Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
El linfoma cutáneo es una patología oncológica poco frecuente y, según los expertos, su baja incidencia hace que sea poco conocida. De hecho, como explica la Dra. Beatriz de la Cruz Benito, hematóloga en el Hospital Universitario La Paz y encargada de la parte hematológica dentro de la consulta multidisciplinar que existe en el centro para atender a estos pacientes, el hecho de que se manifieste con síntomas como el picor o la presencia de lesiones en la piel puede dificultar el diagnóstico de esta patología y, por tanto, demorar la selección de un tratamiento adecuado para los pacientes.
Por ello, bajo su punto de vista, contar con unidades y profesionales especializados puede ser de gran ayuda para ofrecer un abordaje óptimo a estos pacientes.


¿Qué hace única la consulta multidisciplinar de linfoma cutáneo en La Paz?
En mi opinión, toda consulta multidisciplinar representa un beneficio para los pacientes y para el personal sanitario: los pacientes reciben una atención multidisciplinar completa y los médicos podemos realizar nuestro trabajo de una manera más específica y detallada, individualizando el tratamiento con más exactitud.
En cuanto a la consulta multidisciplinar de linfoma cutáneo en La Paz, creo que cuenta con todo lo anterior, pero añadiendo dos factores únicos: el hecho de estar en un centro de tercer nivel que nos proporciona el apoyo de muchos servicios con una larga trayectoria y el hecho de que la formamos personal joven, con la energía necesaria para implementar todas las novedades y mejorar día a día.
«Toda consulta multidisciplinar representa un beneficio para los pacientes y para el personal sanitario: los pacientes reciben una atención multidisciplinar completa y los médicos podemos realizar nuestro trabajo de una manera más específica»
¿Por qué es clave la colaboración entre dermatología y hematología en estos pacientes?
Para hablar de la necesidad de colaboración entre estas dos especialidades, hay que saber que los linfomas cutáneos son entidades infrecuentes y cuyos síntomas pueden ser heterogéneos, abarcando desde afectaciones localizadas hasta manifestaciones clínicas sistémicas.
Todo ello dificulta el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes con esta patología, por lo que la colaboración entre dermatología y hematología es clave. Normalmente, los dermatólogos tienen su papel principal en el diagnóstico y en el tratamiento de estadios localizados, mientras que los hematólogos tenemos una mayor participación en el estudio de extensión y en el tratamiento de estadios avanzados de la enfermedad.
Sin embargo, no hay que olvidar que los pacientes no son procesos estancos ni estáticos, sino que se trata de procesos continuos y dinámicos, que requieren la ayuda de ambos especialistas de manera paralela y simultánea.
Además, como he mencionado previamente, el hecho de que los pacientes reciban la atención desde los dos puntos de vista (dermatológico y hematológico) hace que el tratamiento proporcionado esté diseñado de una manera individualizada y completa.
«Es necesario dar a conocer la patología e intentar fomentar la investigación de nuevas técnicas diagnósticas más específicas»
¿Cuáles son los principales retos para llegar a un diagnóstico preciso?
El principal reto a mejorar es el retraso diagnóstico: la heterogeneidad de las lesiones cutáneas dificulta la sospecha clínica y la complejidad en la interpretación de los hallazgos histológicos hace que sea muy habitual que pasen meses, o incluso años, entre la primera biopsia cutánea y el diagnóstico definitivo. Por ello, es necesario dar a conocer la patología e intentar fomentar la investigación de nuevas técnicas diagnósticas más específicas.
«La heterogeneidad de las lesiones cutáneas dificulta la sospecha clínica y la complejidad en la interpretación de los hallazgos histológicos»
En primer lugar, es fundamental potenciar la formación de dermatólogos y hematólogos en linfomas cutáneos desde el inicio de nuestro periodo formativo, así como dar visibilidad a este tipo de patologías. En segundo lugar, debe continuarse la labor investigadora en la implementación de técnicas diagnósticas accesibles en todos los centros con suficiente sensibilidad y especificidad.
