
Las cooperativas y organizaciones de la economía solidaria tendrán un nuevo esquema de supervisión basado en riesgos y con enfoque diferencial, un cambio que busca modificar la manera en que estas entidades son vigiladas según sus características, tamaño y condiciones de operación.
La Superintendencia de la Economía Solidaria informó que el nuevo modelo reemplaza el enfoque uniforme que durante años aplicó los mismos criterios de vigilancia a organizaciones con realidades distintas. La apuesta, según la entidad, es que la supervisión sea más preventiva y tenga en cuenta las particularidades de cada cooperativa.
El cambio cobra relevancia en un sector compuesto en gran parte por pequeñas organizaciones rurales, asociaciones y entidades con capacidades operativas diferentes. Bajo el nuevo esquema, factores como la actividad económica, el territorio donde funcionan y los niveles de riesgo serán determinantes para definir el tipo de seguimiento que recibirán.
“Durante muchos años las organizaciones eran supervisadas prácticamente bajo la misma lupa, bajo las mismas reglas, pero eso terminó siendo un problema para el sector solidario porque somos un sector demasiado diverso”, explicó María José Navarro, al referirse a la transformación del modelo.
La Superintendencia señaló que el objetivo es pasar de una vigilancia centrada en el cumplimiento general de requisitos a un modelo orientado a identificar riesgos, fortalecer las organizaciones y prevenir situaciones que puedan afectar su sostenibilidad.
Además del cambio metodológico, la entidad destacó una mayor presencia en los territorios como parte de la nueva estrategia de supervisión. Según Navarro, conocer directamente las condiciones en las que operan las cooperativas permite una vigilancia más ajustada a la realidad del sector.
“Me sorprendió mucho que muy pocos funcionarios habían ido al territorio. ¿Cómo superviso desde el escritorio y el computador? Eso también te da otra visión de las cosas y otra visión de cómo supervisar”, afirmó.
El nuevo esquema queda como uno de los principales cambios para la próxima etapa de la Superintendencia, junto con el reto de consolidar una relación más cercana con las organizaciones vigiladas y fortalecer el acompañamiento a las cooperativas que tienen presencia en las regiones.
Como parte del balance de gestión, la entidad también destacó que entre octubre de 2024 y mayo de 2026 las cooperativas, asociaciones y organizaciones de la economía solidaria accedieron a cerca de $1 billón en créditos productivos. Según la Superintendencia, estos recursos permitieron fortalecer proyectos de inversión de pequeños productores, campesinos y comunidades rurales.
Claves del tema en cinco preguntas:
- ¿Cuánto crédito productivo recibieron las cooperativas rurales entre octubre de 2024 y mayo de 2026?
Cerca de $1 billón en créditos productivos. - ¿Qué cambio implementó la Superintendencia de la Economía Solidaria en su modelo de supervisión?
Adoptó un modelo basado en riesgos y con enfoque diferencial, ajustado a las características de cada organización. - ¿Quiénes fueron los principales beneficiarios de los recursos de crédito productivo?
Cooperativas, asociaciones, pequeños productores, campesinos y comunidades rurales. - ¿Por qué se modificó el esquema tradicional de supervisión del sector solidario?
Porque el modelo anterior aplicaba los mismos criterios a todas las organizaciones, sin considerar sus diferencias en tamaño, actividad o ubicación. - ¿Qué otro aspecto destacó la entidad durante el proceso de empalme?
El fortalecimiento de la presencia institucional en los territorios para conocer de cerca la realidad de las organizaciones solidarias y mejorar el acompañamiento.













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