Redacción
Cuatro consejeros autonómicos han debatido sobre el futuro del sistema sanitario durante las XIV Jornadas de SEDISA (Sociedad Española de Directivos de la Salud). Han sido César Pascual, de Cantabria; María Martín Díez de Baldeón, de La Rioja; Manuela García Romero, de Baleares; y Alejandro Vázquez, de Castilla y León. El diagnóstico sobre el modelo actual de sanidad ha sido compartido por todos: el principal problema no es la falta de recursos, es una gestión ineficiente que impide adaptarse al envejecimiento, la cronicidad y la dispersión territorial.
Los cuatro consejeros han coincidido en que el modelo actual de sanidad se apoya en inercias del pasado, se gestiona por actividad y volumen. Señalan que el sistema ha llegado a su límite. Mantener esta inercia compromete la sostenibilidad del sistema y la calidad asistencial.
El modelo actual de sanidad no tiene como principal problema la falta de recursos, sino una gestión ineficiente
Alejandro Vázquez describió la situación de Castilla y León como un reto extremo. El 27% de la población supera los 65 años. El territorio es amplio y muy disperso, la cronicidad alcanza a más del 60% de los pacientes. En ese contexto, mantener esquemas clásicos de atención resulta ineficiente. Su estrategia pasa por reforzar la Atención Primaria como eje del sistema, no como simple puerta de entrada, debe coordinar lo sanitario y lo social. También defendió la telemedicina como herramienta estructural, evita desplazamientos innecesarios y mejora el control de pacientes frágiles. La tecnología, advirtió, no es opcional. Pero sin cambios organizativos, no funciona.
María Martín Díez de Baldeón expuso que el tamaño reducido de La Rioja facilita la experimentación. La clave, explicó, ha sido reorganizar los recursos existentes, no aumentar sin más el gasto. La comunidad ha creado nuevas categorías profesionales que mejoran la eficiencia del sistema. Destacó la incorporación de psicólogos clínicos en Atención Primaria porque resuelven gran parte de la demanda emocional sin derivar a salud mental. También mencionó ingenieros biomédicos, farmacéuticos y nutricionistas como figuras que permiten descargar tareas médicas y optimizar circuitos. La Rioja ha logrado además fuertes reducciones de listas de espera. Proyectos de inteligencia artificial en dermatología y oftalmología han reducido demoras hasta en un 80%. Para Martín gestionar mejor produce resultados medibles.

La Rioja y Castilla y León apuestan por reforzar Atención Primaria, usar tecnología y reorganizar recursos para mejorar eficiencia sin aumentar significativamente gasto sanitario público
César Pascual fue el más crítico con el modelo vigente. Afirmó que se diseñó bajo premisas que ya no existen: recursos infinitos y demanda controlable. Para él, hoy ambas son falsas e insistió en que el futuro de la gestión será “incómodo”. El consejero de Cantabria señaló que el debate no debe centrarse solo en pedir más financiación, el problema es cómo se gestiona lo que ya existe. Todavía se siguen gestionando listas, no personas, y se toman decisiones por percepción y no por datos. Pascual defendió un cambio cultural profundo. Aseguró que hay que pasar de un modelo de actividad a uno basado en valor y resultados en salud.
Manuela García Romero subrayó que la transformación digital no es solo tecnología. Requiere formación intensiva de los profesionales y educación sanitaria de la población. Sin ese doble cambio, explicó, las herramientas digitales no generan impacto real. Así, presentó la plataforma “Espai Salut” que permite al paciente acceder a su historia clínica y gestionar citas. El objetivo es empoderar al ciudadano además de mejorar la equidad, especialmente en un territorio insular. La telemedicina reduce desplazamientos y desigualdades. García Romero defendió además la cooperación entre administraciones. La transformación no puede hacerse de forma aislada, requiere compartir soluciones y estándares para no multiplicar sistemas poco eficientes.
Cantabria y Baleares coinciden en que la tecnología exige cambios organizativos, formación profesional y gestión por datos para mejorar eficiencia y sostenibilidad sanitaria
Los grandes obstáculos para el cambio no son tecnológicos, son estructurales. El sistema de incentivos sigue premiando volumen y no los resultados. Así es como desincentiva la eficiencia y la prevención. La Ley de Función Pública limita la captación y la retención de talento porque sin flexibilidad, la gestión moderna es inviable.
Las XIV Jornadas de SEDISA dejaron el mensaje inequívoco de que el sistema sanitario no es sostenible con los modelos actuales de gestión. Incrementar recursos sin reformar la organización solo aplaza el problema, por eso la clave está en gestionar mejor. Esto implica medir resultados en salud, rediseñar procesos, romper silos profesionales y alinear incentivos con valor. El reto ya no es técnico, es cultural y organizativo y afecta de lleno a cómo se gobierna el sistema sanitario.













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