más innovación y producción de medicamentos

Anuario iSanidad 2025
Juan Yermo, director general de Farmaindustria
La industria farmacéutica afronta un momento decisivo, tanto en España como en Europa. 2025 ha estado marcado por un contexto internacional complejo, con tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y una competencia global cada vez más intensa. A pesar de la permanente incertidumbre, nuestro sector ha demostrado una vez más su capacidad de adaptación, innovación y compromiso con la salud y el bienestar de la sociedad.

En este escenario, la definición de nuevas leyes y marcos regulatorios, tanto a nivel europeo como nacional, y la capacidad de los sistemas sanitarios para evaluar correctamente el valor social generado por los medicamentos innovadores definirá cómo se investigan, desarrollan y ponen a disposición de los pacientes los medicamentos del futuro. El objetivo es asegurar el acceso a los tratamientos y garantizar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios sin debilitar los incentivos a la innovación.

A pesar de la permanente incertidumbre, nuestro sector ha demostrado una vez más su capacidad de adaptación, innovación y compromiso con la salud y el bienestar de la sociedad

Europa necesita recuperar su papel como motor de innovación biomédica. En los últimos años, el continente ha perdido terreno frente a Estados Unidos y Asia (China, concretamente), que destinan más recursos a la investigación y cuentan con marcos regulatorios más estables y atractivos para la inversión. Cada ensayo clínico que se desarrolla fuera, cada patente que se registra en otra región significa menos competitividad, menos empleo y menos opciones para los pacientes europeos.

La última propuesta sobre la legislación farmacéutica de la Unión Europea (UE), aunque supone avances, se ha quedado corta para revertir la pérdida de competitividad frente a otras regiones del mundo. Es fundamental que Europa apueste de manera decidida por la innovación, la protección de la propiedad industrial y la creación de un entorno atractivo para la inversión en I+D.

De cara a 2026, la futura Ley de Biotecnología se presenta como una oportunidad histórica para reforzar el ecosistema de innovación y atraer nuevas inversiones. Esta iniciativa puede facilitar la colaboración entre empresas, centros de investigación y administraciones, así como impulsar la fabricación avanzada y la digitalización, elementos clave para garantizar la autonomía estratégica y la competitividad de Europa y España en salud.

La futura Ley de Biotecnología se presenta como una oportunidad histórica para reforzar el ecosistema de innovación y atraer nuevas inversiones

Por su parte, España ha sabido consolidarse como líder europeo en ensayos clínicos, con 930 estudios autorizados en 2024; y con una sólida base de trabajo y excelencia, fundadas en un exitoso modelo de colaboración público-privada. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), puntera y comprometida con el proyecto de país, ya está impulsando medidas incentivadoras para el ecosistema investigador, como son los procedimientos de evaluación acelerada para los ensayos clínicos.

La colaboración público-privada ha sido clave para acelerar la transferencia de conocimiento y la aplicación de soluciones disruptivas, situando a España a la vanguardia de la investigación biomédica y la transformación digital en salud. En este sentido, los avances en digitalización y el uso de tecnologías como la inteligencia artificial están revolucionando la forma en que se descubren, desarrollan y producen los medicamentos, permitiendo procesos más ágiles, eficientes y personalizados.

Los avances en digitalización y el uso de tecnologías como la inteligencia artificial están revolucionando la forma en que se descubren, desarrollan y producen los medicamentos

El sector sanitario necesita que las políticas que lo desarrollan impulsen una mayor inversión en salud; apuesten por la innovación biofarmacéutica y la I+D; y promuevan la mejora en la disponibilidad de los nuevos medicamentos en nuestro país, garantizando el cumplimiento del plazo de 180 días para la decisión de precio y financiación.

Europa tiene también que reconocer el cambio sistémico que supone la nueva política del Gobierno de Donald Trump hacia los medicamentos. Para garantizar que los fármacos de Estados Unidos que aportan valor social lleguen a Europa de una forma universal y accesible harán falta sistemas de evaluación que midan adecuadamente el retorno social de esa inversión, y los ahorros e impacto económico que generan. Ello precisa, necesariamente, una revisión de la financiación pública.

El impacto económico de la industria farmacéutica en nuestro país supera los 27.000 millones de euros anuales, sosteniendo más de 270.000 empleos, de los cuales más de 56.000 son directos, estables y altamente cualificados. Para mantener este impacto sanitario, económico y social, nuestro sector precisa que la nueva Ley de Medicamentos y los reales decretos que la desarrollan impulsen una mayor inversión en salud; apuesten por la innovación biofarmacéutica y la I+D; y promuevan la mejora en la disponibilidad de los nuevos medicamentos en nuestro país, garantizando el cumplimiento del plazo de 180 días para la decisión de precio y financiación.

Nuestro sector precisa que la nueva Ley de Medicamentos y los reales decretos que la desarrollan impulsen una mayor inversión en salud

Con una buena base y una estabilidad regulatoria, la industria farmacéutica está preparada y tiene potencial para continuar y hacer crecer su compromiso con la salud de la población, la sostenibilidad del estado del bienestar y la transición ecológica. Cada euro invertido en medicamentos genera cuatro en ahorros en pensiones, bajas laborales y gasto hospitalario, contribuyendo al bienestar social y la sostenibilidad de las arcas públicas.

2025, sin duda, ha sido un año de avances y toma de conciencia sobre los desafíos que tenemos por delante. Desde Farmaindustria reafirmamos nuestro compromiso con la innovación, la colaboración y la excelencia, convencidos de que la industria farmacéutica seguirá siendo un pilar estratégico para la salud, la economía y el futuro de España. Y afrontamos 2026 con la determinación de seguir trabajando por un sector más competitivo, sostenible y al servicio de las personas.

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