Anuario iSanidad 2025
Julio de la Torre, director en la Escuela de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios de la Universidad Pontificia Comillas
Las ciencias de la salud viven un momento de transformación y reflexión estratégica en cuanto a creación, desarrollo y búsqueda de mejora, que debe tener como punto de mira la formación interprofesional.
Desde la perspectiva de la atención centrada en el paciente y con el paciente, su familia y entorno, y teniendo en cuenta la comunidad, esto cobra completo sentido, en tanto en cuanto los profesionales debemos dar respuesta a todas las necesidades que el paciente precisa en las esferas de lo físico, psicológico, social y espiritual.


Por otro lado, el desarrollo de nuevos perfiles profesionales que están en relación con la atención integral continúa siendo fundamental para la salud del sistema. Asimismo, la dimensión comunitaria y cultural es clave para entender y comprender las necesidades y dar respuesta a las mismas de manera eficaz y eficiente.
Los tiempos cambian y, con ellos, las acepciones y significados que la sociedad otorga a las profesiones relacionadas con la salud. La pandemia por el covid-19 reforzó la necesidad de contar con profesionales que estudian grados y posgrados en nuestras universidades, y cuya formación es una responsabilidad que impacta en la sociedad de manera clara. Me refiero a enfermeras, fisioterapeutas, médicos, psicólogos, farmacéuticos, biólogos… cada uno en sus funciones generales y especialistas.
El desarrollo de nuevos perfiles profesionales que están en relación con la atención integral continúa siendo fundamental para la salud del sistema
También desde el ámbito de lo social, educadores sociales, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales focalizados en ámbito de la salud, los cuales desarrollan labores concretas y fundamentales en la atención hospitalaria, extrahospitalaria y en atención primaria.
Todo ello cuenta con la necesidad de que los engranajes de la formación funcionen en armonía, para poder responder a las necesidades tanto de número, como de aplicación real.
Además, hay nuevos perfiles profesionales que acompañan a los más clásicos, con diversas orientaciones que se ofrecen desde las ingenierías biomédicas, industriales y de telecomunicaciones, orientadas a la salud y relacionadas con la necesidad de cubrir aspectos relevantes en investigación, tanto básica de laboratorio como clínica, en contacto directo con los pacientes y revirtiendo sus competencias en la atención y la calidad del cuidado.
Muchas de las asignaturas que impartimos en las universidades requieren atención para el rediseño en su configuración y para repensar programas académicos. Hay que pensar en la ampliación de horas lectivas dedicadas a la cronicidad, a la atención del paciente paliativo y a enfermedades tanto emergentes como aquellas cuya incidencia y prevalencia siguen creciendo, como las cardiovasculares, oncológicas y endocrinas o diabetes.
Todo ello fundamenta que la plasticidad en los programas académicos de grado sea clave para abordar la realidad que se nos presenta en materia de salud
Las enfermedades emergentes producidas por nuevos patógenos y las relacionadas con la salud mental ocupan los puestos de mayor relevancia de cara al futuro. Todo ello fundamenta que la plasticidad en los programas académicos de grado sea clave para abordar la realidad que se nos presenta en materia de salud.
El enfoque Una sola salud (One Health) impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) aborda la salud humana, animal y ambiental de forma integrada para un mejor cuidado de la población, considerando también los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Todo ello se une a la declaración de Alma-Atá de 1978 como clave de salud para todos, definiéndola como un derecho humano fundamental y abogando por la equidad, la participación comunitaria y la responsabilidad de los gobiernos para mejorarla, enfocándose en un modelo de atención integral, preventivo y accesible, no solo en la falta de enfermedad. Esa declaración priorizó la acción intersectorial y la justicia social para alcanzar un nivel de salud óptimo para todas las comunidades, especialmente las vulnerables.
Esa declaración priorizó la acción intersectorial y la justicia social para alcanzar un nivel de salud óptimo para todas las comunidades, especialmente las vulnerables
La bioética clínica y de investigación, como disciplina interprofesional, sirve como guía para la toma de mejores decisiones y para establecer una buena práctica clínica. El planteamiento que aúna disciplinas hará, por ejemplo, que las asignaturas básicas que se imparten en las facultades de ciencias de la salud sean comunes para todos los grados.
La extensa formación en Anatomía, Fisiología, Bioquímica, Epidemiología, Fisiopatología o Farmacología, con sus diversas extensiones en cuanto a la especialización profesional, pero de raíz común, seguirá proporcionando la base de la formación y una plataforma ideal para la distinción en las diferentes extensiones del conocimiento.
Hay que seguir ilusionando a los alumnos, trabajando con rigor científico y metodológico, extendiendo y entendiendo la capacidad docente para la adopción y adaptación, tanto a las tecnologías como a las nuevas herramientas y las diversas inteligencias, cultivando especialmente, la emocional y de relación con el paciente y su familia













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