Kelvis Daniel Sequera Delgado tiene 38 años. Los cumplió dos meses antes de la muerte de Yulixa Tolosa. Jesús Alberto Hernández Morales tiene 44, y podría cumplir los 45 en la cárcel. Ambos, de hecho, podrían pasar casi dos décadas en prisión por sus maniobras para desaparecer un carro. Esa es la idea de la Fiscalía.
No se trata de un vehículo cualquiera: es un Chevrolet Sonic gris de placas UCQ 340. María Fernanda Delgado, Leodelvis Acosta, Edinson Torres y Eduardo Ramos subieron en él a Yulixa Tolosa Rivas después de una fallida lipólisis láser, un procedimiento quirúrgico invasivo que ofrecía la clínica clandestina Beauty Láser.
Delgado es la dueña del centro estético ilegal. Torres es su pareja. Eduardo David Ramos es un barbero que operaba a clientes sin tener títulos médicos ni permisos oficiales. Los tres permanecen capturados en Venezuela, a la espera de que las gestiones diplomáticas logren, en el mejor de los casos, un envío a Colombia.
Leodelvis Acosta Rodríguez, por su parte, es un cubano que permanece prófugo de la justicia. La Fiscalía estableció su identidad, pero no lo ha detenido, a diferencia de Kelvis Sequera y Jesús Hernández, quienes irán a juicio ante el Juzgado Treinta de Circuito de Bogotá desde el 28 de julio sobre las tres de la tarde.
El nombre de Acosta —igual que los de Delgado, Torres y Ramos— aparece entre las siete páginas del escrito de acusación que la Fiscalía radicó para ratificar su intención de que Sequera y Hernández paguen por su participación en el asesinato y la desaparición de Yulixa Tolosa. La FM conoció la totalidad del documento.
Los chats reconstruyen el plan para desaparecer el Chevrolet Sonic
Tácitamente, hubo una especie de contrato entre los venezolanos Sequera, Hernández y Delgado. La Fiscalía señala que los hombres recibieron órdenes de destruir, ocultar y modificar el Sonic a cambio de una “remuneración” que en diligencias judiciales previas se narró que fue de ochocientos mil pesos, poco más de 183,7 mil bolívares.

Los propios procesados entregaron voluntariamente sus teléfonos. De allí, la Fiscalía extrajo los chats de WhatsApp que plasman las órdenes directas de desaparecer el vehículo. El favorecimiento es un delito que castiga con hasta seis años de cárcel la ayuda a eludir la acción de las autoridades o entorpecer las investigaciones.
Si el favorecimiento busca desviar un caso de desaparición forzada u homicidio, la pena puede ir hasta los dieciocho años de prisión. El Chevrolet al que subieron a Yulixa abandonó Beauty Láser el 13 de mayo con rumbo a Apulo, en Cundinamarca. Las autoridades hallaron el cadáver de la mujer seis días después entre Apulo y Anapoima.
La noche de aquel miércoles el carro volvió a Bogotá, a unos cien kilómetros de Apulo, y la madrugada siguiente emprendió un viaje definitivo a Cúcuta, la capital de Norte de Santander, una zona fronteriza con Venezuela. María Fernanda Delgado y Edinson Torres mandaron a Kelvis y Jesús a recoger el vehículo en un parqueadero.
“Una vez el vehículo llega a la ciudad de San José de Cúcuta éste es dejado en el garaje de la vivienda de la señora Yaneth Montagut Guerrero y de ese sitio debía ser recogido por los señores Kelvis Sequera y Jesús Hernández para destruirlo, ocultarlo y modificarlo, conforme a las instrucciones” (sic), señala la acusación.
El primer juicio pondrá a prueba la tesis del encubrimiento del homicidio de Yulixa Tolosa
Delgado tenía negocios de calzado con Montagut. Le dijo que se iba a mudar a Venezuela y que le cuidara el carro unos días. El 16 de mayo la Policía dio con el automotor. Un día después, Hernández, tío de María Fernanda, y Sequera, un taxista de Guanare, llegaron a la casa. Los uniformados los arrestaron en el acto.
“Los señores Kelvis Sequera y Jesús Hernández recibieron remuneración por estas órdenes dadas sobre el vehículo en cuestión y así quedaron plasmadas en diferentes chats de WhatsApp y en otros archivos que fueron entregados voluntariamente a las autoridades por los imputados” (sic), reseña la Fiscalía en el escrito.
El ente acusador buscará escuchar en el juicio contra los extranjeros a dos subintendentes y cinco testigos, incluyendo a Amalia Pardo Cortés, una amiga que acompañó a Yulixa a su lipólisis; Morién Morelia Dávila, prima de Tolosa, y Sonia Estefanía López, otra amiga, quien intercambió mensajes con María Fernanda Delgado.
La Policía y la Fiscalía encontraron el 19 de mayo el cuerpo de Yulixa Tolosa en una zona boscosa entre Apulo y Anapoima, dos municipios de entre diez mil y dieciocho mil habitantes. El Instituto de Medicina Legal registró fracturas, lesiones internas y heridas con armas blancas que llevaron a concluir que la muerte fue un homicidio.
Mientras las autoridades mantienen la búsqueda del caribeño Leodelvis Acosta y esperan concretar la entrega de los otros tres procesados desde Venezuela, el juicio contra los dos hombres capturados en Cúcuta será el primero en poner a prueba, ante un juez, la tesis de que existió un plan coordinado para desaparecer las evidencias del asesinato de la estilista de 52 años.
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Por qué irán a juicio Kelvis Sequera y Jesús Hernández?
La Fiscalía los acusa de favorecer el homicidio y la desaparición de Yulixa Tolosa al participar, presuntamente a cambio de una remuneración, en un plan para ocultar, modificar y desaparecer el Chevrolet Sonic en el que la mujer fue trasladada tras una fallida lipólisis láser en la clínica clandestina Beauty Láser.
¿Qué pruebas tiene la Fiscalía para sostener que existió un plan coordinado?
El escrito de acusación menciona conversaciones de WhatsApp extraídas de los teléfonos que los propios procesados entregaron voluntariamente. Según el ente acusador, esos chats contienen órdenes directas para mover el vehículo desde Bogotá hasta Cúcuta y destruirlo u ocultarlo, además de evidenciar el pago que habrían recibido por esa labor.
¿Quiénes más aparecen vinculados al caso de Yulixa Tolosa?
La acusación identifica a María Fernanda Delgado, Edinson Torres, Eduardo Ramos y Leodelvis Acosta como parte de la cadena de hechos. Delgado, Torres y Ramos permanecen capturados en Venezuela a la espera de un eventual envío a Colombia, mientras que Acosta continúa prófugo y es buscado por las autoridades.
¿Qué importancia tiene este juicio para la investigación?
Será el primer proceso judicial derivado del crimen de Yulixa Tolosa y permitirá que la Fiscalía intente demostrar ante un juez que existió un encubrimiento organizado para desaparecer la principal evidencia material del caso: el Chevrolet Sonic utilizado después del procedimiento estético que terminó con la muerte de la víctima.













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