renovación urgente para un servicio asistencial seguro, eficaz y confiable

Patricia Durán Carrasco
Fotos: Gabriela Vázquez Vegas / Ana Fernández Agüero

La obsolescencia de los dispositivos electrónicos es una realidad en todos los sectores, afectando tanto a usuarios como a profesionales, lo que deriva en un funcionamiento incorrecto de los equipos. En el sector sanitario, esta situación pone en riesgo la salud de los pacientes, marcando la diferencia entre un abordaje exitoso o no. Además de la que aparecía de manera tradicional, ligada al desgaste de piezas o la desactualización del software, en la actualidad se dan otros tipos de obsolescencia por la creciente aparición de nuevos sistemas, como la clínica o la conectividad, ambos marcados por la interoperabilidad de datos.

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“Los dispositivos tecnológicos tienen una curva de desgaste y de obsolescencia que dejan inservible el equipo”, señala el Dr. José Carmelo Albillos, presidente de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), durante su participación en una mesa de expertos enmarcada en el I Ciclo Communis Medtech cuyo objetivo es reflexionar sobre la compra basada en valor, organizada por iSanidad. Durante esta mesa, los profesionales han dejado patente que la renovación del parque tecnológico sanitario es una necesidad urgente para garantizar un servicio a la ciudadanía seguro, eficaz y confiable.

La obsolescencia en los equipos médicos puede poner en riesgo la vida de los pacientes

A pesar de las nuevas tecnologías existentes en el mercado permiten un mejor abordaje de las enfermedades y una mayor seguridad, se pone encima de la mesa la idea de “romper el concepto del modelo de propiedad y cambiarlo a un modelo de servicio”, manifiesta Rafael Marcote, subdirector de Compras y Logística del Servicio de Salud de Islas Baleares. Este modelo de servicio garantizaría la actualización constante de los equipos, para disponer de un servicio sanitario adaptado a las necesidades actuales y futuras de los pacientes.

Para facilitar y agilizar la actualización del parque tecnológico, la Seram ha elaborado una guía, titulada ‘Propuesta para la renovación y actualización tecnológica continua en radiología’, que indica la pauta correcta para el mantenimiento de los equipos sanitarios, con el fin de evitar una actualización tardía y realizar así una renovación homogeneizada. En este sentido, la guía marca cuántos equipos hay que renovar al año tanto a nivel regional como nacional.

Rafael Marcote, subdirector de Compras y Logística del Servicio de Salud de Islas Baleares; Carina Escobar, presidenta de la POP; Joaquín Estevez, presidente de la Fundación Sedisa; y Dr. Javier García, presidente de Sedar.

Al mismo tiempo, los hospitales se enfrentan a otro escollo: contar con una tecnología muy antigua, “con el consecuente problema de no encontrar recambios para las partes deterioradas, provocando el reemplazo de todo el producto”, matiza el Dr. Javier García, presidente de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (Sedar), que agrega que esto supone un gasto económico elevado a los centros.

La rapidez con la que aparece la obsolescencia y la falta de financiación complican a los gestores la posibilidad de realizar una previsión y una planificación adecuada para conocer el porcentaje de equipos que deben actualizarse. Por ello, el papel de las sociedades científicas es esencial para luchar contra la obsolescencia, ya que pueden ofrecer “recomendaciones que avalen ante un gestor que financiación requiere el hospital para la renovación de los equipos”, observa el Dr. Albillos.

Los gestores de los hospitales no pueden realizar una planificación adecuada en la renovación tecnológica debido a la falta de financiación y la antigüedad de los equipos

Para Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), “debemos tener un concepto de compra a corto plazo, para disponer de un presupuesto a lo largo del año, ya que la visión a largo plazo es mucho más cara”. En esta línea, Joaquín Estevez, presidente de la Fundación de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), plantea la búsqueda de un mapa de activos que integre “criterios de renovación homogéneos y financiación plurianual, así como una conexión más fuerte entre tecnología, datos y modelo asistencial”.

Sin embargo, el sistema no está adaptado todavía para implementar la inteligencia artificial (IA) con seguridad, ya que Estevez considera que “todavía hay mucho que hacer en relación con la equidad, la aplicación de protección de datos y el control de estos”. Desde el Ministerio de Sanidad, se ha calificado la IA como un producto sanitario y se está trabajando en algoritmos de diagnóstico.

“La inteligencia artificial es una herramienta positiva y buena, pero mientras se prueba y se utiliza en la práctica clínica hay que regularla”, explica Javier López Jerez, subdirector general de Asuntos Generales y Económico-Presupuestarios del Ingesa. A su juicio, “no somos conscientes de que no vamos a tener todas las garantías hasta que no estén reguladas”.

La implantación de la tecnología hay que plantearla de una manera estratégica y bajo un modelo de servicio

Respecto a su integración, la falta de liderazgo en las gerencias médicas está dificultando la evolución de la parte tecnológica en los hospitales, mientras que la integración de la IA en el sector salud se está realizando a “un nivel micro de profesionales y del servicio”, expone el Dr. Albillos. La falta de validación de aplicaciones de IA está provocando que algunos profesionales sanitarios opten por utilizar herramientas de IA generales en su práctica clínica que les ayudan a reducir la carga asistencial, según los expertos. Por ello, “hay que ser proactivos y validar las aplicaciones que funcionan y acelerar su implantación, porque son necesarias para garantizar la seguridad de los datos clínicos”, añade Albillos.

El Dr. José Carmelo Albillos, presidente Seram, y Javier López Jerez, subdirector general de Asuntos Generales y Económico-Presupuestarios del Ingesa.

Con la “avalancha de opciones y posibilidades” que comienzan a existir con la aparición de la IA, hay que conseguir que la inteligencia artificial no tenga sesgos, para tener una mayor garantía y seguridad”, recuerda Marcote. Además, durante su intervención, Marcote matiza que la implementación de esta tecnología hay que plantearla de modo estratégico, “ya que los pacientes requieren una mayor atención por parte del profesional”.

Uso de datos del paciente

Dentro de la adopción de la IA, los pacientes desempeñan un papel relevante en relación con la confianza y la digitalización del sistema. En este contexto, “existe un cambio cultural, que requiere de una formación para los profesionales, los gestores y los pacientes, para entender el nuevo esquema que supone que los datos sean del paciente y cómo vamos a trabajar en ello”, explica Escobar.

En este punto, la transparencia del uso de los datos es clave, como destaca Marcote: “Es como ponemos en valor el dato y como convertimos esos datos en inteligentes para que aporten algo al sistema y que no sea un cúmulo de información”. Desde la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, tienen un convenio firmado con la Secretaría de Salud Digital del Ministerio de Sanidad, para formar a la ciudadanía a través de una serie de programación, en la que se les explica “cómo se utilizan los datos y cómo pueden revertirse en su propia salud”, concluye Escobar.

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