Nieves Sebastián Mongares
El consumo alto de sodio está relacionado con mayor riesgo a nivel tanto cardiovascular como cerebrovascular. Por ello, reducir las cantidades del mismo en la dieta puede jugar un papel muy importante a nivel de prevención, sobre todo en aquellas personas que ya presentan factores de riesgo. Así, el proyecto ‘Efecto de la reducción del consumo de sodio en el deterioro cognitivo asociado a enfermedad neurovascular’, ha obtenido el segundo premio en las III Ayudas a la Investigación en Nutrición, impulsadas por iSanidad con el apoyo de Herbalife.
La Dra. Soledad Pérez, jefa de sección de Neurología en el Hospital Virgen de la Macarena e investigadora en el Instituto de Biomedicina de Sevilla, lidera este estudio que, en caso de arrojar resultados positivos, podría lograr un alto impacto positivo en términos de salud pública.
¿Qué indicios o evidencia les ha llevado a poner en marcha el proyecto que presentaron a esta edición de las Ayudas a la Investigación en Nutrición de iSanidad y Herbalife?
Llevamos mucho tiempo con una línea de estudio en nutrición. Así, desde hace muchos años trabajamos con diferentes productos, buscando nutrientes y alimentos que puedan ayudar sobre todo en el campo de la prevención. En este contexto, tenemos la salicornia, de donde sale la sal verde, aunque habíamos trabajado más con sus componentes activos como los antioxidantes, polifenoles y demás.

Pero hicimos una pequeña prueba, también porque ahora está en boga el tema del sodio y cómo reducir su consumo, por lo que nos planteamos probar con la sal verde. Con esto, hicimos un piloto con un pequeño grupo de pacientes sustituyendo la sal común por la sal verde, y a raíz de esto pensamos en lazar un estudio de este tipo para evaluar si era factible.
“Hicimos una pequeña prueba, también porque ahora está en boga el tema del sodio y cómo reducir su consumo, por lo que nos planteamos probar con la sal verde”
¿Cómo creen que puede ayudar a mejorar la salud cerebrovascular y el deterioro cognitivo la sustitución de la sal común por una alternativa derivada de la salicornia?
Es conocido que, a mayor consumo de sodio, mayor impacto negativo en la salud. De hecho, las dietas ricas en sodio están asociadas a un mayor número de muertes, principalmente por enfermedad cardiovascular, aunque también por otros motivos. De hecho, la relación con el ictus es bastante significativa, porque cuando realmente ves las gráficas que lo relacionan, se observa que por encima de los cinco gramos de consumo de sodio diario se dispara el riesgo de sufrir un ictus, infarto de miocardio o cualquier enfermedad cardiovascular.
Ahora, en España rondamos los 10 gramos de consumo diario, el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con lo cual, cualquier intervención en este campo puede tener un alto impacto en materia de salud pública. Entonces, lo que aporta la sal verde a los pacientes, es evitar decirles que tienen que quitarse la sal, proporcionándoles una alternativa para salar sus alimentos, darles sabor y que por quedar sosos prefieran no comerlos si no echan sal.
“Por encima de los cinco gramos de consumo de sodio diario se dispara el riesgo de sufrir un ictus, infarto de miocardio o cualquier enfermedad cardiovascular”
¿Consideran que, de la misma manera que el consumo de sodio puede influir en condiciones como la hipertensión, diabetes u obesidad, impacta en eventos cerebrovasculares? ¿Qué importancia tiene la adherencia en este sentido?
El impacto de la reducción del sodio en enfermedades cardiovasculares es ya conocido, porque se sabe que a mayor consumo de sodio, mayor riesgo de ictus. También, recientemente hemos tenido resultados de algunos estudios poblacionales que determinan que una reducción del consumo de sodio del 25% reduce el riesgo de ictus entre un 12 y un 14%. Esto, llevado a la población general, puede suponer una intervención en salud pública enorme.
El problema que tenemos con todas estas medidas nutricionales es que cuando a un paciente le pides que reduzca el consumo de sal, a veces no lo hace y no hay adherencia. Estamos acostumbrados a consumir sal, unos 10 gramos de media, y reducirlo a la mitad cuesta, también teniendo en cuenta que muchos alimentos ya llevan sal y aun así estamos acostumbrados a echarla. Esta sal verde da una alternativa al paciente y evita que pierda esa adherencia, siguiendo con la reducción de sodio y sin perder la palatabilidad de los alimentos.
Así, creo que es importante hacer este tipo de intervenciones para poder reducir el consumo sin que el paciente sufra en cuanto al sabor y tenga una continuidad. Además, podemos acostumbrarnos a consumir menos sal, pero un tercio del consumo de sal viene por alimentos fuera del domicilio, otro tercio está en lo que compramos en el supermercado que ya lleva sal. Entonces, esto ya no es algo voluntario, estas iniciativas deberían ir acompañadas de otro tipo de regulaciones a nivel de la administración para reducir el consumo de sodio en todos los niveles, si no, se acaba perdiendo la adherencia.
“Estas iniciativas deberían ir acompañadas de otro tipo de regulaciones a nivel de la administración para reducir el consumo de sodio en todos los niveles, si no, se acaba perdiendo la adherencia”
¿Han trasladado los pacientes que están usando esta alternativa haber percibido cambios respecto a la sal común en cuanto al sabor u otros aspectos?
