El 34% de conductores coge el volante bajo efectos de medicamentos que pueden afectar a la conducción

P.M.S
El 34% de los conductores conduce bajo los efectos de fármacos que pueden afectar a la conducción, pero solo el 3% percibe este riesgo de forma espontánea, según el estudio Fármacos y Conducción, impulsado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma, en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (Cgcof) y la consultora Salvetti Llombart.

El informe refleja una importante brecha entre el conocimiento del riesgo y la adopción de conductas preventivas. Aunque la mayoría de los conductores sabe que determinados medicamentos pueden interferir en la capacidad de conducir, el 83% considera que conducir mientras se toman medicamentos supone un riesgo, pero solo un 17% afirma que no conduciría tras tomarlos y un 40% intentaría evitarlo. Además, únicamente el 26% extrema las precauciones cuando ha tomado medicación.

Los datos muestran que el riesgo no siempre se percibe como inmediato. El 60% de los conductores medicados considera que su tratamiento no le afecta o le afecta poco a la conducción. Sin embargo, casi la mitad, el 49%, reconoce haber experimentado síntomas como somnolencia, cansancio, disminución de los reflejos, menor capacidad de concentración o visión borrosa. Ante estas situaciones, un 27% opta por conducir con más cuidado y un 31% reduce la velocidad, aunque los expertos recuerdan que estas medidas no siempre son suficientes para evitar el riesgo.

El 75% de los conductores habituales ha tomado algún medicamento en los últimos tres años 

Medicamentos que pueden interferir en la conducción

El estudio recuerda que numerosos grupos terapéuticos pueden afectar a la capacidad de conducción, ya sea por su propio efecto terapéutico o por sus efectos secundarios. Entre ellos figuran psicofármacos, antihistamínicos, antigripales y anticatarrales, antihipertensivos, analgésicos opioides, antidiabéticos, antiepilépticos, anticolinérgicos, procinéticos, relajantes musculares, antimigrañosos y anestésicos.

Los conductores identifican con mayor claridad el riesgo asociado a psicofármacos, como hipnóticos, ansiolíticos o antidepresivos. Sin embargo, tienden a subestimar otros medicamentos de uso frecuente, como algunos antihistamínicos, antigripales o analgésicos, que también pueden provocar somnolencia, reducir los reflejos o alterar la capacidad de atención.

También existen patologías y situaciones clínicas que pueden influir en la seguridad al volante, como la diabetes, los trastornos de salud mental, enfermedades neurológicas como la epilepsia o el párkinson, trastornos del sueño o la apnea, que puede incrementar el riesgo de accidente hasta siete veces respecto a la población general.

«Los medicamentos se asocian a mejoras en la salud, al ser prescritos por profesionales médicos, lo que puede reducir la percepción de riesgo de su impacto en la capacidad en la conducción o de existencia de efectos adversos. Esa menor percepción del riesgo puede ser mayor en el caso de productos sin receta o productos naturales. Muchos conductores no identifican el riesgo o piensan que pueden compensar los efectos de la medicación al volante. Ese desconocimiento y esa falsa sensación de control es, precisamente, uno de los principales problemas que revela este estudio», ha destacado Eva Arranz, médico de Fundación Mapfre.

El uso de medicamentos antes de la conducción se asocia con una falsa sensación de seguridad: solo un 26% extrema la precaución ante la toma de fármacos

La farmacia comunitaria, clave en la prevención

El estudio señala que la prevención debe activarse antes de empezar el tratamiento, no cuando la persona ya está al volante. En este sentido, la prescripción en consulta médica y la dispensación en farmacia son dos momentos clave para recibir información sobre los riesgos y generar una conducta preventiva.

Las fuentes sanitarias son, además, las que generan más confianza y recuerdo entre los ciudadanos, especialmente médicos especialistas, médicos de atención primaria y farmacéuticos. El informe destaca su papel para activar decisiones preventivas antes de que el conductor se ponga al volante.

«El estudio concluye que el principal desafío es transformar el conocimiento en acción preventiva, incorporando la medicación al mismo nivel que otros factores de riesgo ampliamente interiorizados por los conductores, como el alcohol, el sueño o las condiciones meteorológicas adversas», ha afirmado Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

En este sentido, de la Plaza ha recordado que «la cercanía y accesibilidad de las farmacias facilitan al ciudadano la consulta de todas las dudas en torno a los medicamentos y la conducción». La representante del Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha subrayado que la profesión farmacéutica se sumó a la iniciativa «desde el minuto uno» porque, al tratarse de medicamentos y seguridad, debía estar presente. También recordó que más de 2,3 millones de personas pasan cada día por una farmacia en España, lo que convierte a la red de farmacias comunitarias en un punto estratégico para la educación sanitaria.

El 61% de los conductores medicados considera que su tratamiento afecta poco o nada a su capacidad para conducir, lo que evidencia una baja percepción del riesgo

El pictograma, una advertencia que debe ganar visibilidad

Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), alrededor del 25% de los medicamentos puede influir sobre la capacidad de conducción. Esto supone más de 6.000 presentaciones de fármacos que incluyen el pictograma de advertencia, un triángulo rojo con un coche y una cápsula en su interior.

Este símbolo, incorporado en 2007, aparece en los envases de medicamentos que pueden afectar a la conducción. Aunque más de la mitad de los ciudadanos lo conoce y seis de cada diez lo reconocen claramente cuando lo ven, todavía queda recorrido para que su significado se traduzca en una conducta preventiva real.

«Precisamente por eso es fundamental que la información llegue antes de iniciar el tratamiento y por todas las vías posibles. Médicos, farmacéuticos, prospectos y envases tienen un papel decisivo en esa primera advertencia, y desde la DGT o los Centros de Reconocimiento de Conductores (CRC) podemos contribuir a reforzar ese mensaje, darle visibilidad y convertirlo en un hábito más de seguridad vial», ha resaltado Montserrat Pérez, subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT.

El reconocimiento del pictograma sigue siendo limitado: un 42% de los conductores declara que no lo reconoce o no está seguro de su significado

Una campaña para transformar el conocimiento en prevención

Con el objetivo de reforzar la prevención, Fundación Bidafarma y Fundación Mapfre han puesto en marcha una campaña informativa que llegará a las farmacias comunitarias de toda España. La iniciativa incluye materiales de sensibilización dirigidos a pacientes y una guía práctica para farmacéuticos.

La campaña busca reforzar la información en el momento de la dispensación, dar mayor visibilidad al pictograma de advertencia y favorecer una conducción más segura. También incluirá pósteres para farmacias, piezas para redes sociales y tarjetas con mensajes clave que los farmacéuticos podrán entregar a los pacientes junto a sus medicamentos.

«Queremos facilitar que un mensaje claro, sencillo y basado en la evidencia llegue a millones de personas a través de un profesional sanitario en el que confían. El estudio demuestra que el pictograma es una herramienta útil, porque cuando los ciudadanos lo conocen saben interpretar correctamente su significado; el reto ahora es conseguir que sea más visible y reconocible para los pacientes. El farmacéutico no solo dispensa medicamentos; también acompaña, informa y educa en salud. Por eso, creemos que la farmacia comunitaria es un escenario clave para reforzar la prevención y ayudar a que los pacientes tomen decisiones más seguras», ha concluido Manuela Villena, directora de la Fundación Bidafarma.

El reto, según los expertos, es romper el mito del «yo controlo» también en el caso de los medicamentos. Conducir con seguridad depende también de conocer cómo puede influir un tratamiento en la capacidad de reacción, atención y control al volante.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *