Redacción
Las prioridades para el 67% los expertos de cara a los próximos dos a tres años en el abordaje de la diabetes tipo 1 son la reducción de la variabilidad territorial y el rediseño de circuitos asistenciales. Asimismo, un 50% ve necesario avanzar en la mejora de la precisión diagnóstica, la evaluación de la educación terapéutica estructurada y el impulso al cribaje poblacional. Estas son algunas de las conclusiones del documento de posicionamiento ‘Una nueva era en la gestión y detección precoz de la diabetes tipo 1 autoinmune: hoja de ruta para la transformación del abordaje’, del Observatorio Sedisa de Diabetes Tipo 1 Autoinmune, que ha sido presentado ante la Comisión de Sanidad del Senado.
En este contexto, el presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), José Soto Bonel, ha solicitado a la Comisión de Sanidad del Senado que inste al Ministerio a encargar, antes de que finalice 2026, un informe para evaluar la implementación del cribado de diabetes tipo 1 en población pediátrica en España. Según Sedisa, dicho informe debería abordar la evidencia científica disponible, las experiencias internacionales y autonómicas, los criterios de población diana, la prueba de cribado más adecuada, los circuitos de derivación y seguimiento con papel central de la pediatría de atención primaria. Asimismo, debería recoger la factibilidad organizativa del Sistema Nacional de Salud y los indicadores de evaluación, con especial atención a cómo garantizar la equidad territorial entre comunidades autónomas.
Sedisa pide la elaboración de un informe para evaluar la implementación del cribado de diabetes tipo 1 en población pediátrica en España
El observatorio ha presentado un trabajo que abarca cuatro áreas de conocimiento: estructura y organización; investigación y datos; educación y concienciación; y estrategias de salud, visión social y equidad. La Dra. Nattero Chávez, endocrinóloga del Hospital Ramón y Cajal, ha expuesto los principales retos identificados por el panel de expertos del observatorio, destacando el reto estructural como el más urgente, pues acarrea inequidad en el acceso a la tecnología y tratamientos. “La variabilidad territorial es probablemente el problema más injusto de nuestro sistema: que las posibilidades de un niño dependan del código postal en el que ha nacido”, destacó Nattero Chavez. Asimismo, defendió la necesidad de unificar indicadores y reforzar la educación terapéutica.
Además, el análisis identifica tres palancas estratégicas del modelo: la reducción del riesgo de variabilidad territorial, el cambio cultural hacia la prevención proactiva y el rediseño de circuitos asistenciales, todas con un nivel de consenso superior al 40%. Por otro lado, destaca la necesidad de apoyar desde el observatorio un cribaje poblacional de la DT1. Los datos del marco de indicadores del observatorio y las conclusiones del posicionamiento reflejan el consenso entre los expertos que consideran que la equidad debe situarse en el centro de cualquier estrategia. De hecho, los indicadores para evitar la desigualdad entre comunidades son considerados imprescindibles por el 83% del panel.
Uno de los retos más urgentes en el abordaje de la diabetes Tipo 1 es la variabilidad territorial
Por otro lado, los indicadores de resultados clínicos y los PROMs (que miden la calidad de vida referida por el propio paciente) y los indicadores de proceso alcanzan el 91,67% de valoraciones; mientras que los PREMs, que recogen la experiencia del paciente con el sistema sanitario, obtienen un 83,33%. María José Salmerón Mínguez, en representación de la Federación Española de Diabetes (FEDE), reclamó que “el sistema debe garantizar que todos tienen las mismas oportunidades de mejorar”.
El posicionamiento del observatorio se articula en torno a seis conclusiones: la equidad como eje del modelo; la medición de resultados como condición para avanzar; el cambio cultural hacia la prevención y el diagnóstico precoz; el rediseño de circuitos asistenciales para garantizar calidad homogénea; el liderazgo clínico y la formación como condición necesaria para la transformación teniendo el Observatorio como plataforma de gobernanza e impulso sectorial.














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