Gema Maldonado Cantero
Es una enfermedad emergente en Europa, pero cada año tiene más presencia en el continente y en países como España, ya se considera endémica. La Organización Mundial de la Salud en Europa ya alertó el pasado viernes del aumento de casos de fiebre del Nilo Occidental en algunos países del continente, por lo que instó a los gobiernos a reforzar la vigilancia de los mosquitos transmisores del virus (Culex) y la información pública sobre medidas de protección ante una enfermedad para la que no hay una vacuna o un tratamiento específico.
Según datos del informe de vigilancia semanal del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC), que incluía hasta el pasado 22 de julio, desde el inicio de la temporada de transmisión (que se prolonga desde abril-mayo hasta noviembre), seis países habían notificado 81 casos de infección por el virus del Nilo occidental: Italia había detectado 46, Grecia 21, Macedonia del Norte y Rumanía cinco cada uno y Francia uno más. En el caso de España, se contabilizaban hasta el pasado miércoles tres casos, pero ya suma un total de cinco.
El pasado viernes Andalucía confirmó dos casos leves que se suman a otros dos registrados en semanas previas y al contagio en Alicante a principios de julio
Todos los contagios en España se han confirmado en lo que llevamos de julio. Los más recientes son dos casos de los que informó la Junta de Andalucía el pasado viernes. Dos mujeres del municipio sevillano de La Puebla del Río, con PCR confirmada el jueves en el Hospital Universitario Virgen del Rocío. Habían presentado los primeros síntomas los días 19 y 20 de julio y en ambos casos los síntomas están siendo leves.
Andalucía ya había detectado previamente otros dos contagios en la provincia de Sevilla. Uno correspondió a un hombre de Villamanrique de la Condesa, que presentó los primeros síntomas el 13 de julio y tuvo PCR confirmatoria en el Hospital Virgen del Rocío el pasado martes. En este mismo centro hospitalario se confirmó el 11 de julio el que fue el primer caso de fiebre del Nilo occidental de la temporada en Andalucía, una de las zonas que más casos registra cada año: una mujer residente en Sevilla que pasa temporadas en el municipio de Palomares del Río. Ambos casos también fueron leves.
Dr. Hans P. Kluge: «El virus del Nilo Occidental no es una amenaza nueva, pero las condiciones que propician su propagación están cambiando rápidamente»
El primer caso de la temporada en España se detectó en Alicante. Se trató de un hombre que requirió ingreso hospitalario y fue diagnosticado el día uno de julio. El caso se conoció diez días después, cuando el paciente ya se recuperaba en casa. Estos cinco casos se han detectado en las dos zonas identificadas hasta entonces como afectadas por el virus en territorio nacional. En total, son 35 las zonas afectadas por el virus en los seis países que han notificado casos.
«El virus del Nilo Occidental no es una amenaza nueva, pero las condiciones que propician su propagación están cambiando rápidamente», ha afirmado el Dr. Hans Henri P. Kluge, director Regional de la OMS para Europa. «Las temperaturas más cálidas y los veranos más largos les dan a los mosquitos más tiempo y territorio para transmitir este virus».
Aunque la mayoría de infecciones son leves, «aproximadamente una de cada 150 personas que lo contraen desarrollará una infección grave que afecta al sistema nervioso central y que puede ser mortal», ha advertido Kluge. Se calcula que entre el 70% y el 80% de las personas que se infectan no presenta síntomas. El resto puede tener una especie de gripe con síntomas como fiebre, dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares, náuseas o vómitos. A veces pueden presentar sarpullido o inflamación en los ganglios linfáticos.
En 2025 se notificaron 45 contagios autóctonos de fiebre del Nilo Occidental, de los que cinco fallecieron
La enfermedad grave puede causar fiebre alta, rigidez de cuello, desorientación, temblores, convulsiones, debilidad muscular, parálisis o coma. Menos del 1% de los infectados enferman gravemente con afectación neurológica que puede implicar meningitis, encefalitis o parálisis flácida. De ellos, un 10% pueden fallecer. Solo en 2025, en España se notificaron 45 casos autóctonos de contagio. El 50% de ellos presentaron enfermedad neuroinvasiva y cinco de ellos fallecieron. La tasa de letalidad de los casos sintomáticos fue del 13%.
La OMS Europa recomienda protegerse de las picaduras de mosquito con ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, con el uso repelentes autorizados y evitando, en la medida de lo posible, la exposición al aire libre durante el amanecer y el anochecer, cuando estos insectos son más activos. También aconseja instalar mosquiteras en puertas, ventanas y camas, recurrir al aire acondicionado o a ventiladores cuando sea posible y eliminar los criaderos de mosquitos, evitando la acumulación de agua estancada en recipientes y otros objetos tanto en el entorno doméstico como en los espacios públicos.














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