La jornada Obicuidad impulsa una nueva mirada clínica sobre la obesidad y sus complicaciones asociadas

Redacción
Con el objetivo de actualizar el conocimiento de los profesionales sanitarios en torno a una enfermedad de alta prevalencia que requiere una mirada integral y coordinada, el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz celebró la jornada ‘Obicuidad. Transformando la obesidad en oportunidades de salud’. Organizada en colaboración con Lilly, se abordó la necesidad de avanzar en un cambio conceptual sobre la obesidad, dejando atrás la idea de que se trata únicamente de una cuestión relacionada con los hábitos o la voluntad individual.

En este sentido, los especialistas insistieron en que la enfermedad está condicionada por múltiples factores genéticos, hormonales o de estilo de vida, que influyen en la regulación del apetito, la saciedad, el metabolismo y el gasto energético. “La obesidad se asocia a muchísimas enfermedades y riesgos. Tratar directamente las causas de ese exceso de grasa mejora muchos aspectos de la salud; es decir, es una oportunidad de mejorar la salud global”, explicó la Dra. Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición del hospital madrileño.

La jornada del hospital puso el foco en alejar la concepción de que la obesidad es una cuestión relacionada con los hábitos o la voluntad individual

Según la Dra. Vázquez, todavía “está muy afianzada la creencia de que el exceso de peso es consecuencia de una mala gestión de las ‘entradas y salidas’ de calorías y, por tanto, algo que depende de la voluntad de cada uno: comer menos y moverse más”. Sin embargo, actualmente se sabe con certeza que existen muchos factores por los que se producen ingestas mayores o de peor calidad, independientemente de la voluntad.

Por otro lado, la jornada puso también el foco en las numerosas enfermedades y complicaciones asociadas a la obesidad, algunas de ellas todavía poco conocidas por la población general. Entre las más frecuentes, la Dra. Bogdana Luca, especialista del mismo servicio, destacó la hipertensión arterial, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, la afectación hepática no alcohólica, conocida comúnmente como hígado graso, y la afectación psicológica, especialmente en forma de ansiedad o depresión. Por ello, el abordaje de la obesidad debe ir más allá de la pérdida de peso y orientarse a una valoración completa del estado de salud del paciente, identificando los órganos afectados o en riesgo y estableciendo un plan terapéutico adaptado a cada caso.

En este contexto, el encuentro contó con una ponencia sobre por qué la obesidad es una enfermedad estigmatizada que requiere acción; una sesión sobre la gestión e impacto de la obesidad desde Medicina de Familia en el área de salud de la Fundación Jiménez Díaz, y una mesa multidisciplinar con especialistas de Endocrinología, Neumología, Cardiología, Medicina Interna y Ginecología.

Los expertos consideran que el abordaje de la obesidad debe orientarse a una valoración completa del estado de salud del paciente

La alta prevalencia de la obesidad y su impacto en diferentes órganos hacen imprescindible un modelo asistencial coordinado. El Servicio de Medicina de Familia y la atención primaria suelen ser el punto de partida y desempeñan un papel esencial en el seguimiento continuado de la enfermedad, mientras que los especialistas en Endocrinología contribuyen a realizar una adecuada caracterización y diagnóstico completo, así como a identificar sus consecuencias.

Durante el encuentro, también se abordaron los avances que están transformando el manejo de la obesidad. Entre ellos, destaca el propio cambio de paradigma que supone reconocerla como una enfermedad crónica, compleja, recidivante, pero tratable.  Asimismo, los especialistas pusieron en valor el papel de la actividad física, especialmente en modalidades de resistencia, y de los nuevos fármacos agonistas de receptores de hormonas gastrointestinales, que han supuesto un gran avance, como ya ocurrió en el ámbito de la diabetes.

Pese a estos progresos, el sistema sanitario afronta todavía importantes retos. Uno de los principales es tener la capacidad de atender de forma adecuada a todas las personas que padecen obesidad, debido a su elevada prevalencia. A ello se suma la necesidad de avanzar en las coberturas por parte del Sistema Nacional de Salud de los nuevos tratamientos, que pueden ser necesarios en determinados casos.

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