Anuario iSanidad 2025
Dra. Paloma Casado, directora gerente del Hospital Universitario del Sureste del Servicio Madrileño de Salud (Sermas)
Nadie es ajeno que, en el momento actual, confluyen ciertas características que podrían situarnos en un verdadero cambio de era: tecnologías disruptivas, cambios demográficos y socioculturales, incluso cambios en los valores de la sociedad que están influyendo en nuestro sistema sanitario.
En este contexto, cambiante en extremo, es en el que dirigir un hospital público en la Comunidad de Madrid ha de ir mucho más allá de la mera gestión adecuada de los recursos. Se nos presentan retos estructurales que sólo podremos afrontar con visión estratégica y de futuro, capacidad de adaptación, y un liderazgo comprometido con las personas guiado por los valores de equidad y solidaridad de nuestro sistema sanitario público.


Nos enfrentamos a la escasez de profesionales, al envejecimiento de las plantillas y, con ello, a la necesidad de atraer y fidelizar el talento en un entorno cada vez más competitivo. Afrontar este reto supone trabajar en un conocimiento profundo de las personas que componen las organizaciones, y también de sus motivaciones. Por tanto, debemos avanzar hacia modelos organizativos más flexibles que impulsen el desarrollo profesional, favorezcan la conciliación y reconozcan el compromiso.


Nos enfrentamos a la escasez de profesionales, al envejecimiento de las plantillas y, con ello, a la necesidad de atraer y fidelizar el talento en un entorno cada vez más competitivo
El incremento de coste de las nuevas tecnologías y tratamientos, unido a una ciudadanía cada vez más demandante, amenaza la sostenibilidad y nos obliga a adoptar medidas para un uso adecuado de los recursos. Hoy en día, eventos que en otras épocas se consideraron crisis vitales forman parte de nuestra demanda asistencial —lo cual supone un coste de oportunidad si no discriminamos adecuadamente— y respondemos con nuevos modelos organizativos basados en la atención remota, en el trabajo en red o la delegación de competencias.
El papel de los pacientes, sus familias y la ciudadanía es un elemento clave en este cambio de era. Hacer al paciente partícipe del sistema y cogestor de su enfermedad favorece un mejor uso de los recursos y contribuye al éxito de las acciones de promoción de la salud y prevención.
En el Hospital Universitario del Sureste impulsamos iniciativas de participación como el programa Acompáñame, pionero en la Comunidad de Madrid y dirigido a personas con problemas de salud mental en fase estable, para acompañar a pacientes en situaciones de mayor vulnerabilidad. Este proyecto refuerza la humanización de la atención, da voz al paciente y genera un impacto positivo tanto en quienes reciben como en quienes ofrecen el acompañamiento.
Este proyecto refuerza la humanización de la atención, da voz al paciente y genera un impacto positivo tanto en quienes reciben como en quienes ofrecen el acompañamiento
Y, cómo no hablar en este cambio de era del compromiso medioambiental, que no puede separarse, en la gestión del día a día, de un permanente rediseño de los procesos que vaya orientado a eliminar todo aquello que no aporta valor o que puede generar resultados negativos sobre los pacientes. Es el momento de integrar criterios de eficiencia energética y compra pública sostenible en los proyectos de mejora de nuestros procesos.
Dejo para lo último lo que algunos consideran el gran reto de nuestro sistema: la transformación digital y el uso de la inteligencia artificial (IA). La automatización de tareas repetitivas que no aportan valor, junto con un uso ético y responsable de la IA, pueden contribuir a la sostenibilidad del sistema y facilitar nuevos modelos organizativos. Este avance exige una gestión rigurosa del dato, basada en información fiable e integrada que permita tomar decisiones fundamentadas y evaluar resultados. Avanzar hacia una cultura del dato requiere inversión tecnológica, formación y un cambio cultural que debemos liderar desde la dirección.
En este marco, el Hospital Universitario del Sureste ha desarrollado herramientas como Asigna, para la asignación dinámica de camas, o sistemas de automatización de la programación quirúrgica. El reto final es poner la IA al servicio de los profesionales y, con ello, de los pacientes y sus familias. No obstante, por mucho que actualmente ya estén en uso asistentes virtuales basados en IA, el paciente va a seguir necesitando comprensión, escucha, respeto y que otro ser humano le acompañe en momentos vitales de especial vulnerabilidad, como la enfermedad o la muerte.
Avanzar hacia una cultura del dato requiere inversión tecnológica, formación y un cambio cultural que debemos liderar desde la dirección
Por ello, es cada vez más necesario que nos focalicemos en facilitar el crecimiento personal de nuestros profesionales en competencias exclusivas del ser humano. Pero no podemos afrontar de manera adecuada ninguno de estos retos si no trabajamos en profundidad el cambio cultural de las organizaciones. Este cambio no llega espontáneamente: se promueve o no se produce. Y como la cultura de las organizaciones la conforman las personas, como directivos debemos conocer cuáles son sus motivaciones, sus necesidades y expectativas, y trazar actuaciones que las conjuguen con las de los pacientes y sus familias.
En definitiva, liderar hoy ante los retos de la nueva era exige ser flexible, generar confianza, implicar a los equipos y construir proyectos compartidos que trasciendan lo inmediato. La formación en competencias directivas, la orientación a resultados, la participación de los pacientes y la colaboración entre centros e instituciones serán claves para afrontar con éxito los retos que tenemos por delante.
El futuro de la sanidad pública madrileña se está construyendo hoy, y quienes estamos aquí tenemos la responsabilidad de dirigir con coherencia y una mirada estratégica, pero también profundamente humana.
Entrevista con el apoyo de Sedisa















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