Nieves Sebastián Mongares
En un momento en que la nutrición está en auge, la investigación en este campo avanza por numerosas vías. Además, dada la facilidad de acceso a la información por numerosos canales, generar evidencia científica e información fiable, se torna esencial. A este respecto la Dra. Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz; el Dr. Ramón Estruch, catedrático de Medicina de la Universidad de Barcelona y consultor senior del servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona y el Dr. Julián Álvarez, director médico de la Unidad de Apoyo al Deportista CTD Alicante, miembros del jurado de las Ayudas a la Investigación en Nutrición impulsadas por iSanidad con el apoyo de Herbalife, exponen los retos pendientes y las perspectivas de futuro en este ámbito.
Sobre las áreas prioritarias que debe abordar la investigación, la Dra. Vázquez señala que “existe un problema creciente de ‘intolerancias alimentarias’, disbiosis y alteraciones digestivas inespecíficas que alteran la alimentación y la calidad de vida de muchas personas”. Asimismo, la endocrinóloga expresa que “Aparte de ‘respuestas de influencers’ y el aumento de conocimiento genérico en relación a la microbiota, falta mucho para conocer, y muy específicamente sobre la “difícil” tolerancia al gluten en ausencia de celiaquía, o a las harinas refinadas”. En este sentido, para la experta hay preguntas por responder como si la molécula del gluten es ahora diferente, por qué hace una o dos décadas la población toleraba el pan o cómo diagnosticar y tratar estas condiciones en base al conocimiento y evidencia científica disponible en cada momento.
El creciente problema de intolerancias alimentarias y similares junto al papel de la alimentación en el curso de enfermedades, son dos puntos clave de la investigación en nutrición en la actualidad
También, porque como apunta el Dr. Estruch, “los hábitos dietéticos inadecuados constituyen uno de los principales determinantes de mortalidad global y de la incidencia de enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes, el ictus, las enfermedades neurodegenerativas y ciertos tipos de cáncer”. Siguiendo este hilo remarca que, aunque hay una gran cantidad de datos de numerosos estudios sobre el papel de la nutrición y el estilo de vida en enfermedades crónicas, “queda por definir cuáles son los métodos más eficaces para lograr que este mensaje llegue a la población general, y se traduzca en la adopción y mantenimiento de hábitos dietéticos saludables”. “Este reto es especialmente relevante en los grupos más jóvenes, que son los que, en mayor medida, se están alejando del patrón de dieta mediterránea”, puntualiza.
Por su parte, el Dr. Álvarez considera que aunque hay muchas áreas en las que mejorar el conocimiento, desde el prisma de la nutrición, “pondría el foco de atención sobre dos aspectos prácticos que son, la importancia de la nutrición en la recuperación/asimilación del entrenamiento, y los hábitos reales de nutrición y suplementación de deportistas (tanto deportistas de alto nivel competitivo como deportistas aficionados o cualquier practicante de una actividad física exigente)”.
La investigación en nutrición, palanca en la prevención
Los tres expertos coinciden en la importancia de generar evidencia, en concreto, en la nutrición como herramienta de prevención. En palabras del Dr. Álvarez, “creo que se investiga mucho en enfermedad y poco en salud y creo que la población debe entender que son los arquitectos de su salud y que elementos como la nutrición y la actividad física que forman parte del día a día de cada uno tienen un impacto tremendo en la salud y la calidad de vida de las personas”.
En esta idea abunda la Dra. Vázquez indicando que “en el terreno de la prevención queda mucho por hacer en relación a los hábitos alimentarios de adolescentes y jóvenes, que van a marcar su salud el resto de su vida”. La endocrinóloga remarca además la importancia de seguir avanzando en esta área teniendo en cuenta algunos de los problemas en esta especialidad. “La prevalencia de obesidad se incrementa en toda la población, pero este estrato tiene especial importancia. Sería crucial poder diseñar estrategias preventivas o de tratamiento inicial para evitar consecuencias secundarias”, añade.
