J. L. G.
Las partidas de los presupuestos públicos que se diseñan cada año penalizan a las políticas de prevención, que se conciben como un gasto y no como una inversión. De tal forma que, cuando llega el momento de acometer recortes en determinados conceptos dentro de las medidas económicas y fiscales, la financiación prevista para los cuidados preventivos es de las primeras en resentirse.
Un grupo de decisores políticos y distintos stakeholders destacó el pasado junio la necesidad de cambiar la concepción que se tiene de esta partida, estigmatizada por el cortoplacismo político. Como coincidieron durante el diálogo, se da un “desajuste estructural” entre el presupuesto anual y la naturaleza económica que, en realidad, tienen las intervenciones en términos de prevención. A pesar de que, como recogen las entidades que impulsaron este encuentro, la International Federation of Pharmaceutical Manufacturers & Associations (IFPMA) y Vaccines Europe, políticas enfocadas en este aspecto reducen el gasto sanitario a largo plazo, alivian la presión hospitalaria y fomentan un envejecimiento saludable, entre otras ventajas.
Es ahí donde detectan los principales retos que enfrentan los sistemas sanitarios: cronicidad, envejecimiento poblacional, amenazas emergentes sobre la salud pública o la actual inestabilidad política. Los planes de inmunización y cribados forman parte de aquellas medidas que contribuyen a alcanzar uno de los principales objetivos europeos, la autonomía estratégica. “Pueden ser más efectivos si se integran en marcos fiscales y políticos, para trascender el paradigma tradicional de tratamiento y gasto en el corto plazo”, según se han hecho eco IFPMA y Vaccines Europe.
“Hoy, nuestras reglas premian a quienes recortan en prevención, a pesar de que los ahorros que esta genera son visibles e inmediatos en los presupuestos públicos de este año”, escribe el subsecretario de Estado italiano
Pero el mecanismo actual en base al que se plantea el reparto de dinero público es “perverso”, como lo califica en una carta remitida por el subsecretario de Estado del Ministerio de Economía y Finanzas del Gobierno italiano, Federico Freni, a sus colegas europeos.
“Hoy, nuestras reglas premian a quienes recortan en prevención, a pesar de que los ahorros que esta genera son visibles e inmediatos en los presupuestos públicos de este año. Los costes de esta elección (más enfermedades crónicas, más ingresos hospitalarios, más días de trabajo perdidos y una mayor presión sobre las pensiones de incapacidad) los pagaremos en cinco, diez, veinte años y a un precio mucho mayor”, escribe Freni.
En definitiva, pide que se cambie la mirada sobre la prevención para que pase de considerarse tradicionalmente un gasto a que se conciba como una inversión. Además, apuesta por crear incentivos que favorezcan el ahorro a corto plazo y aporten valor a las finanzas públicas en el largo. Freni argumenta que cada euro invertido en prevención “reduce significativamente el gasto hospitalario, farmacéutico y social”.
Los planes de inmunización y cribado pueden ser más efectivos si se integran en marcos fiscales y políticos, coinciden los decisores políticos y stakeholders reunidos en el diálogo de alto nivel
Asimismo, pone como ejemplo el paso dado por el Gobierno italiano, que ha excluido el gasto en prevención de los apartados menores a incluirlo como parte de los ajustes fiscales. Se trata de acabar con la idea de que genera el mismo valor que el gasto que consume “es una simplificación que no podemos asumir más”.
Por todo ello, el subsecretario de Estado en temas económicos y fiscales de Italia propone que se aplique un razonamiento similar en inversiones en prevención al que se hace con las inversiones en infraestructuras o la transición energética. “No todo lo que cuesta dinero hoy pesa de la misma manera a futuro. Invertir en prevención demuestra un retorno neto positivo a los presupuestos públicos y contribuye a construir otros objetivos a largo plazo”, concluye Freni.
Datos, gobernanza y coordinación
Ocurre también que este enfoque no está presente en las discusiones de los decisores políticos, lo que tiene como consecuencia limitaciones en su integración en políticas económicas y fiscales. Una de las cuestiones que se trataron en el diálogo, celebrado en Luxemburgo, fue plantear soluciones para que estas medidas se consideren prioritarias a nivel político e institucional y que se materialicen en tiempo y forma.
‘Investing in immunisation: strengthening Europe’s competitiveness, resilience, and global health security’ planteó la necesidad de situar en el debate público el papel que tiene la vacunación como estrategia en la agenda europeo para garantizar una mayor resiliencia, competitividad y sostenibilidad fiscal en Europa.
Los legisladores y actores de la industria hicieron hincapié en la importancia de fortalecer las infraestructuras de datos como eje estratégico para implantar el cuidado preventivo
A su vez, la integración del cuidado preventivo en la gobernanza fiscal y económica supondría destinar inversiones que se reflejarían de manera directa en la sostenibilidad en términos de políticas públicas. Y los datos pueden jugar un papel relevante en este sentido. Los legisladores y actores de la industria hicieron hincapié en la importancia de fortalecer las infraestructuras de datos como eje estratégico para implantar el cuidado preventivo en estos marcos de gobernanza.
Al respecto, el sector de las vacunas “tiene un rol único” a la hora de actuar como integrador de estos retos que se plantearon en el diálogo. En este sentido, coinciden en que se trata de un esfuerzo coordinado y sostenido con la finalidad de construir confianza y alinear las fortalezas metodológicas.
El ejemplo de Portugal, uno de lo países europeos con las tasas de cobertura vacunal más altas, se analizó cómo la combinación en el diseño del sistema sanitario, la accesibilidad y las costumbres sociales de los portugueses se apoyan en unas redes fuertes de atención primaria, distribución comunitaria y mecanismos de rendición de cuentas implementados.














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