Periodista del NYT da detalles de minería ilegal en Caucasia

La mina de oro La Mandinga, vinculada al Clan del Golfo, operaría dentro de una instalación militar en el noroeste de Colombia, según hallazgos de una investigación periodística.

El principal hallazgo apunta a una infiltración minera en propiedad militar, específicamente en el Batallón Rifles 31, donde la explotación no se desarrollaría en zonas aledañas, sino dentro del perímetro de la base.

De acuerdo con la investigación, imágenes captadas por drones y satélites evidencian que la extracción de oro se realizaba a escasos 137 metros de las instalaciones, incluyendo áreas cercanas a dependencias internas del batallón.

La operación ilegal también tendría un componente económico relevante, ya que funcionaría como fuente de financiamiento ilícito, permitiendo al grupo armado sostener su capacidad operativa y control territorial.

En este contexto, el fotógrafo freelance del New York Times, Federico Ríos, afirmó en La FM que logró documentar minería ilegal dentro de un batallón del Ejército en Caucasia, como parte de una investigación enfocada en la trazabilidad del oro.

¿Cómo documentaron minería ilegal dentro de un batallón?

Ríos explicó que, tras dos años de investigación, llegó a Caucasia siguiendo la ruta del oro. En ese proceso conoció la mina La Mandinga, donde evidenció una operación con motores, mangueras de alta presión y uso de mercurio. Allí, según contó, los mineros le aseguraron que un grupo armado “controla todo”.

El hallazgo dentro del batallón surgió a partir de un testimonio. “Uno de los mineros nos dice: ‘¿qué opinan ustedes de que también haya mineros que trabajan dentro del batallón?’”, relató. A partir de esa información, decidió verificar directamente con las autoridades militares.

El periodista se comunicó con el comando del Batallón Rifles 31, donde inicialmente le indicaron que la minería ocurría en zonas cercanas, pero no dentro de la instalación. Ante esto, fue invitado a una reunión en la base.

Durante el encuentro, Ríos aseguró que, incluso desde la oficina, se escuchaban los motores de la actividad minera. “Yo le insistí al coronel que la minería no era en el lote contiguo, sino dentro del batallón”, afirmó.

Tras la conversación, propuso verificar en terreno. “Le dije al coronel: ‘Bueno, vamos’”, relató. El oficial aceptó y ambos iniciaron un recorrido dentro de la base militar.

Según describió, avanzaron por un camino sin alambrados, cercas ni señalización que restringiera el paso. “Empezamos a caminar por un camino desde dentro del batallón”, explicó.

En medio del trayecto, el coronel se detuvo al observar la actividad y reaccionó: “Se nos metieron”. Para Ríos, esa frase marcó el momento en que se confirmó que la minería se desarrollaba dentro del perímetro. “La minería está sucediendo dentro, dentro de las instalaciones del batallón”, reiteró.

El fotógrafo detalló que en el lugar encontró varios entables mineros, tuberías, maquinaria, mesas de clasificación de oro y procesos con mercurio, lo que evidenciaba una operación activa.

¿Quién controla la minería ilegal y cómo circula el oro?

Ríos señaló que, de acuerdo con testimonios de los mineros, un grupo armado ejerce control total. “Tienen que pagar por entrar, por cada grano de oro extraído y por los equipos”, explicó, al agregar que también definen los puntos de venta.

Describió el proceso de comercialización del oro. “Lo llevan a una de las cientos de compraventas que hay en Caucasia”, indicó, donde es pesado, pagado y posteriormente vendido a comercializadoras con documentos que lo registran como producción de pequeña escala.

Sobre la presencia de la fuerza pública, afirmó: “No es afuera, es adentro”, al insistir en que la minería ocurre dentro del perímetro militar. También relató momentos de tensión durante una intervención. “Pensamos que nos íbamos a quemar”, dijo, al describir enfrentamientos entre mineros y uniformados.

También, señaló que no cuenta con pruebas sobre posibles beneficios de integrantes de la fuerza pública. “Nada que yo pueda probar”, afirmó, al indicar que las investigaciones continúan basadas en evidencia verificable y testimonios recogidos en terreno.

*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM

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