ASPE confía en que la ley de gestión pública no supere el trámite parlamentario y reclama un marco regulatorio estable

J.P.R.
«Un marco regulatorio estable». Es una de las grandes reivindicaciones que lanza el presidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), José Manuel Baltar, que ha presentado la hoja de ruta de la patronal para los próximos cuatro años. Baltar ha expresado su preocupación por la incertidumbre que ha generado el proyecto de Ley de Gestión Pública, que ha llegado con bastantes dudas al Congreso de los Diputados. «Tenemos la esperanza de que no pase el trámite parlamentario», ha expresado.

Los contactos con los grupos parlamentarios han sido «intensos» en los últimas semanas. Así lo ha definido el presidente de ASPE que acaba de cumplir sus dos primeros meses en el puesto. «En este ámbito trabajamos con los representantes de todos los partidos políticos. Nos sentamos con todo el mundo, desde EH Bildu a VOX«, ha relatado.

También en estas últimas semanas se han producido reuniones con el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, incluso se han producido contactos con la ministra Mónica García. «Siempre hemos tenido las puertas abiertas del Ministerio. En ocasiones, Padilla nos dice cuando hay un problema ideológico que impide avanzar y seguimos negociando».

Baltar entiende que el Ministerio debe seguir la dirección opuesta ante los incrementos de las listas de espera. «Creemos que en un momento de demanda creciente, no debemos recortar la oferta asistencial. Anteponer la ideología a las necesidades de los pacientes es un error», añadió. La patronal es consciente de que parte de la solución al problema de las demoras depende de las comunidades autónomas, especialmente en un momento marcado por las jornadas de huelga médica. «Tenemos la mano tendida a los gobiernos autonómicos. Tienen que analizar la demanda, cómo va a aumentar y marcar un proceso planificado de provisión de servicios», ha argumentado.

En este sentido, ASPE trabaja en «el desarrollo de un Plan de Proximidad Territorial que busque atender las especificidades propias en cada región en la búsqueda de una equidad territorial» y con el objetivo de reforzar la gestión, la coordinación, el intercambio de información y la definición de prioridades comunes.

Sobre la situación de huelga, Baltar ha descartado que la sanidad privada pueda verse beneficiada. «Nunca le viene bien al sector privado que haya un conflicto en el ámbito público. Esta situación genera una pérdida de confianza en el ciudadano. No lo estamos viendo como una oportunidad», ha añadido.

Más allá de las listas de espera, la patronal mantiene otras peticiones. «ASPE mantendrá una agenda activa ante el Ministerio de Sanidad en materia de planificación de recursos humanos, porque es imprescindible abordar con rigor desafíos como la escasez de determinados perfiles, la retención del talento o la necesidad de marcos regulatorios estables», ha explicado. En concreto, Baltar ha hecho referencia a la escasez de profesionales. «No es un problema de máquinas y espacios. Nos hemos reunido con el secretario de Estados de Universidades para tratar las homologaciones. Nos preocupa que esas convalidaciones sean estables.  Nos comentó que aún quedaban unos 70.000 títulos pero tenían una mayor complicación. Salimos satisfechos de la reunión», ha afirmado.

La parte institucional representa el último de los seis puntos de la hoja de ruta marcada por Baltar y su equipo hasta 2030. El primero de los cinco desafíos hacen referencia a las necesidades de los pacientes. «Debemos poner nuestro foco y nuestro esfuerzo en aquello que da razón de ser a nuestro trabajo: el paciente. A menudo, en el debate público se habla del sistema sanitario desde perspectivas administrativas, competenciales o presupuestarias como arma política arrojadiza. Sin embargo, el paciente no entiende de compartimentos institucionales», ha insistido.

En segundo lugar,

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