Redacción
La teranóstica ha demostrado un notable crecimiento y potencial en la práctica clínica, pero su consolidación requiere superar retos que incluyen el suministro y la capacidad de infraestructuras tecnológicas para poder contar con los radiofármacos necesarios. Su aterrizaje en la práctica clínica ya es una realidad y crece año a año, pero aún hay que integrar la dosimetría para lograr tratamientos más precioso y personalizados. Son algunos de los temas centrales que han ocupado a clínicos y académicos de referencia en medicina nuclear y teranóstica reunidos en Madrid por GE HealthCare con motivo del Día Mundial de la Teragnosis.
Analizaron el presente y el futuro de una disciplina llamada a transformar el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Los expertos señalan que la teranóstica, que integra el diagnóstico por imágenes y las terapias dirigidas para el tratamiento personalizado de la enfermedad, no sustituye a las terapias oncológicas existentes, sino que se suma a ellas para optimizar el tratamiento y contribuir a alargar y mejorar la vida de los pacientes.
La aplicación de la teranóstica aún está disponible en un número limitado de centros especializados, pero sus indicaciones irán ampliándose a nuevas dianas y radiofármacos
Su aplicación, aunque está disponible en un número limitado de centros especializados, ya es una realidad en indicaciones como tumores neuroendocrinos, cáncer de próstata y cáncer de tiroides, y que el desarrollo clínico se está ampliando hacia nuevas dianas y radiofármacos con la previsión de que en el futuro pueda aplicarse en áreas como el cáncer de mama, páncreas y enfermedad de Alzheimer.
Desde la experiencia hospitalaria, los ponentes han puesto sobre la mesa los principales retos en España y Europa: problemas de suministro de radiofármacos, marcos regulatorios complejos, necesidad de disponer de ciclotrones y equipamiento validado, presión asistencial, listas de espera, circuitos logísticos exigentes y una coordinación cada vez más estrecha entre medicina nuclear, oncología, radiofísica, radiofarmacia y otros servicios. A ello se suman desafíos de financiación y reembolso, así como la necesidad de mejorar la selección de pacientes y la evaluación temprana de la respuesta para hacer más eficiente el uso de los tratamientos.


Dr. Alonso Farto: «Si queremos escalar este modelo asistencial, la disponibilidad de ciclotrones y la colaboración europea van a ser decisivas»
«La teranóstica ya ha demostrado su potencial con un crecimiento del 15% cada año, pero para que pueda consolidarse en la práctica clínica necesitamos resolver cuellos de botella muy concretos, como el suministro, la regulación y la capacidad de producción. Si queremos escalar este modelo asistencial, la disponibilidad de ciclotrones y la colaboración europea van a ser decisivas», ha señalado el Dr. Juan Carlos Alonso Farto, jefe del Servicio de Medicina Nuclear en Hospital General Universitario Gregorio Marañón.
En esa misma línea, la Dra. Irene Torres Espallardo, radiofísico especialista e investigadora en el Servicio de Medicina Nuclear en el Hospital Politecnic i Universitari La Fe, ha incidido en que uno de los factores clave para avanzar será incorporar plenamente la dosimetría como parte del abordaje clínico, ya que «no debe entenderse como radioprotección, sino como una herramienta para hacer los tratamientos más precisos, más seguros y más personalizados. Cuanto mejor seamos capaces de cuantificar la imagen, mejor podremos optimizar la terapia para cada paciente».
Esa necesidad de precisión y planificación se traslada también al terreno asistencial. El Dr. Rafael Díaz Expósito, jefe del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Politecnic i Universitari La Fe, ha subrayado que «la experiencia asistencial demuestra que no basta con disponer de la terapia. Hacen falta circuitos ágiles, radiofármacos, capacidad diagnóstica, equipamiento y una coordinación muy estrecha entre especialistas para que el paciente llegue a tiempo y en las condiciones adecuadas».
David Izquierdo: «Los nuevos radiotrazadores, la imagen avanzada, el software y la inteligencia artificial van a abrir nuevas vías clínicas y de investigación»
A esto se suma, como apunta el Dr. Luis Martínez Dhier, jefe asociado del Servicio de Medicina Nuclear en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, la necesidad de garantizar la sostenibilidad del modelo: «si queremos que la teranóstica sea sostenible, tendremos que mejorar la selección de pacientes, identificar antes quién responde mejor y apoyarnos en biomarcadores y herramientas de imagen que hagan más eficiente la toma de decisiones. El reto no es solo clínico o tecnológico: también es organizativo, financiero y multidisciplinar«.
Con la vista puesta en el futuro, David Izquierdo García, profesor adjunto de Radiología en la Facultad de Medicina de Harvard y profesor distinguido en la Universidad Carlos III de Madrid, ha centrado su intervención en el impacto que la salud cardiovascular tiene en la respuesta a los tratamientos de cáncer. En este sentido, ha matizado que «los nuevos radiotrazadores, la imagen avanzada, el software y la inteligencia artificial van a abrir nuevas vías clínicas y de investigación. El futuro pasa por conectar mejor detección, predicción y tratamiento para llevar la precisión a más enfermedades y a más pacientes».














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