Redacción
Una investigación de la Universidad Aristóteles de Tesalónica (Grecia) ha descubierto que los recién nacidos durante las primeras horas de vida pueden contener genes de resistencia a los antibióticos (ARG, por sus siglas en inglés), segmentos de ADN que ayudan a las bacterias a sobrevivir a los efectos de los antibióticos. Estudios moleculares recientes han detectado material genético microbiano en muestras de meconio, que tradicionalmente se consideraba estéril, lo que sugiere que el intestino neonatal puede estar expuesto a bacterias durante el embarazo.
Tras analizar muestras de meconio de 105 lactantes ingresados en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) durante las primeras 72 horas de vida entre julio de 2024 y julio de 2025, se han detectado genes de resistencia a los antibióticos (ARG) en muestras de meconio, y su presencia en esta etapa temprana puede facilitar la propagación de la resistencia mediante la transferencia horizontal de genes entre bacterias. Con base en esto, los investigadores analizaron las muestras en busca de 56 genes de resistencia diferentes asociados con antibióticos de uso común.
El estudio sugiere que el intestino neonatal puede estar expuesto a bacterias durante el embarazo
“Analizamos muestras de meconio durante las primeras 72 horas de vida para obtener la primera imagen de la exposición microbiana y genética en los recién nacidos. En esta etapa, la acumulación de genes de resistencia está determinada principalmente por la transmisión materna, el tipo de parto y las exposiciones hospitalarias muy tempranas”, añade la Dra. Argyro Ftergioti, autora del trabajo, médica y candidata a doctora en la Universidad Aristóteles de Tesalónica.
Los genes más comunes detectados fueron oqxA (en el 98% de las muestras) y qnrS (96%), que se han asociado con la resistencia a algunos antibióticos de uso común. El estudio también identificó varios genes que codifican betalactamasas, enzimas que degradan antibióticos ampliamente utilizados. Entre estos, los más prevalentes fueron bla CTXM (55%), bla CMY (51%) y bla SHV (39%). Los genes vinculados a la resistencia a los carbapenémicos, una clase de antibióticos de última línea, se detectaron en el 21% de las muestras. Cada muestra contenía una mediana de ocho genes de resistencia.
“Este hallazgo sugiere que en esta etapa ya existe un patrón establecido de genes de resistencia a antibióticos (GRA). El intestino neonatal alberga un resistoma diverso, y la presencia de GRA clínicamente importantes tan pronto en la vida es preocupante”, cuenta la Dra. Ftergioti. “Si bien se esperaban algunos genes de resistencia a los antibióticos, su alta prevalencia en la mayoría de las muestras fue sorprendente, en particular para los genes clínicamente críticos que confieren resistencia a los carbapenémicos”, añade.
“La acumulación de genes de resistencia está determinada principalmente por la transmisión materna, el tipo de parto y las exposiciones hospitalarias muy tempranas”, comenta la Dra. Ftergioti
El estudio también identificó asociaciones entre genes de resistencia y diversos factores maternos y neonatales. La presencia del gen msrA (resistencia a macrólidos y estreptograminas) se relacionó con la hospitalización materna durante el embarazo, mientras que un mayor número de genes de resistencia se asoció con la colocación de un catéter venoso central en las primeras 24 horas de vida. Ambos hallazgos probablemente reflejan la exposición a microbios asociados a la atención médica en entornos hospitalarios.
“Sorprendentemente, la reanimación poco después del nacimiento se asoció con una menor cantidad de genes de resistencia. Sin embargo, advertimos que este hallazgo debe interpretarse con cautela, ya que podría reflejar diferencias en la exposición microbiana temprana u otros factores clínicos”, señala la Dra. Ftergioti.
En general, los resultados sugieren que tanto la transmisión materna como la exposición temprana al entorno hospitalario pueden contribuir al establecimiento de genes de resistencia a los antibióticos en el intestino neonatal. “Si bien se necesita más investigación para comprender cómo la presencia temprana de genes de resistencia afecta el desarrollo del microbioma y el riesgo de infección, estos hallazgos resaltan la importancia de la vigilancia, la prevención y el control de infecciones en la atención neonatal”, concluye la Dra. Ftergioti.











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