la esencia que sostiene el presente y el futuro de la atención primaria

Anuario iSanidad 2025
Dra. Remedios Martín, presidenta de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC)
A veces, en medio del ruido conviene volver a lo esencial. Y desde la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) quiero reafirmar una de nuestras convicciones más profundas, casi identitaria: la longitudinalidad es el corazón de la atención primaria.

No es un concepto técnico ni un eslogan; es una forma de entender la medicina. Es acompañar a las personas y a las comunidades a lo largo de su vida, con continuidad, confianza y compromiso. Es estar, escuchar y sostener a nuestros pacientes.

La evidencia científica es clara y contundente y, sobre todo, inspiradora. En estos tiempos de inmediatez, de titulares, de incertidumbre y de prisas, conviene recordarla: cada uno para sí mismo pero también en consulta y en comunidad.

Decía Antoine de Saint-Exupéry a través del Principito que lo esencial es invisible a los ojos y lo esencial, mantener al mismo médico de familia durante 15 años, genera la invisibilidad tan valiosa que es tener una población sana.

La longitudinalidad reduce un 30% las visitas a urgencias, un 28% las hospitalizaciones y un 25% la mortalidad. Los datos hablan por sí solos, porque no podemos olvidar que detrás de cada porcentaje hay vidas, hay personas que viven con más salud, familias que se sienten seguras y un sistema sanitario que se fortalece. La longitudinalidad es, por tanto, un factor determinante de salud pública, uno de los más potentes que tenemos.

La longitudinalidad reduce un 30% las visitas a urgencias, un 28% las hospitalizaciones y un 25% la mortalidad

Por eso, desde la semFYC reclamamos a las administraciones que blinden la atención a la población asignada y garanticen equipos estables, vinculados de manera permanente a sus comunidades. La longitudinalidad no es un lujo: es una inversión en salud, en equidad y en cohesión social. Es el pilar que nos permite a los especialistas de medicina de familia y comunitaria construir relaciones de confianza que duran años y que multiplican la eficacia de cada intervención clínica que realizamos.

Atraer talento para impulsar la longitudinalidad. Es cierto que sabemos que ha habido avances y, afortunadamente, comenzamos a ver brotes verdes en la captación de talento a través del sistema MIR y en la estabilización de plantillas.

Pero también hay señales de alarma que no podemos ignorar y que nos generan preocupación: en algunas comunidades, hasta un 20% de las plazas están cubiertas por profesionales sin la especialidad de medicina familiar y comunitaria.

Ante este hecho, sin ambigüedad y sin matices, declaro que se acabó contemporizar. No nos lo podemos permitir, porque la contratación sin especialidad compromete la calidad asistencial, la seguridad de los pacientes y la confianza en el sistema.

Sabemos que ha habido avances y, afortunadamente, comenzamos a ver brotes verdes en la captación de talento a través del sistema MIR y en la estabilización de plantillas

Considero de manera rotunda que la ciudadanía merece profesionales formados específicamente para la complejidad y la riqueza de la atención primaria. Es necesario trabajar para construir soluciones y apostar por nuevos modelos organizativos que garanticen la continuidad asistencial incluso en zonas de difícil cobertura, fomentando la creación de equipos más flexibles, ofreciendo incentivos adecuados, además de impulsar la innovación en la gestión. La longitudinalidad no puede depender del azar ni de la vocación individual: debe estar protegida por estructuras sólidas y políticas comprometidas.

Este es el momento de consolidar un modelo que ponga a las personas en el centro, que reconozca el valor de la medicina de familia y que haga de la continuidad asistencial un derecho, no una excepción. Porque la Medicina de Familia no se mide solo en consultas, sino en presencia, confianza y vínculo. Porque cada médico o médica de familia es, ante todo, garante de la salud de su comunidad.

Nosotros defendemos, con convicción y esperanza, una atención primaria fuerte, estable y comprometida que no gira en torno a edificios, sino a personas. Una red de cuidados que, gracias a la longitudinalidad, sigue siendo el corazón —y la fuerza— de nuestro sistema sanitario, la esencia que sostiene el presente y el futuro de la atención primaria y de todo el Sistema Nacional de Salud de nuestro país.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *