Nieves Sebastián Mongares
“La medicina estética regenerativa tiene un enorme potencial y probablemente será una de las áreas de mayor crecimiento durante los próximos años. Sin embargo, es fundamental evitar que las expectativas avancen más rápido que la ciencia”. Con esta afirmación, la Dra. Ruth García Moro, vocal de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), destaca la importancia de que profesionales y usuarios sean conscientes de la evidencia científica disponible en los diferentes procedimientos de medicina regenerativa, evitando que el marketing o las modas interfieran en el criterio a la hora de seleccionar un tratamiento.
En este campo, compuestos como los polinucleótidos y los exosomas cada vez cobran más protagonismo. Por ello, la Dra. García Moro considera que, en la actualidad, “hay ciencia, pero también existe una importante influencia del marketing”. En cuanto a los polinucleótidos, indica que “cuentan con una base científica y una experiencia clínica más consolidadas, especialmente en el ámbito del rejuvenecimiento cutáneo; diversos estudios han demostrado su capacidad para mejorar la hidratación, la elasticidad y la calidad de la piel”. Por otra parte, en el caso de los exosomas, apunta que “el interés científico es enorme debido a su papel en la comunicación intercelular y la regeneración tisular; sin embargo, su desarrollo clínico en medicina estética todavía es más limitado”.
En este sentido declara que, en cualquier caso, “es importante diferenciar entre el potencial biológico demostrado en investigación y las expectativas generadas por algunas campañas comerciales”.
Polinucleótidos: rejuvenecimiento y mejora de la calidad de la piel
Los polinucleótidos acumulan una evidencia clínica creciente. Según la Dra. García Moro, revisiones recientes certifican su impacto positivo a varios niveles, con un perfil de seguridad favorable. Estos, apunta, “son fragmentos de ADN purificado utilizados como agentes bioestimuladores”. Por ello, según afirma, “se emplean principalmente para mejorar la calidad de la piel, aumentar la hidratación y elasticidad, tratar arrugas finas, favorecer la reparación tisular y complementar algunos tratamientos capilares”.
Esto sucede porque, como desarrolla, “favorecen la reparación tisular y estimulan mecanismos biológicos relacionados con la síntesis de colágeno y la mejora del entorno dérmico”. “Como resultado, muchos pacientes experimentan una mejora progresiva de la hidratación, la elasticidad, la luminosidad y la calidad global de la piel”, añade.
En cuanto a su indicación, expresa, “suele recomendarse en pacientes con signos de envejecimiento cutáneo, piel deshidratada, pérdida de elasticidad, fotoenvejecimiento o como parte de protocolos de biorevitalización”. “También pueden formar parte de estrategias terapéuticas dirigidas a mejorar determinadas cicatrices o complementar tratamientos capilares”, completa.
La evidencia sobre polinucleótidos es creciente, con revisiones que certifican su eficacia en la mejora de la calidad de la piel con un perfil de seguridad favorable
Exosomas: potencial antiinflamatorio con evidencia limitada
En cuanto a los exosomas, la Dra. García Moro resalta que “presentan una evidencia clínica todavía limitada y heterogénea”. “Ahora -dice- gran parte de la investigación se centra en su capacidad para modular procesos inflamatorios, estimular la reparación tisular y favorecer la comunicación entre células”. En este sentido, la especialista apunta que se están estudiando sus aplicaciones en rejuvenecimiento cutáneo, alopecia, cicatrización y recuperación tras realizar procedimientos estéticos, aunque remarcando que siguen siendo necesarios ensayos clínicos más amplios y protocolos estandarizados.
La especialista expone que “los exosomas son vesículas extracelulares liberadas por las células que transportan proteínas, lípidos y material genético implicados en la comunicación intercelular; en medicina regenerativa se investigan por su capacidad para modular procesos de reparación y regeneración tisular”. Además, la especialista distingue entre dos tipos. “Los exosomas autólogos proceden del propio paciente y presentan una mayor biocompatibilidad y un mejor perfil de seguridad biológica; los no autólogos pueden proceder de otras fuentes humanas, animales o vegetales y presentan consideraciones regulatorias y de seguridad diferentes”, explica. Asimismo, puntualiza que “actualmente, en Europa, los productos con exosomas no autólogos comercializados tienen consideración cosmética y su uso autorizado es tópico”.
La especialista considera que estos compuestos tienen un gran potencial, dado que “su función natural consiste en actuar como mensajeros biológicos capaces de transportar señales entre células” y que “gracias a ello participan en procesos de inflamación, reparación y regeneración tisular”.
Los exosomas se están investigando por su capacidad para modular procesos de reparación y regeneración tisular, aunque la evidencia es todavía limitada
Sobre las diferentes categorías de exosomas, la Dra. García Moro resalta que “los exosomas autólogos son especialmente interesantes porque proceden del propio paciente y presentan el mejor perfil de biocompatibilidad y seguridad desde un punto de vista biológico, aunque la evidencia clínica disponible continúe siendo limitada”. Desde un punto de vista teórico, subraya, “podrían aportar beneficios en pacientes con necesidad de regeneración tisular, alteraciones de la calidad cutánea, procesos inflamatorios o determinados problemas capilares”.
Aun así, la experta incide en la importancia de tomar esta información con cautela. “Aunque el potencial es muy prometedor, la evidencia clínica disponible sigue siendo insuficiente para establecer protocolos estandarizados de uso en medicina estética; actualmente deben considerarse una línea de desarrollo e investigación con gran interés futuro”.
Presente y futuro de la medicina regenerativa
“La medicina estética regenerativa representa una evolución natural de la especialidad”, asevera la Dra. García Moro. Y es que, como expresa, con esta “el objetivo ya no es únicamente corregir signos visibles del envejecimiento, sino mejorar la función y la calidad de los tejidos estimulando mecanismos biológicos propios del organismo”.
Pero, a pesar del auge de la misma, la especialista insiste en que “los profesionales deben valorar siempre la evidencia científica disponible, la seguridad, la trazabilidad de los productos, el cumplimiento normativo y la indicación individualizada para cada paciente”. Por ello, recuerda que “en el caso de los polinucleótidos existe una experiencia clínica creciente y en los exosomas, especialmente cuando hablamos de posibles usos infiltrativos, es fundamental actuar con prudencia y conocer perfectamente las diferencias entre los autólogos y no autólogos”. A este respecto aclara que los dos tipos de exosomas no son equivalentes y que tanto desde el punto de vista científico como regulatorio, deben analizarse por separado en cuanto a seguridad, trazabilidad y posibilidades de uso clínico.
La Dra. García Moro remarca que los profesionales deben mantenerse actualizados respecto a la evidencia disponible para tener un criterio claro al seleccionar el producto más adecuado en cada caso
Siguiendo este hilo, la Dra. García Moro valora que “la innovación debe apoyarse en cinco pilares fundamentales: evidencia científica, seguridad, legalidad, trazabilidad y formación médica”. Es por este motivo que pone de relieve que “antes de incorporar cualquier tratamiento es necesario conocer su origen, método de obtención, composición, certificación, indicaciones y respaldo científico” recalcando que “la novedad nunca debe sustituir a la evidencia”. Precisamente, desde la SEME defienden una incorporación progresiva y responsable de las nuevas tecnologías y tratamientos, siempre dentro del marco regulatorio vigente y con la seguridad del paciente como prioridad absoluta.















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