Redacción
La hematología madrileña afronta un elevado nivel de exigencia asistencial que impacta directamente en el bienestar de sus profesionales. El 89% de los especialistas declara haber experimentado síntomas de burnout en algún grado, según detalla el III Libro Blanco de Hematología y Hemoterapia de la Comunidad de Madrid, elaborado por la Asociación Madrileña de Hematología y Hemoterapia (AMHH).
El informe indica que el 9% afirma sufrir síntomas de burnout de manera constante, el 33% con frecuencia y el 47% en algunas ocasiones. Solo un 12% declara no padecerlo nunca. Este desgaste se manifiesta en forma de agotamiento físico, psicológico y emocional, con impacto tanto en el ámbito personal como en el laboral y en la relación con los pacientes.
El documento advierte de que esta situación no solo afecta al bienestar de los profesionales, sino que también puede tener implicaciones en la calidad asistencial y en la sostenibilidad del sistema sanitario.
El 55% de los hematólogos reconoce no tener energía para su vida personal y social
«El burnout en hematología y hemoterapia es un fenómeno multifactorial que afecta significativamente al bienestar personal, emocional y profesional de los especialistas, reflejando un problema complejo que trasciende la mera fatiga laboral. Es fundamental avanzar en medidas que protejan a los profesionales y refuercen la calidad asistencial», detalla el Dr. Laurentino Benito Parra, presidente de la AMHH.
Un desgaste moderado-alto y sostenido
El estudio, basado en el Copenhagen Burnout Inventory (CBI) y con la participación del 100% de los servicios de hematología de la Comunidad de Madrid, refleja niveles de desgaste moderado-alto en todas las dimensiones analizadas.
Las puntuaciones medias se sitúan en 43,93 sobre 100 en burnout personal, 46,29 en burnout laboral y 45,25 en burnout vinculado a pacientes, con una media global de 45,16. Estas cifras, aunque no alcanzan los niveles más extremos de la escala, evidencian un desgaste sostenido y transversal en la especialidad.
Cerca del 90% señala la carga asistencial como principal causa de desgaste
Además, la encuesta identifica indicadores relevantes de agotamiento: el 50% de los profesionales se siente psicológicamente agotado con frecuencia, el 60% experimenta cansancio habitual, el 44% considera su trabajo emocionalmente exigente y el 55% reconoce que a menudo no dispone de energía para su vida personal y social.
«Más de la mitad presenta agotamiento emocional frecuente, escasa energía para actividades fuera del trabajo y una elevada carga administrativa y docente, lo que configura una presión acumulativa que compromete tanto la calidad asistencial como la salud profesional», detalla el Dr. José Ángel Hernández Rivas, uno de los coordinadores del libro blanco junto al Dr. Adrián Alegre Amor.
La carga asistencial, principal factor de desgaste
El informe identifica la elevada carga asistencial como el principal factor de desgaste. Cerca del 90% de los profesionales la señala como causa determinante, muy por encima de otros factores como el salario, los recursos disponibles o el reconocimiento profesional.
Además, la complejidad del ejercicio de la hematología, que combina atención clínica, laboratorio, transfusión, investigación, docencia y gestión, incrementa las demandas sobre los especialistas y contribuye a este desgaste.
La AMHH pide refuerzo de plantillas, apoyo emocional y detección precoz del burnout
A ello se suma la dificultad para conciliar la vida personal y profesional ante la prolongación habitual de la jornada laboral. Más de un tercio del tiempo extra semanal se dedica a actividad asistencial, seguida de la investigación (30%), las tareas docentes y la gestión.
Alta calidad asistencial, con margen de mejora
Pese a este contexto, el Libro Blanco confirma que la hematología madrileña mantiene resultados clínicos de alta calidad y homogéneos en toda la red hospitalaria, reflejo del compromiso de sus profesionales.
Con el objetivo de preservar este nivel, la AMHH propone avanzar junto a la Administración en medidas estructurales como el refuerzo de plantillas, la mejora de la organización asistencial, el impulso del apoyo emocional y la implantación de sistemas de detección precoz del burnout.
La asociación plantea estas propuestas como una hoja de ruta para garantizar la sostenibilidad de la especialidad y su proyección como referente nacional.














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