El sabor no lo cambia, pero lo que más refieren los pacientes -y yo, personalmente, que la he probado- es el color, ya que al ser sal verde, da un poco de color a los alimentos. Entonces, si el alimento es oscuro no se aprecia, pero en los más claros, sí se ve. Esto depende de la percepción o costumbres del paciente, a mí por ejemplo me parece bien verla. También, si se echa en una ensalada, este color es similar al de cualquier otra especia, pero a algunas personas que no están acostumbradas les puede suponer más impacto el color que el sabor.
¿En qué grupos de pacientes se ha estipulado testar esta intervención en nutrición dentro del proyecto de investigación?
Hemos decidido hacerlo en tres grupos. Primeramente, en pacientes que han experimentado un ataque isquémico transitorio (AIT), que son un grupo que, por así decir han tenido como un “primer aviso” de evento vascular pero que se resuelve en menos de 24 horas. Estos pacientes están prácticamente normales, pero tienen una oportunidad de prevención, porque la recurrencia de estos pacientes y que en los siguientes meses tengan un ictus, puede ser muy alta. En estos casos tenemos una ventana grande de tratamiento para poder controlar su hipertensión mediante la reducción de sodio, por lo que es el primer grupo en que se va a testar.
“El estudio tiene tres grupos: pacientes que han experimentado AIT, personas con enfermedad de vaso pequeño y personas con deterioro cognitivo leve dentro de la enfermedad de Alzheimer”
Luego, vamos a incluir a un grupo que son aquellas personas que tienen enfermedad de vaso pequeño, lo que quiere decir que los ictus son debidos a pequeñas alteraciones en los vasos pequeños del cerebro, lo cual tiene mucha relación con la hipertensión, siendo esta uno de sus principales factores de riesgo, y creemos que esta intervención puede ayudar a la bajada o control de las cifras tensionales.
El tercer grupo está fuera de la enfermedad cerebrovascular pura, con personas con deterioro cognitivo leve, pero enmarcados dentro de la enfermedad de Alzheimer, aunque sin progresar a demedia. También veremos en ellos si esta iniciativa ayuda o no en la prevención del deterioro cognitivo.
¿Qué biomarcadores medirán para evaluar si el efecto de la sustitución de la sal común por salicornia produce los efectos esperados? ¿Con qué metodología?Realizaremos una analítica en la que miraremos parámetros de riesgo vascular y también haremos análisis un poco más profundos de biomarcadores. Pero lo que realmente vamos a hacer, más en la clínica, es un estudio neuropsicológico amplio en el que vamos a evaluar algo que no está muy visto en enfermedad vascular, aunque sí en otras patologías neurológicas, que es la evaluación DualTask. Esta mide qué capacidad tiene el paciente de hacer dos tareas a la vez, una motora y una cognitiva. Por ejemplo, como nos puede pasar a cualquiera si vas en bicicleta y te llaman, tener que parar si la llamada es importante y requiere concentración.
Esto no se ve habitualmente en los test que pasamos en consulta y con esto afloran trastornos cognitivos más sutiles. Como he dicho, los pacientes con AIT pueden no reflejar nada en los test tradicionales y, sin embargo, si se puede detectar con este tipo de test más sutiles ante indicios que pueden pasar desapercibidos.
“Vamos a hacer un estudio neuropsicológico amplio en el que vamos a evaluar algo que no está muy visto en enfermedad vascular, aunque sí en otras patologías neurológicas: la evaluación DualTask”
¿Qué perfiles profesionales forman parte del grupo de investigación de este proyecto? ¿Cómo se va a coordinar el trabajo dentro del mismo en las diferentes fases del estudio?
Somos un grupo bastante grande. Tenemos una parte en el Instituto de Biomedicina de investigación básica, donde trabajan sobre todo biólogos, biomédicos, bioquímicos… y nosotros hacemos la coordinación con la parte clínica, que estamos más en el hospital, con perfiles de neurología, enfermería, neurología y, también técnicos de investigación. En cuanto a cómo nos coordinamos, con el protocolo; también utilizamos un cuaderno de recogido de datos y otras herramientas que nos faciliten, porque al estar muchas personas involucradas tenemos que coordinarnos y en la parte clínica tanto neurología, enfermería y neuropsicología hacemos las evaluaciones cognitivas de estos pacientes.
Estas ayudas persiguen buscar intervenciones en nutrición con un efecto real en la salud de las personas. ¿Cree que, si se demuestra que la reducción del sodio del modo que proponen será fácilmente aplicable en los grupos poblacionales determinados dentro del estudio?
Creo que es fácil porque es una intervención sencilla, simplemente hay que cambiar la sal común por la sal verde y creo que, si el estudio es positivo en los tres grupos de tratamiento, se puede hacer una recomendación clara en la práctica habitual. También, para conseguir adherencia tenemos que estar concienciados los profesionales sanitarios de su importancia de que la reducción de sodio es una oportunidad en términos de prevención de tal manera que el paciente pueda seguir comiendo a gusto, y no como cuando les dices que tienen que dejar la sal sin alternativas.














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