Nieves Sebastián Mongares
Aunque a nivel de percepción general las sospechas de reacción de hipersensibilidad a medicamentos -comúnmente conocidas como alergias- sean altas, los datos registran que la cifra es significativamente menor a lo que se cree. Por ello, los profesionales especializados en alergología pediátrica juegan un papel fundamental al identificar posibles síntomas de alarma, confirmar o descartar el diagnóstico y, en caso de que sea positivo, proceder a su manejo. En el marco de la Semana Mundial de la Alergia, la Dra. Ana Olga Moreno Salvador, coordinadora del grupo de trabajo de Alergia a Medicamentos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) repasa la situación actual y desafíos en este ámbito.
¿Disponen de datos de incidencia de las alergias a medicamentos entre niños y adolescentes?
La sospecha de reacción de hipersensibilidad a medicamentos, concepto más adecuado que el de alergia, es frecuente en la edad pediátrica. La alergia a medicamentos confirmadas es relativamente poco frecuente en la población pediátrica. Aunque entre un 5-10% de las familias refieren que sus hijos son alérgicos a algún medicamento, cuando se realiza un estudio alergológico completo, más del 90% de estos casos leves asociados a antibióticos no se confirman.
¿Han observado cambios en la incidencia de la mismas? ¿A qué los achacan?
No existe un aumento importante en todos los casos confirmados, pero sí ha aumentado el número de niños etiquetados como alérgicos. Esto se debe principalmente a un mayor conocimiento de las familias y profesionales, al uso más frecuente de determinados antibióticos y a la dificultad para diferenciar algunas reacciones alérgicas de los exantemas causados por infecciones virales en la infancia.
“Existe sobrediagnóstico de ‘alergia’ a antibióticos betalactámicos en la población pediátrica”
¿Existe infradiagnóstico o sobrediagnóstico en algunos casos?
Existe sobrediagnóstico de ‘alergia’ a antibióticos betalactámicos en la población pediátrica. Este problema se debe, fundamentalmente, a la asociación de fiebre y exantemas infecciosos sobre todo en lactantes y preescolares y la administración de antibióticos, siendo la amoxicilina la más usada.
A día de hoy, ¿qué medicamentos son los que registran un mayor número de alergias?
El diagnóstico de ‘alergia’ o hipersensibilidad a fármacos es muy poco frecuente en pediatría. En los casos en que se confirma, los antiinflamatorios no esteroideos son los más frecuentes, siendo el ibuprofeno el principal; seguido de los antibióticos betalactámicos (amoxicilina, cefalosporinas).
¿Cómo debe ser el proceso diagnóstico de una alergia a medicamentos?
El proceso diagnóstico se basa en una exhaustiva historia clínica, donde se deben recoger todos los datos relacionados con la reacción. En más del 90 % de los casos, no es necesario realizar otras pruebas (como pruebas cutáneas o de laboratorio), por lo que el papel del pediatra alergólogo es crucial. La prueba de exposición oral controlada con el fármaco sospechoso es la herramienta diagnóstica de referencia, para descartar o confirmar el diagnostico. Sin embargo, la mayoría de los niños con sospecha de alergia a antibióticos podrán volver a utilizarlos tras un estudio adecuado. Confirmar o descartar el diagnóstico no solo mejora su seguridad, sino que permite utilizar el tratamiento más efectivo cuando realmente lo necesiten.
¿Existen factores que puedan hacer que un niño o adolescente sea más vulnerable a padecer este tipo de alergias?
En general, no existen factores de riesgo identificables para ser más vulnerable a una reacción medicamentosa, aunque pueden influir los antecedentes personales de reacciones previas, determinadas enfermedades subyacentes y la exposición repetida a algunos medicamentos. Las personas que padecen enfermedades respiratorias crónicas (asma) o cutáneas (urticaria crónica), pueden manifestar una exacerbación de sus síntomas si presentaran una hipersensibilidad a los antiinflamatorios no esteroideos.
“El papel del pediatra alergólogo, es fundamental para un correcto abordaje de las enfermedades alérgicas en la población pediátrica”
¿Qué papel juegan los pediatras alergólogos en el manejo de estas alergias? ¿Cómo definiría su rol en el abordaje de las mismas? ¿Qué aspectos diferenciales diría que aportan estos profesionales en el diagnóstico, manejo y seguimiento de dichas alergias?
El papel del pediatra alergólogo, es fundamental para un correcto abordaje de las enfermedades alérgicas en la población pediátrica. Las características propias de los niños/niñas y adolescentes, según edad, antecedentes personales de atopia, enfermedades inmunológicas, reumatológicas y otras enfermedades crónicas, hace que un diagnóstico adecuado sea un desafío para garantizar la seguridad de los niños/as, evitando tanto reacciones futuras como restricciones terapéuticas innecesarias.
¿Qué formación deben tener las personas que se encargan del abordaje de alergias a niños y adolescentes?
Los pediatras con una formación alergológicaespecífica, son los profesionales adecuados para el abordaje de las enfermedades alérgicas en pediatría. Los niños no son adultos pequeños: presentan diferencias en la presentación clínica, el manejo farmacológico y la interpretación de las pruebas diagnósticas. Por ello, la atención debe realizarse por profesionales con experiencia específica en pediatría y alergología pediátrica.
Con lo comentado, ¿cuáles son los principales retos en la identificación y manejo de alergias a medicamentos en población pediátrica?
Es muy importante evitar etiquetar innecesariamente de ‘alergia’ a un fármaco en la población pediátrica, previniendo así el etiquetado erróneo hasta la edad adulta, el uso de antibióticos de segunda línea, el mayor coste sanitario y el aumento de las resistencias microbianas.
“Es muy importante evitar etiquetar innecesariamente de ‘alergia’ a un fármaco en la población pediátrica”
Para evitar el etiquetado de alergia a fármacos, se debe abarcar el problema desde varias estrategias dirigidas a diferentes protagonistas. La primera, la coordinación con las secciones/unidades de Alergia Pediátrica con los pediatras de atención primaria para el manejo de reacciones de bajo riesgo. En segundo lugar, la formación a profesionales médicos no pediatras que atienen niños/a para evitar el uso de antibióticos en cuadros infecciosos virales. También, la formación a profesionales no médicos (enfermería, farmacéutico/a) para favorecer el adecuado manejo de los procesos febriles benignos en niños/as. Y, por último, la formación a la población en general.












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