Redacción
La vacunación frente a herpes zóster en pacientes crónicos plantea en España retos que un grupo de investigadores, especialistas en medicina familiar y comunitaria, han ubicado especialmente en la necesidad de extender la inmunización al conjunto de patologías crónicas de manera homogénea, algo que a día de hoy no se da entre regiones. Pero también creen que haría falta “fortalecer las sinergias” entre los profesionales de atención primaria y de atención hospitalaria.
La revisión de la literatura científica, un artículo publicado en la revista ‘Medicina de Familia’ de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), refuerza la idea de que es necesario aumentar la cobertura en población adulta por su “mayor susceptibilidad” a padecer herpes zóster. “Lo que puede deteriorar, en ocasiones, el curso de su enfermedad de base”, recalcan. El herpes zóster puede llegar a causar complicaciones graves, como un dolor intenso y debilitante, lo que impacta directamente en la calidad de vida “de las personas que lo padecen y de su entorno”.
La discrepancia entre territorios se da en patologías crónicas como diabetes de tipo 1 y 2, asma, epoc o enfermedades cardiovasculares. Mientras en Melilla, ponen los autores como ejemplo, la vacunación está financiada, además de a los grupos poblacionales que establece el Ministerio de Sanidad (adultos a partir de 50 años y adultos a partir de 18 años con mayor riesgo de herpes zóster), también para personas con enfermedades crónicas a partir de 50 años, como epoc, diabetes de tipo 1 y 2, asma, cardiopatía crónica y enfermedades con riesgo de accidente cerebrovascular.
La vacunación frente al herpes zóster para estos enfermos crónicos “es especialmente relevante”, enfatizan los autores, debido a la situación basal deteriorada causada por su enfermedad de base
“Sin embargo, existen diferencias regionales en la financiación de los grupos de vacunación”, continúan, a pesar de las recomendaciones de sociedades científicas como la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS), que aconseja vacunar frente a herpes zóster, además de a los casos que establece Sanidad, a perfiles de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, esclerosis múltiples, inmunodeficiencias primarias y enfermedades crónicas (DM, EPOC, asma, ECV, insuficiencia renal, depresión).
“En este sentido, son varias las autoridades sanitarias y las guías de práctica clínica las que recomiendan la vacunación” con la vacuna recombinante adyuvada “en los pacientes con enfermedades crónicas”. “Esto es especialmente relevante, dada la situación basal deteriorada de muchos de estos pacientes, a causa de su enfermedad de base”, justifican.
Potenciar la prevención
Para alcanzar un escenario óptimo de inmunización en el conjunto de la población más vulnerable, también se debería incluir en las vacunaciones a pacientes adultos cónicos. Como contraponen, en población pediátrica la práctica de administrar la vacuna está más extendida. Es más, en enfermos crónicos, las coberturas de vacunación registradas “continúan siendo subóptimas”.
Como medida coste-efectiva, la inmunización es la vía por la que abogan los especialistas. Y ella recae sobre todo sobre la atención primaria. No obstante, son pacientes cuyo seguimiento también recae sobre otros especialistas del ámbito hospitalario. “En consecuencia”, argumentan, “es esencial integrar la vacunación frente a las diferentes enfermedades infecciosas, como el HZ, dentro de los cuidados del paciente crónico, incluyendo a todos los niveles del sistema de salud”.
La vacuna recombinante adyuvada frente al herpes zóster autorizada desde 2021, que la convierte en la única en nuestro país, se presenta bajo el nombre comercial de Shingrix® (GSK), y previene de esta patología y sus complicaciones asociadas. Los especialistas recuerdan que esta “ha demostrado ser eficaz en diferentes poblaciones, en particular en los pacientes con enfermedades crónicas”. Por ello, promueven que “informar y proteger a los pacientes de riesgo frente al herpes zóster con la vacuna recombinante adyuvada requiere de una buena coordinación entre los especialistas de atención primaria y hospitalaria”.
Por último, los autores apuntan que también “es indispensable transmitir un mensaje único de confianza en las vacunas en los ámbitos de la atención primaria y hospitalaria”. Todo ello, concluyen, es clave para concienciar a los pacientes “acerca de los beneficios de la vacunación y de los riesgos a los que se exponen si sufren enfermedades infecciosas, entre las que se incluye el herpes zóster”.













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