¿Cómo se acompaña al paciente desde el primer día hasta el tratamiento?
Siempre intentamos que la primera vez que se valora al paciente y se informa del diagnóstico sea en la consulta multidisciplinar, para que el paciente nos conozca a la vez al Dr. Nieto -responsable de la parte de dermatología en la consulta multidisciplinar- y a mí, dándole la oportunidad de recibir toda la información por parte de las dos especialidades y de preguntar todas las dudas.
En la mayor parte de los casos, el nuevo diagnóstico suele tratarse de un estadio localizado y no se acompaña de la necesidad de tratamiento sistémico, por lo que, en función de cada paciente, se decide si el seguimiento se realizará por parte de dermatología o en la consulta multidisciplinar.
Aquellos pacientes en seguimiento exclusivo por dermatología que muestren datos de progresión volverán a realizar seguimiento conjunto para valorar en sucesivas revisiones si requieren de inicio de tratamiento específico.
Así, todos los casos que reciben tratamiento sistémico son valorados de manera conjunta permitiendo un abordaje global y un seguimiento multidisciplinar tanto de la enfermedad como de las potenciales complicaciones del tratamiento.
«Es fundamental potenciar la formación de dermatólogos y hematólogos en linfomas cutáneos desde el inicio de nuestro periodo formativo, así como dar visibilidad a este tipo de patologías»
¿Qué avances están cambiando el manejo del linfoma cutáneo?
En los últimos años, hemos presenciado un avance considerable en el manejo terapéutico de los pacientes con linfoma cutáneo en estadio avanzado, especialmente a raíz de la posibilidad de administrar inmunoterapia a estos pacientes.
Entre otros, existen productos como mogamulizumab, de Kyowa Kirin, y disponible desde hace unos años, que han cambiado el escenario terapéutico, permitiendo mejores respuestas y cada vez más duraderas, lo cual hace unos años era impensable. Todo ello ha permitido mejorar el pronóstico de este tipo de pacientes.
A pesar de todos los avances, seguimos viendo pacientes en la consulta donde es difícil el control de la enfermedad, por lo que no debemos olvidar continuar la investigación con el objetivo de lograr mejores resultados en la mayoría de los pacientes.
¿Cómo impacta este enfoque en la calidad de vida del paciente?
El avance terapéutico de los últimos años ha influido en el pronóstico de los pacientes, pero especialmente en la mejora de su calidad de vida. Cuando hablamos de linfoma cutáneo, debemos pensar en todos los síntomas que conllevan: picor continuo de difícil control, lesiones en zonas expuestas de la piel con el consiguiente sufrimiento emocional de los pacientes… durante años.
No hay que olvidar que, en la mayoría de los casos, se trata de una enfermedad crónica que podemos controlar durante un tiempo más o menos largo pero que no podemos curar.
Con los nuevos tratamientos se ha conseguido que el control de los síntomas de linfoma cutáneo sea más rápido y durante un tiempo más duradero, permitiendo a los pacientes recuperar una situación, tanto física como psicológica, de calidad. Esto supone alcanzar un hito no conseguido previamente en estos pacientes.
«Con los nuevos tratamientos se ha conseguido que el control de los síntomas de linfoma cutáneo sea más rápido y más duradero»
¿Qué esperan del futuro en investigación y atención multidisciplinar?
Como hematóloga que trata este tipo de pacientes, me encantaría poder conseguir dos sueños. Por un lado, sueño con que en los próximos años pudiéramos disponer de nuevas terapias frente a otras dianas con las que obtuviéramos buenos resultados y se pudieran administrar a los pacientes con seguridad y de manera cómoda.
Por otro lado, pienso que es necesario que se extienda la posibilidad de unidades multidisciplinares a centros pequeños, o al menos la comunicación entre centros de primer, segundo y tercer nivel, para que todos los pacientes, sean del área que sea, puedan tener acceso a una atención integral.













Deja una respuesta