Especial RSC & Sostenibilidad iSanidad 2026
Redacción
La Central de los Oficios es un refuerzo asistencial para jóvenes que necesitan reforzar una respuesta global a sus problemas de salud mental desde un enfoque colaborativo. Ferrán Riera insiste en que la salud mental juvenil plantea un reto creciente para los sistemas sanitario y educativo. El aumento de trastornos de la conducta alimentaria, depresión, autolesiones e ideación suicida tensiona los recursos asistenciales. También influye el uso problemático de pantallas en adolescentes y adultos jóvenes. Este escenario se asocia a peor rendimiento académico, mayor abandono educativo y profundos problemas personales.


En este contexto, surge La Central de los Oficios (La Central dels Oficis). Se trata de una iniciativa impulsada por un grupo de educadores con el profesor Ferrán Riera, con 27 años de experiencia, como uno de los responsables y con la compañía de seis familias. En los últimos veinte años se han dedicado a la acogida de menores tutelados, de alumnos y exalumnos, acompañando a familias vulnerables en situación de riesgo y exclusión social.
Ahora, el proyecto La Central de los Oficios, iniciativa de la fundación Tots Fundació, busca complementar la respuesta clínica existente. Su objetivo es reforzar la continuidad asistencial mediante un enfoque educativo, comunitario y terapéutico.
El aumento de trastornos de la conducta alimentaria, depresión, autolesiones e ideación suicida tensiona los recursos asistenciales
El impacto educativo del malestar emocional en España y en Cataluña lo contextualiza Ferrán Riera. Señala que el 10% de estos jóvenes no llega a graduarse en la ESO, el 50% de los que empiezan un Ciclo Formativo de Grado Medio no lo termina y el 23% abandona el Bachillerato. Estas cifras ilustran la relación entre salud mental y trayectoria formativa.
La Central de los Oficios se ubica en la Colònia Rusiñol, en la provincia de Barcelona. Dispone de un espacio de 35.000 m² adaptado a actividades formativas y terapéuticas. El entorno combina instalaciones históricas con áreas destinadas a talleres y convivencia.
El proyecto se define como un proyecto educativo integral basado en el acompañamiento y la acogida, con la finalidad de posibilitar la inserción del joven en la sociedad. Este planteamiento integra dimensiones educativas, laborales y clínicas en un mismo itinerario.
Los participantes accederán a formación técnica vinculada al tejido productivo local. Existirán itinerarios en hostelería, mantenimiento, jardinería y agricultura. Estos circuitos incluyen prácticas en entornos reales. También se apoyarán en empresas de inserción social vinculadas al centro.
El 10% de estos jóvenes no llega a graduarse en la ESO, el 50% de los que empiezan un Ciclo Formativo de Grado Medio no lo termina y el 23% abandona el Bachillerato
El enfoque promueve un tipo de empleo que, en palabras de Riera, sea dignificante y no alienante o esclavo. Esta dimensión laboral actúa como herramienta de intervención psicosocial. El modelo incorpora el trabajo manual como eje terapéutico. El profesor resume esta idea en una frase clave: Cuando las manos trabajan, descansa la cabeza. Este principio conecta con la evidencia sobre el papel de la actividad psicomotriz en la regulación emocional.
En adolescentes con rumiación o sobreestimulación digital, las tareas manuales facilitan la atención sostenida. Según el propio Riera, el contacto con la materia ayuda a anclarse de nuevo en la realidad. Además, añade que la obediencia que imponen los procesos materiales obliga al joven a salir de su propio bucle mental y centrarse en un objeto exterior.
Las actividades también inciden en la percepción del tiempo. El proceso productivo exige constancia y secuenciación. Subraya que hacer algo útil requiere tiempo y paciencia, un aprendizaje que contribuye a la tolerancia a la frustración y al desarrollo de habilidades ejecutivas.
El trabajo manual fomenta la autoconciencia y la autoestima. El propio proyecto indica que esta experiencia fomenta la autoconciencia, el reconocimiento del talento propio y el reforzamiento de su autoimagen. Estos factores son relevantes para la adherencia terapéutica.
El modelo incorpora la reconstrucción de vínculos como objetivo central. Parte de la hipótesis de que existe la ausencia y la ruptura de los vínculos entre él y la familia, la sociedad, el estudio, el trabajo y la realidad. Este enfoque sitúa la dimensión relacional en el centro de la intervención.
Integración con la práctica clínica y continuidad asistencial
Desde la perspectiva sanitaria, el proyecto se plantea como recurso complementario, no sustituye la atención médica ni psicológica, sino que la refuerza. Su valor principal radica en mejorar la continuidad asistencial y la adherencia terapéutica. El dispositivo cuenta con un equipo multidisciplinar que incluye educadores sociales, terapeutas ocupacionales, psicólogos y atención psiquiátrica.
Según Ferrán Riera, la dirección del Pacto Nacional para la Salud Mental en Cataluña la considera una propuesta pionera y experimental en el tratamiento de las patologías susceptibles de ser consideradas enfermedad mental. Este reconocimiento la sitúa como experiencia piloto en innovación asistencial.
El propio proyecto indica que esta experiencia fomenta la autoconciencia, el reconocimiento del talento propio y el reforzamiento de su autoimagen
Se establece una ratio de un profesional por cada ocho jóvenes. Este dimensionamiento busca garantizar un seguimiento individualizado. El área terapéutica tiene un funcionamiento abierto. Según el proyecto, se podrá abrir el servicio de psicólogos y psiquiatras a personas externas que vengan para una valoración. Esta característica favorece la coordinación con otros dispositivos asistenciales.
La Central de los Oficios se configura como un entorno donde el sistema sanitario puede extender su impacto más allá del ámbito asistencial tradicional. Ofrece un marco estructurado para reforzar la prevención, la rehabilitación psicosocial y la adherencia terapéutica en población joven.














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