El rifirrafe arancelario será uno de los temas centrales de la visita a China del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien llegará el miércoles al gigante asiático con una tregua vigente entre Washington y Pekín y después de que los tribunales de su país propinaran un nuevo revés a su guerra comercial.
La cita estará precedida por las negociaciones económicas y comerciales que el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, mantendrán este miércoles en Seúl.
Estas son las claves para entender la trayectoria de una disputa arancelaria que pasó de la lucha abierta a una tregua aún sujeta a la incertidumbre jurídica y política:
1. El estallido de la guerra arancelaria
La guerra comercial estalló poco después del regreso de Trump al poder en enero de 2025 y alcanzó, en cuestión de meses, niveles próximos a un bloqueo comercial ‘de facto’ entre las dos mayores economías del mundo.
En el peor momento de la escalada, los aranceles medios estadounidenses sobre los productos chinos llegaron al 127,2 %, mientras las represalias chinas alcanzaron el 147,6 % sobre las importaciones procedentes de EE.UU.
2. El régimen de control de tierras raras
Pekín incorporó las tierras raras a su contraofensiva comercial a comienzos de abril del año pasado, cuando anunció restricciones a nivel global a la exportación de samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio, siete de los 17 elementos del grupo, además de imanes derivados, en plena escalada arancelaria con Washington.
El régimen de licencias afectó a insumos esenciales para sectores como defensa, aeronáutica, automoción, energías limpias o semiconductores, provocó cuellos de botella en cadenas de suministro y llevó meses después a nuevas tensiones, cuando Pekín amplió en octubre los controles a tecnologías relacionadas con la minería, fundición, separación y reciclaje de estos materiales, cuyo suministro y procesamiento domina a nivel mundial.
3. La tregua comercial en Busan
La tregua vigente consolidó un deshielo que ya había comenzado meses antes, con una pausa arancelaria de 90 días pactada en mayo de 2025 y prorrogada posteriormente en agosto, antes del encuentro entre Xi y Trump en la ciudad surcoreana de Busan en octubre del año pasado.
Allí, ambas partes pactaron una pausa de un año que redujo los aranceles medios estadounidenses sobre productos chinos del 57 % al 47 %, tras rebajar Washington del 20 % al 10 % los gravámenes vinculados al tráfico de fentanilo.
Del lado chino, Pekín suspendió durante un año un «arancel adicional» del 24 % sobre productos estadounidenses, aunque mantuvo vigente un gravamen adicional del 10 % sobre determinados bienes, y se comprometió a retirar tasas adicionales sobre productos agrícolas de Estados Unidos.
El acuerdo incluyó además la reanudación del comercio agrícola, compromisos chinos para frenar el flujo de precursores químicos usados en la fabricación de fentanilo hacia Estados Unidos, la suspensión de controles chinos a la exportación de tierras raras y la congelación temporal de las tasas portuarias recíprocas.
4. Los reveses judiciales
La situación volvió a enredarse en febrero, cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos invalidó parcialmente los aranceles impuestos por Trump bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una de las bases legales empleadas por el mandatario para su ofensiva comercial.
Tras ese fallo, la Administración recurrió a la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 para aplicar un nuevo arancel global del 10 % a la mayoría de importaciones, pero la semana pasada el Tribunal de Comercio Internacional bloqueó también ese gravamen, al considerar que el Ejecutivo había invocado de forma incorrecta esa norma para imponer tarifas generalizadas.
Sin embargo, el alcance de esta última sentencia es limitado: el tribunal no emitió una orden universal y solo bloqueó el cobro para tres demandantes involucrados, lo que obliga al resto de los importadores a seguir pagando mientras se resuelve la posible apelación del Gobierno.
5. La incertidumbre actual
El impacto real de estos fallos judiciales en las aduanas estadounidenses sigue siendo incierto, porque las sentencias no han eliminado de forma uniforme todos los gravámenes cuestionados y porque Washington ha tratado de sustituir parte de ellos usando nuevas bases legales.
Según cálculos de Capital Economics, el cambio desde los aranceles de emergencia hacia un recargo global temporal del 10 % redujo la tasa media ponderada aplicada por EE.UU. a los bienes chinos al 22,3 %.
Esa cifra aún incluye los recargos aprobados durante el primer mandato de Trump (2017-2021) y la Presidencia de Joe Biden (2021-2025), pero queda lejos de los niveles de tres dígitos alcanzados en el punto más candente de la guerra arancelaria.
Claves del tema:
1.¿Cómo comenzó la guerra comercial entre EE.UU. y China?
Comenzó tras el regreso de Donald Trump al poder en 2025, con una fuerte subida mutua de aranceles que casi bloquea el comercio entre ambos países.
2.¿Qué papel jugaron las tierras raras en el conflicto?
China restringió la exportación de tierras raras, materiales clave para industrias como defensa, tecnología y energía, afectando cadenas globales de suministro.
3.¿Qué acordaron Washington y Pekín en la tregua comercial?
Pactaron una pausa arancelaria, reducción parcial de impuestos a importaciones y reactivación del comercio agrícola y de minerales estratégicos.
4.¿Qué decidieron los tribunales de Estados Unidos sobre los aranceles de Trump?
La justicia bloqueó parcialmente algunos aranceles al considerar que Trump usó de forma incorrecta ciertas leyes para imponerlos.
5.¿Cuál es la situación actual de la disputa comercial?
Aunque sigue vigente una tregua, persiste la incertidumbre jurídica y política sobre el futuro de los aranceles entre ambas potencias.











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