Los libros de segunda mano se suelen encontrar en librerías pequeñas, tiendas raras y en ferias independientes. Y mientras el público puede estar dirigiendo la mirada a libros nuevos y actuales, las empresas de inteligencia artificial parecen estar más interesadas en esos libros arrumados bajo carteles de remate.
Así lo han notado algunos libreros de Barcelona, tras recibir singulares órdenes de compra. Se trata de un caso que se ha repetido en varias librerías europeas.
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Según el diario El País, la finalidad estaría en digitalizar los libros e incorporarlos a sistemas de inteligencia artificial. Las compras se realizaban a través de ZoomBooks (empresa canadiense de compra-venta de libros de segunda mano) y los envíos se dirigían a operadores logísticos intermediarios como PrepFort, en Illinois. Esta última se dedica a escanear, catalogar y registrar datos.
Sin embargo, se trata de una estructura de mercado difícil de rastrear. El caso ha recordado un informe de Washington Post, en el que se menciona un programa interno de Anthropic conocido como Project Panama. Este programa, indica El País, serviría para digitalizar a gran escala libros impresos con el fin de incorporarlos a sus sistemas de inteligencia artificial.
El problema es que intervenir en libros impresos implica su destrucción. Y es que desencuadernar un libro para liberar sus páginas permite escanear y digitalizar más rápido, comparado con un sistema de biblioteca común.
A esto se suma que por años los modelos de inteligencia artificial han sido entrenados con documentos, páginas webs, foros y demás fuentes de información en Internet. Hoy parecen apuntar a la fuente primaria: los libros que dejamos de leer.
“Compran libros especializados, de escasa salida comercial y gran valor documental: estudios locales, publicaciones técnicas, gastronomía tradicional o ensayos que a menudo solo interesan a investigadores”, apunta Marçal Font, de la librería librería Fènix de Badalona.
Esta tendencia genera dudas sobre el respeto a la propiedad intelectual, así como la originalidad de la información en IA. Por otro lado, uno de los principales riesgos que encuentra Patrícia Ventura, doctora en Comunicación, Medios y Cultura por la Universitat Autònoma de Barcelona, es la privatización del conocimiento.
“El conocimiento tiene que seguir siendo un bien público, y respondiendo a lógicas de transparencia, reconocimiento de autoría y sostenibilidad”, sostuvo la especialista.













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