Nieves Sebastián Mongares
Gabriela Vázquez Vegas/Ana Fernández Agüero (Fotografía y vídeo)
“Garantizar el bienestar, confort y entorno de todas las personas que viven en nuestras residencias”. Así define Eva Ochoa, responsable asistencial de Amavir, los principios de ‘Guiados por ti’, modelo atencional que guía la actividad diaria del grupo de residencias. “Lo que persigue el modelo -continua Ochoa- es un cambio de mirada, poder mirar a través de los ojos de las personas que forman parte de cada centro, trabajadores y residentes, conociendo qué les hace felices”. A este respecto, Iván Mengod, trabajador social en Amavir Pozuelo, añade que en el caso de los usuarios la meta reside en “buscar la continuidad del proyecto vital que han empezado y que no se tiene que detener por estar en una residencia, ayudándoles a sentirse válidos y seguir teniendo voz en las decisiones del día a día”.
Adoptar este cambio de mirada, afirma Mengod, implica “ponerse en los pies de la otra persona, con sensibilidad y rompiendo las dinámicas”. Para Ochoa, es necesario “flexibilizar y pasar de una atención centrada en el servicio a una centrada en la persona, quitando el encorsetamiento y adaptándonos a cada caso”.
Una de las premisas del modelo reside en pasar de una atención centrada en el servicio a una asistencia enfocada en la persona
Esto en el día a día de las residencias supone hacer un análisis continúo, detectando las fortalezas y debilidades de cada centro y las personas que los componen. Un aspecto relevante, como destaca Iván Mengod, es que “si un trabajador conoce en profundidad a quién está tratando, puede conocer su historia de vida y sus gustos, lo que facilita el día a día”. Y este aspecto se materializa en cada centro de diferentes maneras. Una de ellas, ejemplifica Ochoa, es “el proyecto ‘Desayuno con diamantes’ en el que una serie de personas manifestaron que valoraban mucho esta comida del día, por lo que se reúne a un grupo de personas en una mesa perfectamente colocada, con todos los elementos y en la que pueden charlar y tomarse su tiempo”.


“No tienen por qué ser grandes cosas, las cosas pequeñas tienen gran significado; por ejemplo, había un grupo de personas que estaban un poco decaídas, llegó una persona nueva que le gustaba el ajedrez y formamos un grupo, lo que les animó bastante”, explica Mengod. Y es que, como apunta Ochoa, “los trabajadores pasamos a ser meros dirigentes, ellos nos dicen qué quieren y les gusta para ponerlo en marcha”.


En definitiva, precisa Mengod, “intentamos que las actividades no vengan de arriba abajo, sino de abajo a arriba”. Esto es positivo en el contexto de la actividad del centro porque, en palabras de Ochoa, “tener una ocupación significativa es bueno para todos: ellos ganan porque hacen algo que les atrae y no es cualquier tarea, están ocupado terapéuticamente, estimulando o manejando una serie de funciones cognitivas y los trabajadores ven que la persona que están cuidado está feliz y eso les tranquiliza, por lo que la atención va a ser más distendida”.
La emoción, motor del cambio
Dentro del modelo, Ochoa apunta que “entre los principios básicos se encuentran la autodeterminación, inclusión, bienestar físico, y las relaciones”. Mengod puntualiza que “todo ello forma parte de la pirámide de Maslow, y lograr que todos estos aspectos estén asentados sustentan la base para construir el modelo ‘Guiados por ti’”. Los dos expertos resaltan la importancia de la formación, continua y actualizada para poder dar respuesta a todas estas necesidades e ir más allá. “Tiene que ir muy integrada una parte de sensibilización, no es formar por formar ni aprender solo teoría”, detalla Ochoa. Por su parte, Mengod considera que “hay que entender bien los principios que hay detrás, integrarlos y creer en ello, porque si este modelo se hace sin convicción no tiene sentido”.
“Una de las premisas es la emoción como motor de cambio, ‘Guiados por ti’ es un modelo emocional, se mueve por emociones y buscamos siempre que trabajadores y residentes conecten para poder ver qué capacidades tienen y potenciarlas”, desarrolla Ochoa. Esto comprende conocer las costumbres y aficiones de todas las personas que conforman las residencias. También, atendiendo a la realidad de cada uno de ellos, porque como expone Mengod, “no hablamos solo de perfiles que están bien a nivel cognitivo y a veces hay que extraer información de las familias para conocer estos detalles”. En estos casos, la responsable asistencial de Amavir indica que “prevalece la comunicación no verbal”. Así, los especialistas se muestran de acuerdo en que entender a cada residente con las herramientas disponibles es crucial en cada caso.
Conocer las preferencias de los residentes es esencial, recurriendo a familiares o a la comunicación no verbal en personas con problemas a nivel cognitivo
Esto también es posible dada la evolución en la asistencia que han experimentado las residencias. “Empecé de psicóloga en 2005 y siempre cuento un ejemplo de cómo se daba una atención centrada en el servicio: en el comedor, se agrupaba a las personas por patologías como aquellos que eran diabéticos o de masticación difícil, mientras que ahora, sé las características de cada persona, pero prima que se sienten cerca de una persona con la que quieren conversar”, expresa Ochoa.
La flexibilización de protocolos es clave para lograrlo y, en este sentido, Mengod recalca que “esto aplica desde la hora de levantarse hasta el momento de la ducha; para ellos, tiene gran importancia y por ello dentro de las posibilidades y el funcionamiento de cada centro, hay que contemplar la posibilidad de flexibilizar”. Ochoa remarca que en este proceso “hay que seguir interesándose por cada caso frecuentemente, porque a lo mejor están bien un día y al siguiente no”. La responsable asistencial del grupo de residencias aporta que “hay que transmitirles que los profesionales están ahí para ayudarles y acompañarles, en línea con ellos”.


