Juan León García
Si se añade la intervención de un farmacéutico a uno de los tratamientos farmacológicos disponibles para dejar de fumar en un paciente con intención de hacerlo, se triplican las posibilidades de conseguir que abandone con éxito el tabaquismo. En el caso de que esta labor asistencial se realizase sola, la probabilidad sería menor, pero aun así duplicaría el objetivo de conseguir la deshabituación tabáquica.
Así se desprende de un informe elaborado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) y el Ministerio de Sanidad, presentado este viernes en sede ministerial. La ministra, Mónica García, ha recordado que este es uno de los principales problemas de salud pública que hay en nuestra sociedad, si bien las oportunidades de atenuarlo son grandes ateniéndose a las cifras oficiales: 2 de cada 3 fumadores quiere dejar de fumar y casi la mitad lo intentan cada año. “Hay una altísima demanda que debemos acompañar desde el Sistema Nacional de Salud”, ha valorado.
Tan solo el año pasado, entre 472.000 y 494.000 personas intentaron dejar de fumar utilizando tratamientos farmacológicos financiados
Para Jesús Aguilar, presidente del Consejo de Farmacéuticos, es reseñable que este estudio se enfoque por primera vez no en los fumadores, sino solo en aquellos que expresan su intención de dejar de fumar. El documento repasa cómo las políticas públicas, la financiación de nuevos fármacos para la cesación tabáquica o la intervención de los profesionales sanitarios influye en el resultado final.
Tan solo el año pasado, entre 472.000 y 494.000 personas intentaron dejar de fumar utilizando tratamientos farmacológicos financiados. Sin embargo, Aguilar ha recordado que suele notificarse falta de stock de estos tratamientos, lo que también repercute: a menos disponibilidad, menos intentos de abandonar el tabaco. “Por eso debemos acompañar a quienes quieren dejar de fumar”, ha advertido.
Respecto a las cifras obtenidas analizando el último lustro (2021-2025), el presidente de los farmacéuticos ha recalcado cómo “se pone de manifiesto que las políticas de cesación más eficaces son las intervenciones farmacológicas con apoyo profesional”.
La ministra también ha alertado del reto que se presenta con las nuevas generaciones, con “casi la mitad de adolescentes” que ha consumido alguna vez un cigarrillo electrónico. “Quienes presentan estos productos como inocuos o como simples aparatos tecnológicos, está obviando la evidencia científica de que son dañinos para la salud”, ha criticado. Al respecto, ha avanzado a preguntas de la prensa que el real decreto relativo a regular los dispositivos electrónicos para fumar «saldrá en las próximas semanas».
No solo se trata de intervenir para reducir la población que fuma, sino también las desigualdades sociales que provoca este hábito, ha ampliado García, que ha agregado que el tabaquismo “continúa generando enormes costes humanos y económicos”.
Mínimo histórico en consumo de tabaco
Aunque el consumo de tabaco se encuentra en mínimos históricos, con un 25,8% de fumadores diarios, el tabaquismo continúa siendo una de las principales causas evitables de enfermedad, discapacidad y muerte y provoca más de 50.000 muertes al año en España.
La publicación del estudio coincide con la edición del número 200 de los Puntos Farmacológicos, la serie de documentos de actualización científico-profesional elaborados por el Consejo General de Farmacéuticos para acercar a los profesionales el conocimiento más reciente sobre los principales retos sanitarios y los avances terapéuticos.












Deja una respuesta