodeados de ruido y hablamos constantemente, pero el silencio también es una forma de cuidar la voz”, ha señalado. 

La cantante también ha destacado el papel del ejercicio físico. Según menciona, la voz no depende únicamente de la laringe, sino de todo el cuerpo, especialmente de la musculatura que sostiene la postura y de la capacidad respiratoria. “El deporte es fundamental para la voz”, ha afirmado. 

“Hay enfermeras que son auténticos ángeles” 

La entrevista concluyó con un reconocimiento especial a las enfermeras, profesionales con las que Nina ha convivido tanto en el ámbito académico como en experiencias personales relacionadas con la enfermedad de familiares y con sus propias intervenciones quirúrgicas. “Las experiencias que tengo no se pueden contar con palabras. La humanidad, el trato, la capacidad de empatía…”, ha recordado. 

Y ha destacado un aspecto que, a menudo, pasa desapercibido frente a la tecnología o los tratamientos: el valor del contacto humano. “Ese mirar a los ojos, ese coger la mano cuando estás tan vulnerable, hace más efecto que cualquier pastilla”, ha concluido. Con esta reflexión, ha conectado plenamente con el espíritu de unas jornadas centradas en el liderazgo enfermero, la innovación y la humanización de los cuidados. 

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