Un elemento clave es que los usuarios tengan perfiles de referencia, con los que conecten más, para poder trasladarles sus necesidades. “Para ello tiene que haber un vínculo, si no, va a ser complicado”, indica Mengod. Para Ochoa, esta figura de referencia es esencial porque “va a mirar un poco más con detenimiento, saber qué le gusta al residente y qué no, e ir absorbiendo todo lo posible; también para luego trasladarlo al resto de compañeras y que si la figura de referencia está ausente, otras puedan ejercer este rol”.
Implantación en los centros
Eva Ochoa explica que ‘Guiados por ti’ se ha implantado mediante un plan de acción diferenciado por fases. “El arranque fue mediante formación y sensibilización, orientando el modelo hacia la humanización del cuidado y haciendo ver que no se trata de trabajar más, sino de trabajar mejor y diferente”, subraya la responsable asistencial de Amavir. E ir paso a paso, según explican los especialistas, ha sido una de las claves de la integración del modelo. “Ha sido progresivo, en un periodo de seis o siete mesas, con visitas de seguimiento y desde la central; también ha sido importante la comunicación intercentros, poder conectar y compartir conocimientos”, explica Ochoa. Iván Mengod coincide en que “es muy importante la comunicación con compañeros de otros centros, comparando y debatiendo sobre diferentes acciones en este proceso”.
Algunos centros impulsan actividades conjuntas relacionadas con el cine o la actividad física con el objetivo de tejer redes entre usuarios
Precisamente, durante la integración del modelo atencional, la relación con otros centros ha sido fructífera para trabajadores y residentes. Como cuenta Ochoa, “uno de los centros realizó una acción consiguiendo entradas económicas para el cine y se invitó a otras residencias de la zona a participar, accediendo con nuestros transportes adaptados para que pudieran compartir la experiencia”. “También se organizan unas olimpiadas, en las que los residentes se preparan durante meses y luego se juntan diferentes centros en este evento, incluso con premios y medallas”, señala la responsable asistencial. “Al final, con todas estas iniciativas, se construyen redes”, asevera Mengod.
Y en este tipo de proyectos también se sigue la máxima de involucrar a usuarios y trabajadores. En palabras de Ochoa, “en voluntariado, se hacen campamentos intergeneracionales, en los que participan hijos y nietos de trabajadores y residentes para compartir experiencias”. Siguiendo este hilo, Mengod resalta que “otra parte positiva de compartir con otros centros es que estas experiencias revierten en más conocimiento”.
Herramientas del modelo
Eva Ochoa e Iván Mengod se muestran de acuerdo en que hay dos herramientas indispensables en el modelo: la historia de vida y la ficha de deseos y preferencias. “La historia de vida es muy poderosa; nos permite tener entre manos un relato de vida, algo que merece tiempo para leerlo y absorber la información”, valora Mengod. En los casos que el residente no sea capaz de aportar toda la información necesaria, remarca, “se puede contar con la familia o un informador fiable”. Todo esto contribuye a humanizar la atención, individualizándola. Volviendo al cambio de mirada que supone este modelo, Ochoa incide en que “no es lo mismo hablar como se hacía antes del paciente con alzhéimer de la habitación 125 que de Juan Ramón, una persona con unos estudios y dedicación, que le han marcado”.
Los expertos exponen que la historia de vida y la ficha de deseos y preferencias son herramientas clave para la implantación del modelo ‘Guiados por ti’
Escuchando a los usuarios, como indica Mengod, surgen sinergias. “Al conocer historias de vida nos hemos dado cuenta de que un residente tenía relación con familiares del pueblo de otra persona, lo que hace que conecten historias”, resalta el trabajador social. Todo ello repercute directamente en el día a día y bienestar de los residentes. “Queremos que nos cuenten, por ejemplo, cómo dormían en su casa, porque si lo hacían con la televisión puesta un rato, vamos a dejarla encendida y dar continuidad a su rutina; por ello, identificarlo y recogerlo en la ficha de preferencias, es clave”, manifiesta Ochoa. “Todo esto les facilita poder seguir decidiendo y tener un proyecto vital lo más continuo posible”, concluye Mengod.















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