Redacción
En España, según los cálculos de Redecan, reflejados en el informe «Las cifras del cáncer en España» de SEOM, se diagnosticarán 301.884 nuevos casos de cáncer en 2026. Además, la proyección de la sociedad científica es que en 2050 la incidencia supere los 350.000 casos. En este sentido, el objetivo pasa por avanzar hacia un futuro en el que el cáncer deje de ser una causa de muerte. Esta meta, compartida por la comunidad científica y sanitaria, es la base sobre la que se sustenta el ‘Proyecto cAncer Zero’, espacio de reflexión impulsado de nuevo por AstraZeneca que reúne a especialistas en oncología, sociedades científicas y representantes de pacientes para evaluar a través de diferentes ensayos los avances logrados en el abordaje del cáncer, así como las asignaturas pendientes.


Hay que tener en cuenta que no es una única enfermedad, sino que el concepto de cáncer es un paraguas bajo el que se engloban casos muy diferentes, por lo que es necesario atender a las características de cada uno para ofrecer el mejor abordaje a cada paciente. A este respecto, el Dr. Javier de Castro, presidente de SEOM y colaborador del Proyecto cAncer Zero, apunta que “eliminar el cáncer como causa de muerte es una aspiración compartida por pacientes, profesionales sanitarios, investigadores y sistemas de salud, pero exige entender que hablamos no de una única enfermedad, sino de un conjunto muy heterogéneo de patologías”. “El verdadero avance consiste en que cada vez más personas puedan curarse o convivir con el cáncer sin que sea la causa final de su fallecimiento”, afirma.
El Dr. Javier de Castro, presidente de SEOM, apunta que eliminar el cáncer como causa de muerte exige un compromiso de todos los agentes implicados
Por su parte, Laura Colón, presidenta de AstraZeneca España, señala que “a pesar de esta época dorada y de la gran esperanza que ofrece el futuro de la ciencia, en estos momentos hay personas que viven con cáncer y que sólo pueden ver su vida incrementada en apenas unos meses”. Siguiendo este hilo, Colón reclama que es necesario “garantizar que la innovación se integre en todas las fases: desde el desarrollo temprano de una molécula en investigación básica hasta el tratamiento que recibe un paciente”.
Prevención y diagnóstico precoz: primer paso hacia la reducción de mortalidad
El camino para avanzar en la reducción de la mortalidad asociada al cáncer empieza por la prevención. La evidencia científica disponible en la actualidad refleja que entre el 30 y el 50% de los casos de cáncer podrían prevenirse impulsando la educación en salud para actuar sobre factores de riesgo modificables, entre los que destacan el consumo de tabaco y alcohol, la obesidad, el sedentarismo, o la exposición a diferentes agentes ambientales, entre otros.
Otro aspecto fundamental es el relativo a la detección precoz. Diagnosticar la enfermedad en fases tempranas es decisivo para el pronóstico y la supervivencia. Se estima que la investigación, las estrategias de prevención y los programas de cribado han evitado ocho de cada 10 muertes relacionadas con cáncer entre 1975 y 2020. En cuanto al screening, programas de cribado poblacional como los de mama, colorrectal y cérvix, han arrojado resultados muy positivos desde su puesta en marcha. En este sentido, el Dr. De Castro afirma que “el reto actual no es solo mantener esos programas, sino optimizarlos, ampliarlos cuando exista evidencia suficiente y garantizar un acceso equitativo en todo el territorio”.
En términos de diagnóstico, además de que se efectúe de manera precoz, es esencial que sea lo más preciso posible. A este respecto, el desarrollo de nuevas tecnologías diagnósticas como la biopsia líquida o los avances sobre nuevos biomarcadores han marcado un punto de inflexión en detección temprana, ayudando a caracterizar la enfermedad con un mayor nivel de detalle; la unión de estos dos factores ha permitido seleccionar la terapia más adecuada en cada caso y aplicarla desde fases precoces, maximizando la eficacia y reduciendo la agresividad de los tratamientos.
La Dra. Dolores Lozano, presidenta de SEAP, resalta el papel de la anatomía patológica para lograr un diagnóstico temprano y preciso, lo que tiene un impacto directo en el pronóstico y supervivencia en cáncer