El aumento en la prevalencia de enfermedades como la obesidad requiere de intervenciones nutricionales, especialmente en adolescentes y jóvenes
También, como apunta el Dr. Estruch, “la integración de intervenciones nutricionales, incluyendo patrones dietéticos saludables y, en algunos casos, el uso de complementos puede influir de forma significativa en la evolución de las enfermedades crónicas, especialmente en los pacientes con comorbilidades”. El internista también afirma que “el manejo de la mayoría de enfermedades se basa en el tratamiento farmacológico. Si bien estos tratamientos suelen ser eficaces, no están exentos de efectos secundarios ni de variabilidad en la respuesta entre pacientes”.
Aquí, el Dr. Estruch considera que “la investigación en nutrición puede desempeñar un papel clave como complemento terapéutico, contribuyendo a mejorar la eficacia de los tratamientos farmacológicos y a reducir sus efectos secundarios”. “Además, la nutrición puede modular mecanismos fisiopatológicos relevantes, como la inflamación, el estrés oxidativo o el metabolismo energético, lo que refuerza su papel como herramienta terapéutica”, concluye el especialista.
Avance hacia la nutrición personalizada
Con el conocimiento generado hasta el momento -y la investigación en curso- los especialistas fijan el horizonte próximo en la nutrición personalizada. “Tiene dos partes, al menos, que deben ser complementarias: un buen diagnóstico nutricional que permita sospechar déficits, desequilibrios y que básicamente resulta de conocer lo alejada o cerca que están los hábitos alimentarios de una persona respecto de la dieta mediterránea (patrón oro), conocer si existe alguna enfermedad o condición de la persona que modifique los requerimientos generales y, en segundo lugar, si se puede, realizar algún diagnóstico de precisión como polimorfismos conocidos vinculados a necesidades diferentes de nutrientes, junto a pruebas de “edad biológica” cuando sea posible”. No obstante la doctora cree que estos últimos abordajes “están lejos de poderse generalizar, pero tiene interés su estudio en subpoblaciones como diabéticos o portadores de otras enfermedades crónicas prevalente, personas mayores 70 años o embarazadas”.
Los especialistas remarcan que la nutrición personalizada debería englobar las características de cada pacientes para optimizar los resultados
Para el Dr. Estruch, “en este escenario, el avance hacia la nutrición personalizada adquiere una importancia creciente”. “Adaptar las recomendaciones dietéticas a las características individuales permite optimizar los resultados clínicos y avanzar hacia una medicina más precisa y eficaz; la combinación de tratamientos personalizados y estrategias de nutrición personalizada representa, por tanto, un paso decisivo en la mejora de la salud global de los pacientes”, desarrolla el doctor.
“Creo que la medicina es personalizada por definición, aunque nos encante refugiarnos en los paradigmas”, valora el Dr. Álvarez. “Pero, más allá de este concepto que pueda parecer un tanto filosófico, creo que la próxima gran transformación en salud no es un medicamento o un “pastilla”, sino un empoderamiento real de la población en el cuidado de su salud; la investigación y, sobre todo la correcta divulgación del conocimiento generado por ella, son claves para dar este paso”, concluye el experto.
Impulso de la información fiable y de calidad
Dada la gran cantidad de información que existe en el campo de la nutrición y su distribución por diferentes canales, los expertos inciden en la importancia de acudir a fuentes fiables. “En un mundo con abundante información, a menudo contradictoria, es imprescindible distinguir la información de calidad procedente de revistas científicas de alto impacto o sociedades científicas, de la que circula redes sociales y otras fuentes menos fiables”, manifiesta el Dr. Estruch. También la Dra. Vázquez opina que “es muy difícil contrarrestar el poder de las redes sociales que sin necesidad de demostrar nada siembran ideas a veces con conflicto de intereses”.
Ambos proponen acciones para contrarrestar la posible desinformación en esta área. Según el Dr. Estruch, “una estrategia es priorizar fuentes científicas avaladas por sociedades profesionales o publicadas en revistas internacionales alto impacto. Otra posible medida sería exigir a los periódicos y revistas que publiquen artículos escritos por periodistas con una formación científica sólida; no obstante, este segundo aspecto resulta en la práctica muy complicado en la actualidad”. Bajo el punto de vista de la Dra. Vázquez, “las sociedades científicas de endocrino, nutrición, medicina preventiva, Ciencias de la actividad física, junto quizás a Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan) debíamos iniciar una actividad ‘institucional’ en redes que, al menos, pueda consultarse como referencia”.












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