Redacción
Entender la elección MIR no solo como un indicador de preferencia profesional, sino también como una expresión de la arquitectura territorial y de sostenibilidad futura del Sistema Nacional de Salud (SNS) es la propuesta de cambio de marco interpretativo que plantea el informe del Observatorio MIR 2026 de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), que constituye el primer análisis en profundidad del proceso de adjudicación MIR 2026. Este documento está orientado a promover una lectura rigurosa, contextualizada y responsable del proceso de adjudicación de plazas MIR en Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC), evitando “interpretaciones reduccionistas que no incorporan las particularidades estructurales de la especialidad”.
El informe identifica una cobertura heterogénea entre comunidades autónomas, provincias y unidades docentes, con un patrón caracterizado por mayor concentración inicial en áreas urbanas y nodos docentes consolidados y una cobertura progresiva en territorios rurales o periféricos. El documento subraya que estas diferencias no deben interpretarse como desinterés hacia la especialidad, sino como consecuencia de la propia configuración territorial de la Medicina Familiar y Comunitaria, la atención primaria y el Sistema Nacional de Salud.
El informe del Observatorio MIR 2026 realiza un análisis en profundidad del proceso de adjudicación de plazas de Medicina Familiar y Comunitaria
En palabras de Remedios Martín, presidenta de la Semfyc, “los datos del MIR deben interpretarse con responsabilidad y contexto. Medicina Familiar y Comunitaria no comparte las mismas características ni necesidades que otras especialidades. Es la especialidad que da respuesta al mayor volumen asistencial, garantiza la presencia sanitaria en todo el territorio, ciudades, ámbito rural, y asegura la continuidad de la atención centrada en las personas”.
En este sentido, a fecha de 18 de mayo, en la elección MIR, Medicina Familiar y Comunitaria acumula 444 plazas adjudicadas sobre una oferta total de 2.544, equivalente a una cobertura del 17,45%, manteniéndose como la especialidad con mayor volumen formativo del sistema y también la de mayor implantación territorial. Para seguir en tiempo real la adjudicación de plazas de la especialidad, la Semfyc lanzó el observatorio La Mirilla.
Uno de los hallazgos centrales del análisis es la existencia de comportamientos territoriales muy diferenciados. Navarra (62,5%), Cantabria (37,8%) y País Vasco (37,4%) lideran el proceso de adjudicación, configurando un eje norte que vuelve a mostrar elevada capacidad de atracción y consolidación docente. En paralelo, el informe identifica provincias y comunidades con procesos de cobertura más progresivos, particularmente en territorios interiores o periféricos. Esta situación afecta especialmente a provincias con menor densidad poblacional y elevada dispersión territorial, configurando lo que el Observatorio denomina “territorios con mayor recorrido de mejora”.
Asimismo, el análisis pone el foco sobre Andalucía, Cataluña y Madrid, las tres comunidades con mayor volumen formativo del país, tanto en Medicina Familiar y Comunitaria, como para el resto de las especialidades. Aunque concentran el mayor número absoluto de adjudicaciones, presentan porcentajes relativos inferiores debido al tamaño de la oferta y a la propia distribución territorial de la especialidad.
La especialidad acumula 444 plazas adjudicadas, siendo Navarra, Cantabria y País Vasco las regiones con más adjudicaciones
Por otro lado, el informe introduce una lectura comparada entre Medicina Familiar y Comunitaria, Medicina Interna y Pediatría, defendiendo que cada especialidad, a pesar de ser los tres grandes de perfil generalista, responde a una lógica territorial y asistencial distinta. Mientras Pediatría reproduce redes de alta complejidad y Medicina Interna refleja la arquitectura hospitalaria, y MFyC constituye la principal especialidad de cohesión territorial del SNS, manteniendo presencia docente y asistencial en ciudades pequeñas, áreas rurales y territorios donde otras especialidades tienen implantación limitada.
Desde esta perspectiva, la Semfyc plantea que el proceso MIR debe entenderse también como una herramienta de ordenación territorial y sostenibilidad del sistema sanitario, capaz de distribuir capacidades futuras de atención y cobertura sobre realidades asistenciales muy diversas.
Asimismo, el informe concluye con una llamada explícita a evitar interpretaciones simplificadas y propone incorporar variables estructurales al análisis del proceso, como la menor cobertura inicial no equivale automáticamente a menor interés profesional; las comparaciones entre especialidades deben ajustarse por volumen de plazas y exposición territorial; las grandes ciudades no explican por sí solas el comportamiento del proceso; y debe distinguirse entre especialidades de concentración hospitalaria y especialidades de cobertura territorial.














Deja una respuesta