En este contexto, la anatomía patológica está jugando un papel protagonista. Como detalla la Dra. Dolores Lozano, presidenta de la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), “la anatomía patológica supone una pieza importante en el rompecabezas de diagnosticar el cáncer: sin un informe anatomopatológico no hay clasificación tumoral ni estadificación confirmada”. Asimismo, la especialista pone en valor la evolución que ha experimentado esta especialidad precisando que “la transición desde el analógico cristal del portaobjetos al píxel de la imagen digital supone un cambio no solo tecnológico, sino de paradigma”.
Dentro del avance de la especialidad, la conversión de las muestras en imágenes digitales y el desarrollo de la patología computacional han aportado un salto cualitativo para realizar un diagnóstico de precisión, permitiendo extraer información más detallada en cada caso. Además, diversos estudios han mostrado que estas tecnologías pueden reducir los tiempos diagnósticos, facilitar la segunda opinión experta así como mejorar la reproducibilidad de resultados; todo ello deriva también en la reducción de desigualdades en el acceso al diagnóstico especializado, logrando un especial impacto positivo en entornos con menor disponibilidad de recursos.
La integración de nuevas tecnologías como la imagen digital, la patología computacional y la IA ha supuesto un salto cualitativo en anatomía patológica, potenciando el rendimiento de los especialistas
La evidencia científica también señala que los modelos de inteligencia artificial (IA) en histopatología digital contribuyen a identificar a partir de imágenes digitalizadas, características tumorales relevantes y biomarcadores que escapan a la percepción del ojo humano. Esto sirve de apoyo a la precisión diagnóstica y, por tanto, la toma de decisiones sobre la selección de tratamiento con resultados comparables a metodologías tradicionales como la estimación visual o el recuento manual, pero potenciando el rendimiento humano.
Así, la Dra. Lozano explica que “la patología computacional, sobre todo en su vertiente de descubrimiento de biomarcadores tumorales basados en IA, es una oportunidad para la medicina de precisión, y es fundamental si aspiramos a una oncología moderna, eficiente y equitativa”. “Todo ello –puntualiza- dentro de un marco regulatorio claro, que garantice la equidad, y siempre al servicio del paciente”.
Información y acceso, asignaturas pendientes en cáncer metastásico


A pesar de que los avances en diagnóstico y tratamiento han mejorado la supervivencia en diferentes tumores, los pacientes con cáncer metastásico siguen enfrentándose a desigualdades. Pilar Fernández Pascual, presidenta de la Alianza frente a la Metástasis: Innovación y Apoyo (Almia), reclama una respuesta más ajustada a sus necesidades. “Durante años, las personas con cáncer metastásico nos hemos sentido invisibles, tanto en el sistema sanitario como en la sociedad; muchas veces nos enfrentamos a un acceso desigual a la innovación, a la falta de información clara y una atención que muchas veces no contempla la complejidad de nuestra situación”, desarrolla Fernández Pascual.
De cara a lograr el objetivo de avanzar hacia un futuro con cero muertes por cáncer, desde Almia consideran imprescindible avanzar en la investigación y abordaje de los casos más complejos, como aquellos con metástasis. También quieren que se impulsen iniciativas que deriven en una reducción de tiempos para la disponibilidad de fármacos innovadores. Y es que, como refleja el último informe W.A.I.T. de la patronal de la industria farmacéutica europea, la Efpia, los pacientes esperan en España una media de 613 días para acceder a medicamentos oncológicos tras su aprobación por la Comisión Europea. Esto dista mucho de los tiempos que manejan otros países del entorno como Alemania, con un plazo de 110 días.
Desde Almia, su presidenta Pilar Fernández Pascual, resalta la importancia de acelerar el acceso a la innovación, especialmente relevante en enfermedad avanzada
Acelerar el acceso a la innovación es crucial en oncología, más en aquellos casos en que la enfermedad es avanzada y/o de rápida progresión. “No podemos permitirnos que un tratamiento aprobado en Europa tarde casi dos años en llegar a España. Para los pacientes con cáncer metastásico, el tiempo es un factor crítico y una cuestión de justicia y humanidad”, lamenta Fernández Pascual.
Desde Almia también reclaman otros cambios para mejorar la asistencia a los pacientes oncológicos, con el foco en los metastásicos, como la creación de itinerarios específicos para pacientes con la enfermedad en estadio avanzado, el impulso de su participación en ensayos clínicos o la mejora de la información que se les ofrece.
La colaboración, llave para abordar la complejidad de la atención en cáncer


Teniendo en cuenta todos los aspectos que comprende el abordaje del cáncer, desde el diagnóstico hasta el tratamiento y posterior seguimiento, Laura Colón reafirma el compromiso de AstraZeneca con los pacientes oncológicos. Este, afirma, se vehiculiza a través de iniciativas como el Proyecto cAncer Zero, más allá de la actividad diaria de la compañía en la investigación y desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas que repercutan un impacto positivo sobre los pacientes con cáncer.
Laura Colón, presidenta de AstraZeneca España, considera que el trabajo entre todos los agentes implicados es imprescindible para superar los retos clínicos, organizativos, legislativos y sociales vigentes en oncología
Así, la presidenta de AstraZeneca España pone en valor la importancia de la colaboración y el trabajo conjunto en este ámbito, alegando que “las innovaciones y cambios que se han conseguido en los últimos años indican que hay motivos para el optimismo, pero también debemos asumir que tenemos retos clínicos, organizativos, legislativos y sociales por superar”. “Como no puede ser de otro modo, desde AstraZeneca tendemos la mano para colaborar con los pacientes y sus familias, los profesionales y la Administración hasta conseguirlo”, concluye Colón.













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