Anuario iSanidad 2025
Dra. Delia Cortés Guiral, cirujano oncológico en el Hospital Universitario Viamed Santa Elena
La esperanza de vida en España alcanzó un nuevo récord en 2024, con una media de 84,01 años: 86,53 para las mujeres y 81,38 para los hombres. El aumento no se debe únicamente a la reducción de la mortalidad infantil, ya consolidada desde hace años, sino también a la menor mortalidad en los grupos de edad avanzada, entre los 80 y los 84 años. Este escenario plantea un desafío inédito para la medicina y la sociedad actual: vivir más años con una óptima calidad de vida.


En este contexto, la medicina de la longevidad se alza como un campo emergente centrado en preservar y optimizar la salud a lo largo de la vida mediante la identificación temprana de factores de riesgo, la medicina personalizada y la intervención sobre el estilo de vida.
Este escenario plantea un desafío inédito para la medicina y la sociedad actual: vivir más años con una óptima calidad de vida
El objetivo es prevenir y demorar la aparición de enfermedades crónicas manteniendo una excelente función física, cognitiva y emocional. Este fenómeno exige un reajuste consciente en las políticas sanitarias, sociales y económicas, con el fin de sostener a una población que avanza hacia cotas de longevidad sin precedentes a nivel global.


Ensayos en humanos
Tras años de investigación básica en las principales y más prestigiosas universidades y laboratorios del mundo, los ensayos sobre las intervenciones en longevidad ya se están realizando en humanos.
Incluso la revista científica Nature ha incorporado una nueva revista, llamada Nature Aging, para dar cabida de forma específica a las publicaciones sobre las investigaciones en longevidad.
El rigor debe marcar esta nueva forma de entender la medicina de longevidad, y las nuevas estrategias basadas en la evidencia harán la diferencia entre un envejecimiento saludable o marcado por la enfermedad, la incapacidad y el declinar físico y cognitivo.
Edad biológica vs. cronológica
La edad biológica —entendida como el estado de salud, la capacidad funcional y el correcto funcionamiento de nuestros órganos, tejidos y metabolismo— emerge como un concepto clave frente a la edad cronológica, los años transcurridos desde el nacimiento.
La edad biológica emerge como un concepto clave frente a la edad cronológica, los años transcurridos desde el nacimiento
De hecho, en los últimos años se han propuesto distintos relojes biológicos que parecen definir con mayor precisión los resultados de salud, la morbilidad y la mortalidad que la edad cronológica. Además de los relojes epigenéticos, que analizan los patrones de metilación del ADN, existen otros relojes de edad biológica basados en el estudio de la proteómica, la transcriptómica y distintos conjuntos de datos.
Estos enfoques no solo proporcionan un valor de edad biológica, sino que también ofrecen información valiosa sobre aquellas esferas de la salud del paciente en las que existe un mayor riesgo de enfermedad o ya se observa una aceleración del envejecimiento.
Tratar el envejecimiento como una enfermedad
El proceso de envejecimiento comienza alrededor de los 30 años y puede definirse, en parte, como una pérdida progresiva de la función celular. De forma coloquial, podría decirse que las células olvidan o pierden precisión en la ejecución de sus funciones específicas.
Como consecuencia de ello, los órganos funcionan de manera menos eficiente y aparecen enfermedades como la presbicia, la hipertensión, la osteoporosis o el cáncer. Por ello, desde algunas sociedades científicas se aboga por un cambio de enfoque: considerar el envejecimiento como una enfermedad crónica, sobre la que determinadas intervenciones pueden modular su severidad y su impacto en la calidad de vida.
Para lograrlo, resulta fundamental una visión multidisciplinar del paciente, que integre a profesionales médicos y científicos, junto con el diseño de planes de acción personalizados orientados a mantener un estado de salud óptimo.
Resulta fundamental una visión multidisciplinar del paciente, que integre a profesionales médicos y científicos
El impacto de los programas de screening exhaustivos para detectar precozmente enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, cáncer y otras patologías; así como el de intervenciones a nivel metabólico y nutricional, control de la inflamación crónica, programas de educación sobre ejercicio físico, salud psicomotriz, gestión del estrés, hábitos de sueño, bienestar emocional, resiliencia, sexualidad o menopausia se está evaluando y parece el camino evidente a un envejecimiento saludable.
En definitiva, como reflexión de este 2025 me gustaría compartir que una nueva realidad social requiere un enfoque actualizado del sistema sanitario. Esto implica dar cabida a estrategias de prevención y mantenimiento del estado de salud y de la calidad de vida, así como a una divulgación responsable y rigurosa de los avances de la medicina de la longevidad, para vivir con más salud los años que se van sumando a nuestra esperanza de vida.














Deja una respuesta