Dr. Juan Marco Figueira-Gonçalves, adjunto de Neumología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria de Tenerife, y Dr. Bernardino Alcázar-Navarrete, del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Virgen de Las Nieves de Granada y Ciberes
Hace pocos meses presentamos los resultados del estudio Orestes, un estudio observacional y retrospectivo realizado en práctica clínica en 20 hospitales españoles, con 718 pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) de distinta complejidad y gravedad. El tratamiento con la triple terapia cerrada budesonida/glicopirronio/fumarato de formoterol (BGF) mostró un beneficio clínico incluso en pacientes de alto riesgo previamente tratados con terapias de alta intensidad. En concreto, se vio una reducción en la tasa de exacerbaciones, un menor uso de medicación de rescate (indicativo de un mejor control de los síntomas), así como un menor uso de recursos sanitarios tras el inicio del tratamiento.
Se trata del primer estudio en condiciones de práctica clínica que ofrece una descripción de los resultados clínicos tras el inicio de la BGF en pacientes de alto riesgo mal controlados a pesar de estar en terapia dual o incluso triple terapia.
Ligado a este estudio, publicamos ahora, en la revista científica Pulmonary Therapy, un segundo análisis de Orestes, donde presentamos resultados estratificados por subgrupos de pacientes que representan vías de tratamiento clínicamente relevantes en la práctica clínica real: pacientes cuyo tratamiento de mantenimiento previo al inicio de la BGF consistía en una terapia dual, y aquellos que habían recibido previamente una terapia triple. El objetivo de esta nueva investigación es describir las características demográficas y clínicas, la incidencia y la gravedad de las exacerbaciones, el uso de tratamientos adicionales para la EPOC y el uso de recursos sanitarios de estos subgrupos de pacientes con EPOC mal controlados y que inician tratamiento con BGF.
Se trata del primer estudio en condiciones de práctica clínica que ofrece una descripción de los resultados clínicos tras el inicio de la BGF en pacientes de alto riesgo mal controlados
En general, los resultados refuerzan que ajustar el tratamiento inhalado puede ser una opción valiosa para lograr un mejor control de la enfermedad en pacientes con EPOC, incluso entre aquellos que ya reciben una triple terapia. Los resultados de la cohorte EPOConsul indican que rara vez se aplican modificaciones en el tratamiento de los pacientes con EPOC mal controlada.

Nuestro estudio respalda la consideración de un cambio de medicación en esta población de pacientes, ya que muchos de ellos podrían presentar una potencial mejora clínica. Por lo tanto, estos hallazgos invitan a una reflexión detenida sobre cómo la optimización de la triple terapia podría abordar mejor los síntomas persistentes y reducir las exacerbaciones en pacientes complejos con EPOC.
La EPOC es una afección pulmonar progresiva asociada a una elevada morbilidad y mortalidad (siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo), con una carga económica y social considerable y que se encuentra en aumento. Incluso con el tratamiento estándar que utiliza dos (terapia dual) o tres medicamentos (terapia triple), muchos pacientes presentan un mal control de los síntomas y sufren exacerbaciones. Estos eventos, relevantes en la historia natural de la enfermedad, favorecerán la aparición de nuevas exacerbaciones e impactará negativamente en la calidad de vida de los pacientes y acelerará el deterioro de la función pulmonar, lo que a su vez favorecerá la progresión de la enfermedad.
Nuestro estudio respalda la consideración de un cambio de medicación en esta población de pacientes, ya que muchos de ellos podrían presentar una potencial mejora clínica
En este segundo análisis hemos analizado la terapia triple con un solo inhalador (TIE), como BGF, para los pacientes adultos (≥ 40 años) con EPOC que no logran un control adecuado a pesar del uso de terapia dual (DT) e incluso triple terapia (TT). La mayoría de los pacientes del estudio se consideraban de alto riesgo tanto debido a sus síntomas como a antecedentes de exacerbaciones e importante comorbilidad.
Tras iniciar el tratamiento con BGF, los pacientes presentaron menos exacerbaciones, utilizaron menos medicamentos adicionales (como broncodilatadores de acción corta, corticosteroides orales y antibióticos), tuvieron menos ingresos hospitalarios y visitas a urgencias. Estas mejoras se observaron en pacientes que habían utilizado previamente tanto una terapia dual como otra terapia triple.
La triple terapia BGF se administra mediante un inhalador dosificador presurizado (pMDI), menos dependiente del esfuerzo inspiratorio que los dispositivos de polvo seco (DPI). La facilidad de uso, la dosificación dos veces al día y la educación asociada al cambio de inhalador son algunos de los aspectos que podrían justificar los beneficios observados como la alta persistencia del tratamiento, cercana al 90 % en todos los subgrupos. Este aspecto, clave en la práctica clínica, puede contribuir a mejorar los resultados a largo plazo, incluyendo una reducción de exacerbaciones y del uso de recursos sanitarios.
Se observaron patrones de mejoría, incluso en pacientes con EPOC que ya recibían un tratamiento intensivo, lo que pone de relieve su posible beneficio en un amplio espectro de gravedad de la enfermedad
A continuación, señalamos algunos de los datos más relevantes a destacar en esta revisión:
- En cuanto a la utilización de recursos sanitarios, se observó una reducción consistente tras el inicio de BGF, independientemente del tratamiento previo. En los pacientes que escalaron desde terapia dual, las visitas a urgencias y las hospitalizaciones disminuyeron en torno a un 20 % y un 19 %, respectivamente, mientras que en aquellos que cambiaron desde una terapia triple la reducción fue aún mayor, alcanzando aproximadamente un 29 % y un 26 %, respectivamente.
- De forma paralela, se registró una disminución global de las exacerbaciones, tanto en su frecuencia como en su gravedad, con reducciones del 16,9 % en el total de exacerbaciones, del 18,6 % en las moderadas y del 14,9 % en las graves.
- En el subgrupo de pacientes que escalaron desde terapia dual, el uso de medicación de rescate también se redujo de manera relevante (−20,4 %), acompañado de una menor utilización de recursos asistenciales, incluyendo visitas a atención primaria (−16,2 %), urgencias (−19,7 %) y hospitalizaciones (−19,0 %) durante el año posterior al inicio del tratamiento.
Así pues, este análisis secundario del estudio Orestes aporta datos descriptivos sobre el beneficio del uso de BGF en pacientes con EPOC de alto riesgo tratados mediante algunas de las vías terapéuticas más relevantes en la práctica clínica, tanto terapia dual como otras terapias triples.
Se observaron patrones de mejoría, incluso en pacientes con EPOC que ya recibían un tratamiento intensivo, lo que pone de relieve su posible beneficio en un amplio espectro de gravedad de la enfermedad.














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