P.D.C
La técnica arterial spin labeling es una secuencia de perfusión en resonancia sin contraste intravenoso, que permite evaluar el flujo sanguíneo cerebral sin necesidad de gadolinio intravenoso, lo que amplía sus posibilidades de uso en distintos perfiles de pacientes. En el contexto de la epilepsia, su principal valor radica en la identificación de áreas epileptógenas, incluso cuando no existen hallazgos estructurales evidentes en otras secuencias de resonancia. La Dra. Mar Jiménez de la Peña, jefa asociada del departamento de Diagnóstico por la Imagen del Hospital Quirónsalud Madrid, explica con detalle esta técnica en la plataforma Doryos.
Presentándose como una técnica sencilla, no invasiva y de rápida interpretación, la técnica arterial spin labeling añade información funcional a la evaluación estructural en la epilepsia mediante resonancia magnética. Desde el punto de vista técnico, “la técnica arterial spin labeling utiliza el agua de la sangre como trazador endógeno. Mediante el marcaje del spin de los protones del agua en la sangre arterial y la aplicación de pulsos de inversión, se generan cambios de señal que permiten analizar los cambios de señal que hacen esos spines al interactuar con el tejido estacionario. El resultado es un mapa de color de flujo cortical centrado en la sustancia gris, que ofrece información funcional complementaria a las imágenes anatómicas”, explica la Dra. Jiménez.
La técnica arterial spin labeling permite crear un mapa del flujo cortical centrado en la sustancia gris para tratar la epilepsia
En la experiencia clínica, se ha observado que los datos obtenidos con esta técnica guardan relación con los hallazgos del electroencefalograma y con la expresión clínica de las crisis. Esta concordancia aporta un elemento adicional en la valoración integral del paciente con epilepsia. La utilidad clínica de arterial spin labeling en epilepsia se basa en la detección de asimetrías en el flujo cortical entre ambos hemisferios. Estas diferencias pueden señalar la presencia de un foco epileptógeno. Su aplicación abarca tanto el periodo ictal o periictal como el periodo interictal.
Preparación y posprocesado
La implementación de esta secuencia requiere una resonancia magnética de al menos 1,5 teslas, siendo preferible el uso de equipos de 3 teslas para mejorar la calidad de imagen. También es necesario disponer de una antena de cráneo de 12 canales como mínimo y asegurar la correcta colocación del paciente, ya que una alineación inadecuada puede generar artefactos que dificulten la interpretación del flujo. El posprocesado es automático y rápido. En palabras del Dr. Jiménez, “en menos de un minuto se obtiene un mapa de color que representa la perfusión cortical: las áreas con mayor flujo aparecen en tonos rojos, mientras que las de menor perfusión se visualizan en azul”. Este mapa puede combinarse con secuencias volumétricas 3D en T1, lo que facilita la localización anatómica de las alteraciones.


En el entorno de la crisis epiléptica, es habitual encontrar un aumento del flujo en la región implicada. Este hiperaflujo se traduce en una mayor intensidad en el mapa de perfusión. Por ejemplo, en pacientes con esclerosis mesial temporal, estos hallazgos pueden coincidir con alteraciones observadas en otras secuencias, como difusión, y con los resultados del electroencefalograma, incluyendo la localización de la actividad epileptiforme. También se ha descrito esta correspondencia en casos con engrosamientos corticales focales. En estos pacientes, las áreas con cambios en difusión pueden mostrar un patrón de hiperperfusión en la misma localización, lo que refuerza la identificación del foco.
Esta técnica es sencilla, no invasiva y de rápida interpretación, aportando información funcional para evaluar la epilepsia
En el periodo interictal, el patrón cambia. En lugar de hiperperfusión, lo característico es la presencia de hipoperfusión cortical en las zonas epileptógenas. Este hallazgo puede ser especialmente útil en pacientes con estudios previos normales o con lesiones poco evidentes en resonancias de menor campo. Además, “en situaciones en las que la semiología clínica no es concluyente o el electroencefalograma no permite determinar con claridad la lateralización del foco, la detección de áreas de menor perfusión puede aportar información relevante. Incluso en ausencia de lesión macroscópica, estas alteraciones funcionales pueden orientar hacia la localización del origen de las crisis”, señala la Dra. Jiménez.
Doryos
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