El uso de PRP en artrosis muestra resultados prometedores en la mejora del dolor y la función articular

Nieves Sebastián Mongares
En el marco de la medicina regenerativa, el plasma rico en plaquetas (PRP) se erige como una línea prometedora en el tratamiento de las enfermedades reumáticas, entre las que destacan la artrosis y determinadas tendinopatías. Así lo expuso la Dra. Cristina Martínez Dubois, reumatóloga del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander) durante la conferencia ‘Innovaciones en Medicina regenerativa en Reumatología: terapias celulares, factores de crecimiento y avances en reparación tisular’, que se desarrolló en el marco del 52 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), celebrado en Bilbao.

La Dra. Martínez Dubois expuso que el abordaje de la artrosis supone un gran desafío, puesto que tiene una alta prevalencia que sigue en aumento por el envejecimiento poblacional, afectando a más de 600 millones de personas en el mundo, siendo la principal causa de discapacidad musculoesquelética en población adulta. “Por todo ello se buscan estrategias más allá de lo sintomático”, precisó. Asimismo explicó que aunque se ha avanzado mucho en el manejo de las enfermedades reumáticas mediante los avances en diagnóstico precoz que permiten frenar la progresión, existen limitaciones. Una vez se asienta el daño tisular, no somos capaces de restablecerlo; aquí surge el interés en la medicina regenerativa”.

En el caso de la artrosis, la especialista recordó que no sólo afecta al cartílago, sino que tiene implicación en la articulación en su conjunto, destacando el papel del microambiente inflamatorio de bajo grado. Este componente, resaltó, es fundamental porque es donde puede actuar la medicina regenerativa. “Lo que no podemos hacer es regenerar la articulación y revertir la artrosis, pero lo que buscamos es modular el entorno biológico para recuperar la función articular”.

La Dra. Martínez Dubois expuso que aunque por el momento no es posible regenerar la articulación y revertir la artrosis, lo que se busca con el PRP es modular el entorno biológico para recuperar función articular

Así, la Dra. Martínez Dubois explicó que el PRP es un concentrado autólogo de la sangre periférica que se centrifuga para obtener plaquetas en una concentración superior. “No obstante -concretó la experta- lo importante no son las plaquetas, sino los mediadores bioactivos que impactan en el tejido dañado”. Con estas terapias, en la actualidad, el objetivo que se persigue como señala la doctora es “reducir el dolor y mejorar la función articular”. Siguiendo este hilo, aportó que esto es posible dado que el PRP modula el microambiente inflamatorio de bajo grado, mejorando el entorno articular.

Por otra parte, la reumatóloga especificó que el PRP no es un único producto, que permite hacer una selección de los compuestos en cada caso teniendo en cuenta las características del paciente y que también hay variaciones en el método de infiltración. Ambos factores van a impactar en la respuesta.

Y es que, características del paciente como el grado de la patología, la edad y la obesidad u otras comorbilidades pueden influir en la eficacia de esta técnica. “Los pacientes que más se pueden beneficiar de la infiltración con PRP son aquellos con artrosis leve o moderada, con baja carga inflamatoria y activos funcionalmente, ya que tienen más margen de mejora clínica”, afirmó. Además añadió que los protocolos más mencionados en la literatura por su eficacia utilizan el PRP bajo en plaquetas y bajo en leucocitos, con dos o tres infiltraciones semanales cada una o dos semanas y siempre bajo control ecográfico.

La experta apuntó que los pacientes que más se pueden beneficiar del PRP son aquellos con artrosis leve o moderada, con baja carga inflamatoria y activos funcionalmente

Al comparar el efecto con otros métodos, la Dra. Martínez Dubois expresó que “comparado con el uso de ácido hialurónico hay mejoría pero ligera, pero se ha observado es una mayor duración a largo plazo; en el caso de los corticoides, estos tiene un efecto inicial más rápido, pero el PRP sigue registrando una mayor duración”. Respecto a las comparativas con el placebo, la especialista indicó que las respuestas varían, motivo por el que llama a la cautela a falta de evidencia más robusta, porque el beneficio puede ser variable.

No obstante, dados los buenos resultados observados, en el Hospital Marqués de Valdecilla testaron este método en una cohorte de 202 pacientes con artrosis de rodilla de grado II-III, realizando infiltraciones semanales bajo control ecográfico. “En pacientes bien seleccionados, vimos que el 89,7% no necesitó rescate y que sólo el 2,9% necesitó cirugía”. Asimismo la doctora manifestó que compararon los datos con aquellos en que se había usado ácido hialurónico y corticoides, los cuales necesitaron rescate en los 12 meses posteriores en mayor medida.

Con todo lo anterior, la Dra. Martínez Dubois resaltó que “la evidencia sugiere que el PRP mejora los síntomas y podría mejorar la función y calidad de vida, aunque hasta el momento no se ha observado que regenere el cartílago y modifique la estructura de forma consistente”. En cuanto al perfil de seguridad, añadió que “al ser autólogo, no da problemas de autoinmunidad, reportando como mucho los pacientes dolor post-infiltración”.

Dentro de la medicina regenerativa en artrosis, el PRP es la técnica que cuenta con más evidencia y un mejor equilibrio entre señal clínica, coste y disponibilidad

En definitiva, la doctora concluyó que “actualmente, de este tipo de terapias, el PRP es el que tiene un mejor equilibrio entre señal clínica, coste y disponibilidad”. Además, como apuntó en su intervención, hasta el momento es la estrategia dentro de la medicina regenerativa en artrosis que cuenta con mayor respaldo clínico y aplicabilidad real.

Terapias emergentes

La Dra. Martínez Dubois también hizo alusión al uso de otras terapias en investigación como las basadas en células estromales mesenquimales, las cuales se obtienen de diferentes tejidos como la médula ósea, grasa o el cordón umbilical. “No se sabe si podrán llegar a regenerar el hueso o cartílago, pero sí parecen tener un efecto inmunomodulador local; aun así, de momento no se ha conseguido evidencia estructural”.

También, la doctora se refirió a otras terapias emergentes entre las cuales se incluyen los exosomas, que transportan señales biológicas y concentran lo beneficioso de las células estromales sin introducir células vivas, facilitando la logística y la regulación. Por otra parte estarían los biomateriales o scaffolds, que podrían favorecer el entorno de reparación.

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